Jugosa compensación a presidente de NYSE

Duncan Niederauer, presidente de la Bolsa de Valores de NY, pronto recibirá una buena indemnización; el pago se efectuará si Nasdaq y el ICE logran quitarle a la Deutsche Boerse el NYSE Group.
Duncan Niederauer.  (Foto: Fortune)
Colin Barr

Duncan Niederauer, presidente ejecutivo de la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) y sus principales asesores, pronto recibirán una cuantiosa compensación.   Niederauer obtendrá 34 millones de dólares como indemnización si Nasdaq y el Intercontinental Exchange (ICE) consiguen arrebatar a la Deutsche Boerse alemana el control de NYSE Group. La sociedad gestora de la Bolsa de Frankfurt, Deutsche Boerse, había acordado la compra de NYSE hace dos semanas.

Pero si la oferta conjunta de ICE y Nasdaq prospera, los cinco principales ejecutivos de Niederauer saldrían con 61 millones de dólares (mdd) en el bolsillo, incluido un cheque de 17 mdd para el asesor general de NYSE, John Halvey.

Los pagos se definen en la documentación que NYSE entregó a las autoridades reguladoras este mes, tras haber acordado ser adquirida por Deutsche Boerse por 10,000 mdd en acciones. Nasdaq y el ICE contraatacaron el viernes, ofreciendo 11,300 mdd en acciones y efectivo para deshacer la fusión y reemplazarla con una que crearía una gigantesca compañía de Bolsa con sede en Nueva York, y no en el extranjero.

La suma que se le entregará a Niederauer comprende 12 mdd en indemnizaciones por cese, 11.2 mdd en derechos sobre acciones restringidas asignadas como bonificación, 6.2 mdd para impuestos indirectos y una gratificación de 4.8 mdd.

Esa suma se le entregará en caso de que se le despida de su cargo debido a los cambios en el control de la compañía. Si renuncia de forma voluntaria o es despedido por NYSE sin causa alguna, obtiene todo eso menos la exención fiscal.

Recibir 34 mdd no puede ser malo, pero no es el tipo de bonanza a la que Niederauer aspira. Pasó el mes de febrero hablando a favor de la compra de Deutsche ante un público escéptico. Advirtió a aquellos que señalaban los potenciales despidos de personal, que esa perspectiva "era una forma negativa y pesimista de ver la fusión".

Tiene mérito, pues no es sencillo abogar por la venta de una compañía que lleva 200 años operando en Nueva York a un comprador extranjero, en un momento en que la competitividad de Estados Unidos es ampliamente cuestionada.

Niederauer, además, tiene millones de razones para ser más optimista. Ganó 25 mdd por dirigir la NYSE en los tres últimos años, y en febrero se supo que negociaba un nuevo acuerdo de compensación salarial, que le aumentaría el sueldo si el acuerdo con Deutsche se consumaba.

Que NYSE y Deutsche Boerse no pudieran idear el nombre para la entidad fusionada mostró que el acuerdo que Niederauer buscaba no sería sencillo, y la oferta conjunta de Nasdaq y ICE sólo añade más desazón.

Hay numerosos indicadores de que los accionistas de NYSE no están tan convencidos de la adquisición de Deutsche: Pese a la advertencia que NYSE hizo a sus accionistas de no actuar ante la oferta de Nasdaq sin antes conocer la respuesta de la junta de NYSE, las acciones de la compañía subieron 11%.

Tal como sucede con los vaivenes del mercado bursátil, el reinado de Niederauer como CEO de NYSE está en camino de ser material en los libros de historia.

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