Los dos amos de la Reserva Federal de EU

La Fed tiene dos responsabilidades: estabilizar los precios y asegurarse que el país genere empleo; pero las acciones para cumplir los mandatos pueden ser contradictorias y disparar la inflación.
reserva federal  (Foto: Photos to go)
Becky Quick

"Nadie puede servir a dos amos", dice Jesús en la Biblia. También opinan así un creciente número de críticos preocupados por las dos misiones que se le han asignado a la Reserva Federal estadounidense (Fed). Algunos Bancos Centrales, como el Banco Central Europeo, tienen sólo un mandato: mantener la estabilidad de los precios. Pero la Fed tiene dos responsabilidades principales: mantener los precios estables y asegurarse de que el país tenga el nivel máximo de empleo. En teoría, esta doble misión parece mejor.

Después de todo, ¿quién no quiere vivir en una sociedad donde todo mundo tenga un trabajo y donde los precios que pagas por los bienes, como alimento, gasolina y medicinas, no aumenten?

Pero las acciones requeridas para cumplir esos dos mandatos pueden ser contradictorias, y algunos observadores temen que estemos cerca de un punto de inflexión. La mayor preocupación es que, al elegir enfocarse en la alta tasa de desempleo del país, la Fed pierda de vista su misión de combatir la inflación, con resultados desastrosos.

"Puede salirnos el tiro por la culata", indica John Taylor, profesor de economía en la Universidad de Stanford y experto en política monetaria. "Si la inflación comienza a elevarse, tienes que pisar los frenos, lo que aumenta el desempleo".

¿El peor escenario posible? Pensemos en los años 70 y en los inicios de los 80, cuando la inflación se disparó, el desempleo también lo hizo, y la Fed, bajo la dirección de Paul Volcker, tuvo que elevar a 20% la tasa de los fondos federales para controlar la situación. Imagina intentar pedir un crédito para comprar una vivienda, para enviar a los hijos a la universidad o para emprender un negocio con una tasa de interés al 20% o más, ¿entiendes la escena?

Lo que la Fed aprendió en esos años difíciles es que -con doble mandato o no- la meta de mantener bajo el desempleo perdió prioridad ante la misión de combatir la inflación. La estabilidad en los precios pasó a ser el trabajo más importante para el Banco Central, con la creencia de que todos los otros aspectos de una economía fuerte partirían de allí. Y así es como operó la Fed, no sólo bajo la dirección de Volcker sino en los 18 años siguientes que Alan Greenspan fungió como presidente del organismo.

Es una prioridad en la que Greenspan sigue creyendo, a la fecha. "Una condición necesaria para el desempleo a largo plazo es la baja inflación. Si la Fed hace su labor y estabiliza la tasa de inflación, es lo máximo que el Banco Central puede hacer", escribió recientemente Greenspan en Squawk Box.

Pero muchos temen que esta directriz incontestable caiga en el olvido.

Parece exagerado, pero Dan Thorton, investigador del Banco Central de St. Louis, encontró una sutil, pero preocupante tendencia cuando analizaba las declaraciones políticas del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, responsable de establecer la política monetaria del país. Thorton revisó las declaraciones vertidas desde 1979, y no encontró ninguna referencia a la misión de mantener el máximo empleo hasta el 21 de septiembre de 2010.

Y esas alusiones coinciden con el momento en que la Fed reforzó su programa de flexibilización cuantitativa, medida que, de acuerdo con los críticos, es contraria a la misión de combatir la inflación. 

Ben Bernanke, actual presidente de la Fed, ha dicho que está 100% seguro de que sabrá cuándo la Fed deberá elevar las tasas para controlar la inflación.

Y seguramente el organismo ha contemplado todo tipo de escenarios para calcular cuándo y cómo reaccionar a la cambiante economía, algo apropiado si la economía siguiera la recuperación como viene en los libros de texto.

Pero, ¿qué sucede si otros factores que están fuera del control de la Fed conspiran para elevar los precios más rápidamente? Tomemos el ejemplo de los precios del petróleo, que subieron hace poco como resultado de los sucesos en Oriente Medio. Apuesto a que Bernanke no pensaba en Moammar Gadhafi hace unos meses, ni en Japón.

No estoy sugiriendo que EU debiera reescribir los estatutos de la Reserva Federal, ni tampoco creo que el Gobierno deba ignorar la alta tasa de desempleo. Pero en estos tiempos tan volátiles, me sentiría mejor si los oficiales de la Fed sólo sirvieran a un amo.

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