La pesadilla de las materias primas

Esta es otra señal de que tenemos problemas de inflación mucho mayores a los que tiene Bernanke; los precios cambiaron de rumbo en 2001 gracias al gran consumo que representaba China.
materia prima  (Foto: Photos to go)
Colin Barr

El boom en el precio de las materias primas del que todos nos hemos estado quejando en los últimos seis meses no comenzó en agosto -cuando el presidente de la Fed comenzó a hablar de la facilitación cuantitativa-, sino hace ocho años, cuando Bernanke era gobernador de la Fed y la burbuja de las viviendas apenas era vislumbrada por Alan Greenspan. Eso dice Jeremy Grantham, gestor de valores que ayudó a fundar la compañía de administración de activos GMO, con base en Boston. Grantham no sólo sabe elegir acciones, sino que teme por las implicaciones del crecimiento poblacional y la escasez de recursos, temas centrales de su última carta trimestral.

Aunque se ha logrado mucho a partir de las contribuciones del mundo en vías de desarrollo al crecimiento mundial, Grantham habla del costo de ese crecimiento, medido a través del aumento en el precio de las materias primas. El mundo, dice, ha cambiado de formas que no comprendemos por completo por el ascenso de China, India y Brasil, un cambio que es medible, al menos en parte, con el aumento al precio de los alimentos, metales y energía.

A diferencia de muchos expertos que nos hacen creer que la gasolina regresará instantáneamente a 1.13 dólares por galón, si Bernanke aumenta la tasa de los fondos federales un poco más, Grantham no se ilusiona con que los arreglos fáciles puedan hacer regresar los días felices, al menos no por mucho tiempo.

Dice que los mercados de materias primas son lo suficientemente ‘burbujeantes' como para estallar, quizás son más burbujeantes que los niveles en los que se encontraban las acciones en 2000. Si estás colocando grandes sumas en cuentas de futuro de materias primas y apuestas a la plata en 60 dólares, presta atención.

Pero en un mundo adicto al crecimiento sería tonto esperar que el precio del petróleo y el cobre y cosas como esas mantengan un precio bajo por mucho tiempo, lo que se traduce en un impuesto siempre al alza a los consumidores y un crecimiento económico más lento.

"Creo que estamos a la mitad de uno de los puntos gigantes de inflexión en la historia económica", dice. "El mundo está usando sus recursos naturales a una tasa alarmante, y eso ha causado un cambio permanente en su valor".

Hasta hace poco tiempo, el precio de las materias primas tendía a caer con el tiempo, a medida que usábamos los materiales con mayor eficiencia (dando preferencia al yeso) o sustituyendo otros bienes por aquellos cuyos precios habían aumentado (el aluminio y el plástico hacen que los autos sean más ligeros ahora que antes). En el transcurso de un siglo, un índice de 33 materias primas que no eran petróleo bajaron a una tasa anual de 1.2%, como se muestra en la tabla GMO.

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Esto significa que la ropa y la comida, entre otras cosas, con el tiempo se abarataban en términos reales, lo que daba a la gente más dinero para comprar otras cosas. Sobre todo en Estados Unidos, compraban cosas que no se necesitaban.

Pero ahora parece que ya quedó atrás esto de tener dinero extra. Desde 2002, la tendencia de la deflación de materias primas se revirtió. En una década infestada de guerras y con burbujas de crédito, los precios de las materias primas recuperaron sus caídas del último siglo.

Es una mala señal. El mercado, dice Grantham, "nos está enviando a la madre de todas las señales de los precios. El precio de todas las materias primas importantes, excepto el petróleo, cayó durante 100 años hasta 2002, por un promedio de 70%. Desde 2002 hasta ahora, toda esta caída fue borrada por un gran aumento en los precios, mayor al ocurrido en la Segunda Guerra Mundial".

Y sí que es un gran aumento en los precios, y Graham dice que la fecha del cambio ocurre un año después de un evento que otros analistas ya citaron como un parteaguas para las materias primas: 2001 fue el año en el que China, con su apetito masivo por comida y metales y otras cosas de estándares de vida superiores, se unió a la Organización Mundial de Comercio (ver tabla).

Grantham dice que no es ninguna coincidencia. China representa más de la mitad del consumo mundial de cemento, y cerca de la mitad de su uso de hierro, carbón, plomo, zinc y aluminio.

Ésta voraz demanda aumenta los precios indiscutiblemente, y Grantham enfatiza que la oferta y la demanda, más que los especuladores malvados y banqueros centrales descorazonados, son las fuerzas que tienen el control, sin importar la postura que el Presidente elija tomar.

Los Maniacos Monetarios adjudican todo este movimiento a las bajas tasas de interés. Ahora, incluso yo sé que las bajas tasas de interés pueden tener un gran efecto, al menos cuando se combina con un riesgo moral, en el movimiento de las acciones. Pero a corto plazo, no hay una revisión del mundo real en el precio de las acciones, y pueden ser (y con frecuencia son) susceptibles a la psicosis. Pero las materias primas son hechas y compradas por profesionales serios, para quienes el precio de hoy es de vida o muerte. La oferta y la demanda realistas son la principal influencia.

Se trata de noticias casi completamente malas para las familias estadounidenses, que, como ya he mencionado antes, han visto cómo sus sueldos cayeron 5% desde 2000. Esto significa que hay menos dinero para pagar las crecientes cuentas del gas y de la comida.

O, al menos, casi siempre están al alza. Los mercados han hecho una parábola, al igual que muchas materias primas, y son aptas para consolidarse de vez en cuando a niveles bajos. Grantham afirma que los altos precios del mercado de materias primas, y su dependencia a la demanda de China, podrían anunciar una gran caída en los precios en algún momento del próximo año, si es que el clima se vuelve un poco menos catastrófico en 2011, o si el crecimiento en China comienza a desfallecer.

Si China flaquea o si el clima es mejor al esperado, yo diría que hay 80% de posibilidades de que los precios de las materias primas bajen mucho. Pero si ambos eventos ocurren juntos, muy probablemente rompería los mercados de materias primas en masa. Habría un colapso financiero.

Los que ahora le apuestan todo a los mercados de futuros de materias primas podrían quedarse sin nada. Qué gran sorpresa.

Pero después de que los precios reinicien su marcha cuesta arriba, asumiendo que no estemos comiendo insectos para ese entonces, volveremos a quejarnos de los altos precios de la gasolina, al menos hasta que nuestros políticos reaccionen y creen políticas que reduzcan nuestro consumo de energía y nos ofrezcan fuentes más iluminadas.

"Todos necesitamos ajustar nuestros comportamientos a este ambiente", dice Grantham. "Sería de ayuda que lo hiciéramos pronto".

¿Crees que esto ocurrirá pronto con el grupo actual en Washington? ¿Esperas escuchar varias políticas sensibles con la energía por parte de John Boehner?

No, porque incluso después de una década que dejó en bancarrota a muchos en Estados Unidos, aún tenemos fe en los mercados. Algún día aprenderemos que el resultado depende de todo, menos de que John Paulson pierda el control y se quede en la ruina. Pero eso no ocurrirá pronto.

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