EU tendrá 10 años de dinero fácil

La política ultraflexible de la Fed puede estar apenas en sus inicios, aunque muchos no lo quieran; un reporte de Goldman Sachs y otros estudios sugieren que el alza en tasas se dará hasta el 2018.
apuestas-dolares-dinero-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Colin Barr

¿La Reserva Federal subirá las tasas alguna vez?

A primera vista, la pregunta parece exagerada. Criticar a la Reserva Federal estadounidense (Fed) por su política de mantener la tasa de interés de referencia cerca de cero es el nuevo pasatiempo nacional. Seguramente la 'mala prensa' y el empleo terminarán por imponerse sobre el dinero barato, ¿cierto?

No tanto. Un reporte publicado por los economistas de Goldman Sachs sostiene que la Fed mantendrá el nivel de la tasa hasta quizás la segunda mitad de la década, estimulada por la ola de recortes presupuestarios y los 'halcones' del déficit.

Así es: el enorme déficit del país y el temor a una política de gasto más restrictiva podrían mantener las tasas de los fondos federales cerca de cero por seis años más, sugiere el estudio de Goldman. No te apresures, pues, a celebrar el regreso de tasas de interés más elevadas.

"Lo mejor que puede hacer la Fed es mantener su política monetaria para amortiguar el rezago del crecimiento ocasionado por el saneamiento presupuestario", escribe el economista bancario Sven Jari Stehn. "En consecuencia, debería esperarse que el inminente ajuste fiscal vea tasas de interés de referencia (así como tasas de más largo plazo) a niveles inferiores al normal por un periodo extenso".

¿Pero cómo podrán justificar Ben Bernanke y compañía ese bajísimo nivel ante los temores inflacionarios? La respuesta radica en las tristes matemáticas de un país derrochador, que despilfarró por tanto tiempo, que sus excesos no pueden cortarse de una vez, sin importar lo que digan. 

Consideremos para empezar el hinchado presupuesto de Estados Unidos. El déficit primario (que representa el exceso del gasto gubernamental excluyendo de los egresos totales el pago de intereses sobre la deuda pública), está en camino de llegar al 7.7% este año, un nivel que provocó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) llamara la atención a Estados Unidos.

Incluso si los legisladores acordaran este lunes un paquete de recortes en el gasto e incrementos en los impuestos, tomará años controlar ese déficit masivo.

Goldman cita un estudio del FMI sobre saneamientos presupuestarios en países industrializados, que estima en seis años el periodo promedio para que las medidas restrictivas del gobierno logren éxito.

Esa estadística es desalentadora. Sin embargo, la mayoría de los éxitos (desde Irlanda a mediados de los 80 hasta Finlandia, Italia y Suecia a mediados de los 90) comparten una característica importante: un recorte en las tasas de interés de corto plazo que, en promedio, fue de 5 y medio puntos porcentuales.

Esa opción está descartada para la Fed, que desde diciembre de 2008 recortó las tasas de los fondos federales a su nivel actual, apenas por encima de cero.

"Con las tasas de los fondos a niveles cercanos a cero, un ajuste al gasto no podrá acompañarse de una política de flexibilización monetaria, a menos que la Fed decida adoptar otra ronda de compra de activos (que creemos es muy improbable)", escribe Stehn.

Eso significa que, incluso si Estados Unidos logra un exitoso saneamiento presupuestario, la Fed podría mantener las tasas a su nivel actual hasta por una década. Digamos que este año los políticos pactan reformas estructurales al presupuesto; si le sumamos seis años, eso significaría que el saneamiento no daría sus frutos hasta 2018. Y eso asumiendo que el acuerdo se alcanza antes de la elección presidencial del año próximo. Mucho optimismo, en mi opinión.

Ese desalentador calendario traerá más retos para el dólar, que ya ha perdido 10% de su valor frente a las principales divisas desde que Bernanke dijo, en agosto, que la Fed haría cualquier cosa por estimular la demanda doméstica.

Ben Bernanke sabe que, a largo plazo, el dólar refleja la fortaleza de la economía, y no tanto la política monetaria considerada de forma aislada. Así que confía en evitar que la recuperación se paralice, por ello la probabilidad de una tercera ronda de compra de activos no es tan remota como parece.

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