EU ¿caerá en impago de su deuda?

Las apuestas contra Estados Unidos en el mercado de bonos han crecido, al igual que el nerviosismo; en el ranking de los países contra los que más se apuesta, la nación ha pasado del lugar 322 al 29.
deuda dolar  (Foto: Photos to go)
Colin Barr

Aunque las apuestas contra Estados Unidos en el mercado de bonos han crecido, no es una ola gigantesca que se cierna sobre el país.

Cierto es que el precio de los credit default swaps (CDS o seguros contra impago de deuda) de corto plazo ha subido hasta casi triplicarse, lo que indica que muchos apuestan por la probabilidad de que EU caiga en impago de deuda soberana.

Pero esos CDS de corto plazo -en particular los que entran en la categoría de un año o menos- se negocian poco. En contraste, el precio de los CDS a cinco años, que se negocian más activamente, se mantiene estable. (Ver la gráfica)

Aunque el mercado de bonos del Tesoro estadounidense es, de lejos, el mayor mercado de bonos del mundo, el interés en los CDS asociados a los bonos soberanos estadounidense apenas ocupa el lugar 29 en un ranking mundial.

Las apuestas contra Italia son seis veces superiores, y contra Francia cinco veces mayores que las que hay contra EU, considerando el valor neto de las apuestas hechas contra los bonos de cada país, es decir, el nocional neto de contratos de CDS soberanos en circulación en relación a la deuda soberana emitida.

En el primer puesto del ranking están los emisores de bonos europeos, seguidos por Brasil. También por encima de EU están varios bancos (Bank of America, Goldman Sachs y Deutsche Bank), aseguradoras (Berkshire Hathaway y Metlife) y diversas compañías financieras (como GE Capital, de General Electric). 

¿Por qué tanto interés en esas empresas? Se debe, en parte, a la crisis de deuda europea. Se espera que golpee con fuerza incluso a las economías europeas más fuertes, y cualquier crisis financiera finalmente repercute en los bancos, como bien saben los Bancos Centrales.

"Estoy especulando, pero hay muchas razones que explican el por qué la gente está apostando en contra y cubriéndose contra todos estos diferentes elementos", comenta Lisa Pollack, quien monitorea los mercados crediticios para la firma londinense Markit. "Desde una perspectiva de gestión de riesgo, puedes comprender que alguien en un banco se pregunte ‘¿Quiero cubrirme aquí?' La respuesta es sí".

Hace cuatro años, cuando la crisis financiera apenas comenzaba a perfilarse, la respuesta más común era "no", aunque hoy nos parezca increíble. En 2007, la prima anual de los CDS soberanos a cinco años era de 2,000 'desdeñables' dólares.

Esa situación no podía continuar, y no lo hizo. Actualmente, apostar por el impago de 10 millones de dólares en bonos a cinco años cuesta cerca de 50,000 dólares anuales. En la primavera de 2008, esa prima era de 8,000 dólares, antes de que el Gobierno decidiera rescatar a los bancos atiborrados de activos tóxicos.

Asimismo, en mayo de 2008 la cantidad de dinero que cambiaría de manos en el caso de un impago de EU -el llamado volumen nocional neto de CDS en circulación sobre bonos del Tesoro- era de 500 millones de dólares; actualmente es de 4,000 millones de dólares, de acuerdo con Markit.

Ninguna de estas tendencias es, desde luego, tranquilizadora. Pero EU no es el único país que trae nerviosismo a los mercados o, mejor dicho, no es el único país en atraer las apuestas de quienes creen en la posibilidad de un impago. El ranking ha cambiado mucho en tres años: desde finales de 2008, Reino Unido ha sido el sexto país contra el que más se apuesta, antes ocupaba el lugar 92; Bélgica ocupa el décimo sitio, antes era el 31; y Francia ha pasado del doceavo al segundo puesto. 

"Que EU pase del lugar 322 al 29 no es quizás tan raro como parezca a primera vista", concluye Pollack.

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Ello no quiere decir que EU sea incapaz de cometer una estupidez: por ejemplo, no alcanzar un acuerdo sobre el límite de deuda. Tampoco significa que nuestros líderes políticos atenderán el sentido común y esbozarán un plan para controlar la deuda y llevarla a un nivel razonable. Es totalmente válido estar nervioso ante el fracaso de las autoridades para atajar los problemas con seriedad. 

Pero esa constituye justamente una razón más para dejar de comernos la cabeza con lo que sucede en el mercado de los bonos soberanos. El verdadero drama se vive en Washington, y nadie, ni los inversionistas, pueden saber cómo terminará.

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