La pesadilla económica de EU no termina

Todo apunta a que la Fed lanzará un nuevo plan de ayuda para tratar de reactivar la economía; el QE2 termina este mes, pero el desempleo y el déficit fiscal ponen en riesgo la recuperación.
ben bernanke fed  (Foto: AP)
Colin Barr

La segunda ronda de compra de activos (denominada QE2 o programa de flexibilización cuantitativa) de la Reserva Federal de EU (Fed) está próxima a su fin. Pero todo apunta a que la pesadilla económica del país aún no termina.

Ese es uno de los factores que afectaron al mercado el miércoles. Las acciones retrocedieron más de 2% y, por primera vez en seis meses, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años cerró por debajo de 3%. Influye también el nerviosismo en torno a la crisis de deuda europea y los últimos indicadores desalentadores del crecimiento mundial.

No obstante, existe un problema aún mayor: hemos comenzado a asimilar que la economía estadounidense está tremendamente endeudada y que los consumidores ganan muy poco dinero, no hay forma de que una recuperación robusta llegue pronto. Las débiles cifras económicas, desde la generación de empleos a la ralentización del sector manufactura, indican que la Fed no pudo modificar la tendencia pese a los ocho meses de política de emisión monetaria.

La Fed, desde luego, no es la única culpable. Pero las últimas reducciones de las previsiones de crecimiento dejan una estela de desazón, inversores y trabajadores esperan las oportunidades de una recuperación sin la confianza de que aparezcan pronto.

"La gente ha comenzado a ver que este malestar no desaparecerá, sin importar lo que hagas. Parece que la Fed atravesará su verano del descontento", comenta Andrew Barber, estratega de Waverly Advisors.

Los próximos meses veremos cómo los congresistas estadounidenses intentarán estropearlo todo mediante discusiones gansas sobre el límite de la deuda. Y, si tenemos suerte, ni ese desconcierto ni el desastre griego terminarán en una catástrofe. Pero mientras somos espectadores de esos naufragios, tenemos todas las razones para creer que la economía se hundirá aún más. La reciente disminución del crecimiento del empleo y de los pedidos de bienes duraderos, por ejemplo, dejaron 'perplejos' a los economistas de Goldman Sachs, que ya dudan de un repunte.

Lo que nos lleva a la cuestión de si la Fed terminará implementando una tercera ronda de estímulo monetario. La respuesta, aunque le pese a Ben Bernanke, será casi con toda seguridad un "sí".

Bernanke, quien preside la Fed, ha pasado los últimos meses intentado sugerir lo contrario, pero los escépticos han notado que ya no expresa un "no" contundente.

En abril, cuestionado por la prensa sobre si la Fed consideraría una tercera ronda de compra de activos, Bernanke dijo que "las disyuntivas en este momento son menos atractivas. La inflación ha aumentado, y las expectativas de inflación también, no está claro que podamos conseguir mejoras sustanciales en las nóminas sin algún riesgo de inflación adicional".

La reserva que Bernanke muestra ante un tercer paquete de estímulo tiene sus fundamentos. Con una tasa de desempleo que descendió a 9% en abril, frente al 9.8% del año previo, y las constantes críticas de los medios sobre el precio del galón de gasolina, la inflación se presenta hoy como la principal bestia a cazar. 

Pero no sabemos si esa situación valdrá también para fines de 2011. Después de todo, fue apenas en noviembre de 2010 que Bernanke lanzó la segunda ronda de flexibilización cuantitativa, con la esperanza de revertir lo que los políticos consideraban una preocupante caída en la inflación. Como Bernanke advirtió en cada uno de sus discursos en otoño pasado, la inflación de los precios al consumidor se ubicaba en menos de 1% en el año en que se implementó la QE2, una condición que, en su opinión, claramente justificaba la continuación de la política de flexibilización monetaria.

Otro indicador asociado, las expectativas de inflación (medición que surge del diferencial de rendimientos entre los bonos nominales y los bonos ajustables por inflación) habían caído el verano pasado a 1.5%, justo antes de que la Fed comenzara a hablar a favor de una QE2. Esa cifra subió a 2.6% esta primavera, pero ha retrocedido en los últimos días, ubicándose en 2.2%.

Si las expectativas de inflación continúan descendiendo o se mantienen estables y el desempleo tampoco cambia (un pronóstico que no es absurdo), esas cifras se sostendrán hasta fines de 2011. Bernanke no sólo habrá ganado una batalla contra los halcones de la inflación, también saldrá indemne después de todo el capital político que arriesgó en nombre de la QE2.

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Esa es la razón por la cual la Fed podría lanzarse a otra ronda de compra de activos con el objetivo de impulsar la economía. Nadie, después de todo, quiere ser el que se cruzó de brazos mientras la economía se hundía en otra recesión, sin importar el posible efecto colateral que traiga, como un galón de gasolina a 5 dólares.

En cualquier caso, Bernanke podría ser 'el mejor estudiante de la Gran Recesión'. Pero como hemos aprendido a base de golpes, el maestro aún tiene algunos trucos bajo la manga

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