El ‘vidente’ de las crisis financieras

Hijo de un inmigrante mexicano, es director del fondo de inversión con mejor registro en 25 años; Bob Rodríguez predijo los 2 últimos colapsos de la Bolsa, pero nadie escucha sus advertencias.
BOB RODRIGUEZ  (Foto: Cortesía Fortune)
Mina Kimes

Tienes que verlo desde la perspectiva de Bob Rodriguez. Él ha descubierto dos veces la aproximación de una tormenta. Dos veces ha advertido al mundo. Dos veces ha recibido desprecio y ha visto a los inversionistas abandonar los dos fondos de inversión que dirige. Dos veces ha tomado medidas para proteger a sus clientes de la próxima crisis.

Y dos veces, primero con las acciones de Internet en los años 90 y después con la crisis financiera de 2008, Rodriguez ha estado en lo correcto. 

El diario Wall Street Journal denominó a Rodriguez uno de los "adivinos que aciertan". Barron lo etiquetó como un "profeta". MarketWatch lo describió como uno de los "cuatro jinetes del mercado".

Rodriguez, presidente ejecutivo de una empresa de administración monetaria de 16,000 millones de dólares, First Pacific Advisors, no es el tipo de persona que se satisface con tener la razón. Se siente forzado a compartir la dura verdad.

Cuando fue invitado a dirigirse a más de 1,000 directores de fondos de inversión en una conferencia celebrada por Morningstar, en mayo de 2009, justo cuando parecía que la crisis se había calmado, Rodriguez se dio a sí mismo una breve felicitación. Entonces se enfocó en un sermón. Los directores de los fondos, dijo, han "apestado". "Los programas de estímulos federales eran ridículos y con poca visión hacia el futuro, y los reguladores habían perdido toda credibilidad. Lo peor de todo, dijo, era el globo en el que estaba la deuda estadounidense, lo que provocó que él dejara de comprar bonos a largo plazo debido al "Gobierno irresponsable y fiscalmente inepto".

Después de hablar por más de una hora, al terminar surgió un completo silencio. Entonces vino la ovación de la mayoría de los directores de los fondos.

Rodriguez es una anomalía en el mundo soleado de los fondos de inversión, donde el típico director es permanentemente optimista y feliz de dar la bienvenida a más inversionistas. Él es un oxímoron: un hombre ‘compra-y-mantiene' con persistencia. Mientras la mayor cantidad de dinero de los directores se enfoca en activos atractivos, Rodriguez cierra sus fondos a nuevos inversionistas cuando él no ve oportunidades, lo cual ocurre a menudo.

Su resistencia a invertir en moda ha valido la pena: su fondo de acciones FPA Capital ha dado rendimientos anuales del 15% durante los últimos 25 años. Su fondo de bonos, FPA New Income, nunca ha registrado una pérdida anual.   

Como la mayoría de los iconoclastas, Rodriguez se siente como estar gritando en un abismo. Pero en la primavera de 2009, él pensó que la gente finalmente estaba escuchando. La sensatez estaba de regreso. El apalancamiento estaba fuera. El mundo finalmente había comenzado a entender el riesgo.

Rodriguez decidió tomar el descanso que había soñado por años. Entonces, a sus 61 años, dio vuelta a las riendas de sus dos fondos de inversión y se embarcó en un largo año sabático. Este año fue un tiempo para reflexionar, una oportunidad para pensar sobre la crisis que justo acababa de ocurrir y ponderar cómo preparar a la compañía para el mundo cambiante.

Pero cuando Rodriguez regresó a FPA este enero, se dio cuenta de que, para su horror y disgusto, nada había cambiado. Tomar riesgos está de vuelta, y la deuda nacional está cargada. Su nueva profecía: Si no arreglamos el presupuesto pronto, la economía enfrenta un desastre.

¿Maniático o un hombre de principios?

Para un adivino, Bob Rodriguez es sorprendentemente afable. Cuando se entusiasma, lo cual es frecuente, rompe en un ataque de risas, aún si está hablando de terremotos financieros o de su afición por playeras de tela escocesa. Hace pronunciamientos apocalípticos aún cuando un trío de mascotas le están siguiendo la pista en su casa.

Puedes ver a Rodriguez como un poco maniático o un hombre de principios: o ambos. Se ha opuesto desde hace mucho tiempo a los esfuerzos en California por incrementar los impuestos a la gente adinerada, ya que cree que esto causaría que dicha gente saliera del estado, como él, que se mudó de Los Ángeles a Nevada, del lado de Lake Tahoe, unos días antes de que el artículo se publicara.

Rodriguez creció en un vecindario de clase trabajadora en Los Ángeles. Su padre, Joseph, era un inmigrante mexicano que chapeaba joyería para vivir. A pesar de que ni su padre ni su madre fueron a la escuela, ambos le enseñaron a Rodriguez y a su hermano mayor, Dick, sobre historia y ética. Joseph se rehusó a enseñar español a sus hijos.

Rodriguez era un niño obsesivo, sobre todo cuando se trataba de dinero. Comenzó a coleccionar monedas a los 6 años. Cuando tenía 10, en la escuela se le encargó escribir una carta a una persona importante y eligió al presidente de la Reserva Federal. Cuando tenía 12 años, tuvo una operación mayor en sus dientes que, por dos años, le ocasionó un impedimento para hablar.

En los años 50, Los Ángeles era un lugar hostil para los hijos de inmigrantes. Pero a pesar de esto, Rodriguez forjó su camino hacia la universidad y a la escuela de negocios en la Universidad del Sur de California. Vendió enciclopedias de puerta en puerta y trabajó duro en las noches como empleado de Transamerica, donde conoció a su esposa.

Después de obtener su Maestría en Administración de Negocios, luchó para encontrar un trabajo en finanzas antes de comerciar acciones de Transamerica.

Incluso hoy, Rodriguez es uno de sólo un grupo de hispanos que dirigen fondos de inversión en Estados Unidos. Es un ferviente creyente del poder personal que minimiza el efecto de la discriminación en su propia vida.

La experiencia formativa en inversiones de Rodriguez ocurrió durante la burbuja de acciones de principios de los años 70. Como muchos en ese tiempo, dijo, pensó que cualquiera que contabilizara rendimientos anuales de menos del 25% era un idiota. Después el mercado colapsó en 1974. Rodriguez poseía acciones de un fabricante de RV llamado Executive Industries, cuyas acciones cayeron de 22 dólares a menos de un dólar. Inseguro de qué hacer, se aventuró en la biblioteca de USC, donde descubrió un libro que cambiaría para siempre su perspectiva sobre la inversión: Graham and Dodd's Security Analysis.

En 1983, Rodriguez se unió a First Pacific Advisors, después a una creciente empresa de administración monetaria con 1,600 millones de dólares en activo y lanzó FPA Capital, un fondo de acciones, y FPA New Income, un fondo de bonos. Su enfoque ha sido el mismo desde entonces. En su fondo de capital mantiene un portafolio compuesto por 30 acciones, que ha mantenido por muchos años.

A mitad de los 90, Rodriguez había alcanzado una de sus metas como administrador de fondos: su fondo de acciones terminó dentro de los 10 primeros de su categoría, en comparación con la década pasada, que estuvo en el lugar 11. Su próxima meta es llegar a ser el mejor administrador de dinero en el país, dijo.

Observador de problemas: Dos de dos

A Bob Rodriguez nunca le gustaron las acciones de Internet. Como la 'burbuja del punto-com' creció a finales de los años 90, lo puso nervioso al ver perder dinero a las compañías. En 1999 describió el fenómeno como "nada más que especulación transformada con un disfraz de inversión". Temeroso de una próxima caída, comenzó a recortar su participación en tecnología.

Esa decisión tuvo un costo en sus fondos en el corto plazo. El fondo de acciones de Rodriguez dejó de funcionar y sus accionistas salieron corriendo. Los activos del fondo se redujeron de 800 millones de dólares a 350 millones de dólares.  

Pero cuando la burbuja finalmente se reventó, Rodriguez estaba reivindicado: del año 2000 al 2002, FPA Capital regresó 29% contra -38% de Standard & Poor's 500. En 2005 comenzó a detectar problemas; junto con su co-gestor en FPA New Income, Tom Atteberry, notó cantidades inusualmente altas de moras en conjuntos hipotecarios supuestamente seguros. En 2006, vendió todos los bonos de Fannie Mae y Freddie Mac de su fondo después de una pesadilla: soñó que estaba en juicio, y un fiscal le cuestionaba por qué había invertido en un par de compañías que ni siquiera tenían sus declaraciones financieras auditadas.

Incluso cuando el mercado de hipotecas subprime comenzaba a tambalearse en 2007, la mayoría de los gestores de acciones aún estaban invirtiendo por completo. Por otro lado, Rodriguez había cambiado el 40% de los activos de FPA a efectivo y había invertido el resto en compañías petroleras con fuertes balances. "Muchos expertos creen que el ciclo de la vivienda se acerca a un nivel estable. Nosotros no compartimos esta opinión. Queremos apostarle a nuestra empresa y que nuestra reputación sea la correcta", dijo. Una vez más, los inversionistas lo castigaron. En 2007 y 2008 su fondo de acciones fue azotado con 711 millones de dólares de redenciones netas. 

FPA Capital volvió a tambalearse, como el resto de los fondos, en 2008. A medida que los precios caían, Rodriguez pudo duplicar sus propias acciones. El resultado fue que el fondo de acciones dio un impresionante rendimiento de 54% en 2009, superando al índice en 27 puntos porcentuales.

La seguridad de Rodríguez es impresionante. Cuando decide que algo es verdadero intenta ir tras ello, sin importar si podrá pagar en cinco meses o en cinco años. Su fondo de bonos, por ejemplo, ha estado comprando sólo deuda de duración baja y alta calidad por años. Cuando eso benefició al fondo en 2008, no lo benefició en 2009 ni 2010.

Eso generó críticas contra Rodríguez, afirmando que en ocasiones se confundía entre lo que creía que debería pasarle al mercado de bonos y lo que estaba ocurriendo en realidad. "Bob tiene una fuerte inversión en la idea de que las cosas se van a ir para abajo", dice el analista de Morningstar, Chris Davis, quien reconoce que tuvo razón en cuanto a los excesos del mercado de las viviendas, pero también sabe que supo aprovechar las oportunidades. Rodriguez rechaza esta noción, diciendo que ha tenido las mismas caídas del mercado, como en 2009.

Se aproxima la crisis financiera

Standard & Poor's acaba de anunciar que degradará el panorama para la deuda en Estados Unidos, y Bob Rodríguez no podría estar más feliz. Desde que regresó a trabajar el 1 de enero, le gusta lo que ve. Los bonos basura siguen siendo poco populares. "A menos que corrijamos los problemas presentes, no creemos nuevos apalancamientos ni otras responsabilidades hasta que se corrijan las viejas".

Rodriguez dice que la deuda en Estados Unidos como porcentaje de la proporción del PIB (actualmente de 64%) está poco reportada porque no cuenta con aseguranzas fuera de balance como Medicare y de la deuda de Fannie y Freddie. Si consideramos estos pasivos, la proporción real es mayor a 500% y sigue creciendo. Estados Unidos debe reducir eso antes de 2012 porque no logrará nada en un año de elecciones. Si nada cambia, dice, los inversionistas se sentirán nerviosos sobre la cantidad de deuda en el balance de Estados Unidos.

La situación no es irreparable. Rodríguez cree que el gobierno puede evitar que las tasas aumenten si comienzan a hacer recortes de 350,000 a 500,000 millones de dólares al año, pero cree poco en su voluntad para hacerlo. Si por él fuera, habría una seria reforma fiscal. Como ex republicano, se describe como "un conservador en materia fiscal pero moderado social" que está molesto con ambos partidos.

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Los gestores de FPA, dirigidos por Rodriguez, están reduciendo el riesgo una vez más. FPA Capital tiene el 30% de su portafolio en efectivo y 38% en acciones energéticas porque cree que el abastecimiento mundial va a la baja. Se niega a comprar bonos o deuda gubernamental. Su restricción ha comenzado a ahuyentar a algunos inversionistas: el fondo comenzó a encogerse de nuevo y los clientes se quejan.

Y es difícil dar la contra. Rodríguez está acostumbrado a perder la confianza de los accionistas, pero no le molesta. "No creo que en este negocio puedas ser recompensado por hacer lo correcto. Es una relación amor-odio. Puede dolerte, pero me pregunto qué pude haber hecho diferente. Lo primero que debes hacer es vivir contigo mismo". Para él, eso es fácil. "Convencer a otros es un reto".

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