Grecia asegura 17,000 mdd, ¿Qué sigue?

A medida que Grecia implemente su plan austero, podría recibir alrededor de 200,000 mdd de UE y FMI; el problema es que Irlanda, Portugal y España se vean arrastradas si Grecia incurre en el impago.
protestas  (Foto: AP)
Ben Rooney
NUEVA YORK -

Grecia se ha alejado del borde del precipicio al acordar un severo plan de austeridad, diseñado para reducir los enormes déficits presupuestarios del país.

Este jueves, el parlamento heleno decidirá la manera de implementar esas reformas impopulares; así el país se asegurará los 17,000 millones de dólares (mdd) restantes del paquete de rescate internacional por 156,000 mdd.  Esta última inyección de dinero significa que Grecia podrá evitar un impago y cumplir sus obligaciones crediticias durante los próximos tres meses.

Pero el país aún no ha superado todos los obstáculos: Grecia aún necesita poner en práctica las reformas, negociar con los acreedores y privatizar grandes instituciones públicas.

La aprobación del plan de austeridad "traerá seguramente a los mercados cierta calma en el corto plazo", valora Diego Iscaro, economista de IHS Global. "Pero aún persisten las preocupaciones sobre la viabilidad a largo plazo de los planes fiscales de Grecia", advierte.

Se espera que el país inicie nuevas negociaciones con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para otro rescate, anticipa Wolfango Piccoli, analista del Eurasia Group en Londres. Se estima que el monto de esa nueva ronda de ayuda de emergencia oscile entre 172,000 mdd y 216,000 mdd, una cifra que cubriría los gastos de Grecia hasta el 2014.

Como ocurrió con el rescate anterior, el nuevo paquete de fondos estará sujeto a ciertas condiciones. Se prevé que los términos incluyan algunas concesiones de los acreedores de Grecia y el traspaso de activos públicos al sector privado.

Sin embargo, ofrecer a Grecia más ayuda a corto plazo "sólo comprará tiempo", opina Piccoli.

Las autoridades europeas esperan mantener la solvencia de Grecia lo suficiente para permitir que otros países europeos en problemas se fortalezcan, y presionen a la nación a ejecutar las dolorosas reformas aprobadas este miércoles.

Al mismo tiempo, la Unión Europea está trabajando para que los principales acreedores de Grecia -los bancos franceses y alemanes- refinancien parte de la deuda del país a través de bonos de largo plazo. "Aún no está claro cómo se realizará eso, aunque parece que hay disposición de los bancos. No obstante, esa sería otra medida para ganar tiempo, más no reduce el monto de la deuda que Grecia deberá", sostiene Piccoli.

A fin de cuentas, la capacidad de Grecia de saldar sus deudas sigue en entredicho.

"A todos los efectos económicos, Grecia ya ha caído en impago. No hay forma de que Grecia pueda pagar todo el dinero que debe", advierte Sandeep Dahiya, profesor de finanzas en la Universidad de Georgetown.

La mayor preocupación es que otras naciones endeudadas de Europa -en especial Irlanda, Portugal y España- se vean arrastradas si Grecia incurre en cese de pagos de forma desordenada.

La amenaza para Estados Unidos, sin embargo, es remota por ahora. Ello se debe principalmente a que los bancos estadounidenses poseen poca deuda soberana griega en sus portafolios, y a que los mercados financieros han estado conscientes durante largo tiempo de los problemas fiscales de Grecia.

Pero la situación es, en general, de incertidumbre.

"No estamos seguros de cuánta exposición haya. Existe ciertamente la posibilidad de que EU esté en problemas si Grecia decide suspender los pagos de forma unilateral", comenta Gus Faucher, economista de Moody's Analytics. Si bien Faucher cree que ese escenario es poco probable, no descarta que un default absoluto de Grecia pudiera causar una crisis financiera similar a la que desencadenó el colapso de Lehman Brothers en el 2008.

La quiebra del banco de inversión repercutió en los mercados financieros globales, provocando una crisis crediticia severa.

Los analistas creen que, de darse ese escenario, los más vulnerables serían los fondos del mercado monetario de EU, pues cerca del 40% de sus activos están asociados a la deuda europea. 

Por su parte, el presidente de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, Ben Bernanke, dijo la semana pasada que el Banco Central (BC) está indagando cuánta exposición griega hay en los mercados monetarios estadounidenses. El funcionario reconoció que la exposición indirecta podría ser "muy significativa", pero cree que las peores predicciones no se cumplirán.

También algunos bancos de inversión y compañías aseguradoras de EU podrían verse en problemas si poseen credit default swaps (CDS o seguros contra impago de deuda) asociados a la deuda europea. Estos instrumentos complejos, que afectaron al gigante AIG cuando Lehman quebró, podrían igualmente generar grandes beneficios para aquellos inversionistas que han apostado contra Europa.

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Pero el mercado de los CDS es tan opaco, que los analistas opinan que es imposible determinar cuán expuestas pueden estar las instituciones estadounidenses a ellos. 

 

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