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Iglesia griega, en la mira por impuestos

La crisis económica ha suscitado nuevas dudas sobre la situación fiscal de la institución religiosa; sus finanzas y tierras son áreas laberínticas difíciles de penetrar, según analistas.
dom 17 julio 2011 10:51 AM
La Iglesia niega la acusación de ser uno de los mayores evasores de impuestos y asegura que tiene un papel vital en estos tiempos de dificultades. (Foto: AP)
Iglesia Ortodoxa Griega (Foto: AP)

La Iglesia Ortodoxa griega posee más tierras que nadie excepto el Estado, emplea a miles de personas que están en la nómina pública y tiene activos en el mayor banco del país, pero activistas dicen que paga unos impuestos irrisorios. La Iglesia niega firmemente la acusación de ser uno de los mayores evasores de impuestos de Grecia y asegura que desempeña un papel social, económico y espiritual vital en estos tiempos de dificultades.

Con el tercer año de recesión atormentando a los 11 millones de griegos, la Iglesia ha ofrecido alivio, bienestar y alimento, pero sus críticos dicen que es hora de que eche mano de sus arcas para ayudar en el rescate.

La Iglesia Ortodoxa griega ha disfrutado durante mucho tiempo de un privilegiado estatus cuando se habla de impuestos en un país donde es responsable de la única religión oficial.

Uno de sus detractores calificó sus finanzas de "turbias", en el mejor de los casos.

La crisis de deuda soberana que ha sacudido al Estado griego, misma que lanzó a cientos de miles de trabajadores al desempleo y forzó a realizar dolorosos recortes en salarios, pensiones y prestaciones, ha suscitado nuevas dudas sobre la posición fiscal de la Iglesia.

Más de 10,000 personas se unieron a la página de Facebook griega "Impuesto a la Iglesia" y hasta ahora 29,000 han firmado una petición instando al Estado a aprovechar "la gran fortuna de las iglesias" para reducir el déficit presupuestario.

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"La Iglesia debe pagar su parte de la carga fiscal, es irracional que en esta situación contribuyan con tan poco", afirmó Yannos Papantoniou, ex ministro de Finanzas.

La Iglesia niega airadamente las acusaciones de que no paga lo que le corresponde.

"Pagamos más impuestos sobre la tierra que las empresas corrientes y pagamos un 20% de nuestros ingresos por arriendos en impuestos", dijo el padre Timotheos, portavoz del Santo Sínodo de la Iglesia de Grecia.

Pese a la creciente demanda por una mayor transparencia, el Gobierno del primer ministro Georgios Papandreou - del partido PASOK- no se atreve a enfrentarse a la Iglesia, según reconoció un asesor del premier que habló de forma anónima.

Sacerdotes asalariados

Las finanzas de la Iglesia, sus tierras y otros problemas son tan laberínticos como difíciles de penetrar, aseguran analistas. El pago total de sus impuestos no se hace público y el padre Timotheos señaló que las iglesias son responsables por sus propios tributos.

El sacerdote dijo que el Santo Sínodo pagó 1.3 millones de euros en impuestos el año pasado y añadió: "Podríamos haberlo impugnado en los tribunales, pero no lo hicimos porque queremos ayudar al Estado y a nuestra patria".

Existe evidencia sobre los activos de la Iglesia, que posee, por ejemplo, una participación de cerca de un 1.5% en el mayor banco griego, el Banco Nacional de Grecia.

Considerando ese tipo de riqueza, los activistas quieren que la Iglesia pague más por su propio mantenimiento.

Actualmente el Estado paga los salarios de unos 9,000 sacerdotes de toga negra, incluidos unos 100 metropolitanos que dirigen la Iglesia, así como las pensiones de los clérigos jubilados. Eso le cuesta a la bolsa pública 268 millones de euros al año, aseguran activistas en Facebook.

El padre Timotheos dijo que eso estaba justificado porque la Iglesia entregó más del 96% de la tierra que poseía cuando Grecia se independizó del Imperio Turco en 1821.

Durante los siglos anteriores al dominio turco, los emperadores bizantinos entregaron vastas extensiones de tierra a los hombres de Dios.

En la época otomana, muchas familias griegas confiaron sus propiedades a la Iglesia para su custodia y evitar así que fueran expropiadas por los turcos. Los registros entonces eran escasos.

Ahora el Gobierno griego está fuertemente presionado por el Fondo Monetario Internacional y por la Unión Europea para que venda sus activos públicos, incluidos los bienes raíces.

Parte del problema es que nadie sabe qué posee exactamente la Iglesia. Grecia no tiene un registro de tierras y la estructura descentralizada impide saber lo que tiene con exactitud.

Tercer carril

Stefanos Manos, otro ex ministro de Finanzas de principios de los noventa, dijo que la cartera de bienes raíces de la Iglesia estaba estimada en miles de millones de euros, pero que siempre se había resistido a una auditoría externa.

Manos, liberal de centroderecha, se enfrentó este mes en televisión con el Metropolitano de Tesalónica, al exigir un estudio independiente a las propiedades de la Iglesia y alegando que ésta debe hacerse cargo del pago de los salarios de los clérigos y de las jubilaciones.

El padre Timotheos replicó que la Iglesia estaba en realidad subvencionando al Estado. Dijo que varios edificios ministeriales, universidades y hospitales en Atenas son de propiedad eclesiástica, arrendada al Estado por una miseria o de manera gratuita.

Puede que la Iglesia ya no sea el pilar de la vida griega como lo era hace un siglo, pero aún ejerce una poderosa influencia en una sociedad predominantemente ortodoxa, donde el respeto a los sacerdotes aún se vive en muchas comunidades.

"Es el tercer riel de la política griega. Si lo tocas, mueres", dijo el asesor de Papandreu, comparando el asunto con el alto voltaje del ferrocarril eléctrico.

Las comunidades eclesiásticas ofrecen 50,000 comidas al día para los necesitados, desde las 35,000 de antes de la crisis.

El padre Timotheos dijo que en algunos sitios han empezado a funcionar "tiendas de comestibles", con entrega de alimentos de primera necesidad gratis.

La Iglesia mantiene sus propios niveles de empleo en un momento en el que trabajadores del sector privado y público son despedidos. También adiestra a los sacerdotes para que atiendan psicológicamente a los feligreses en un momento en el que el índice de suicidios va en aumento.

El padre Timotheos se molestó ante la sugerencia de que la Iglesia debería contribuir más.

"La gente confía en la Iglesia por encima de cualquier otra persona en este país. Cuando tienen un problema, no llaman a la puerta del primer ministro o a la de un ministro. Sus puertas están cerradas. Las nuestras están abiertas", aseguró.

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