Inversionistas de EU: ¿Quién dijo miedo?

El mercado no ha entrado en pánico pues hay pocas probabilidades de un impago, dice Fred Fraenkel; si el Congreso de EU no sube el techo de deuda, el resultado podría asimilarse a la crisis del 2008.
dow  (Foto: AP)
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

Estados Unidos está a una semana de un potencial ‘default' o suspensión de pagos. Y al parecer, no hay señales de que las discusiones entre republicanos y demócratas lleguen a un buen fin. 

Sin embargo, las acciones bursátiles no se han desplomado, e incluso los precios de los bonos del tesoro subieron un poco. No hay novedades en ese frente. El mercado aún confía (¿una especie de fe ciega?) en que las posturas enfrentadas convengan. ¿Qué se necesita para que los inversionistas realmente teman la posibilidad de que quizá no haya un acuerdo para aumentar la capacidad de endeudamiento del país antes del 2 de agosto? 

"El mercado entiende cómo funciona el sistema político. Es feo y deprimente, pero las probabilidades de un default aún son muy bajas", reconoce Fred Fraenkel, vicepresidente de la firma de inversiones Beacon Trust. 

Es posible que Fraenkel tenga razón, pero empieza a preocuparme que la única cosa que sirva para presionar las políticas partidistas sea que los mercados financieros entren en pánico. Con todo respeto al presidente Barack Obama, sus cartas dirigidas a los legisladores no cambian nada. Lo que quizá necesitemos sea una reacción más contundente, una caída de 800 puntos en el índice Dow, como la que sucedió en septiembre del 2008, luego de que el Congreso votara contra el rescate a los bancos.

Y eso podría ocurrir si nuestras honorables cámaras del Congreso votan esta semana en contra de elevar el límite de la deuda. Lo más probable es que pase este miércoles y no se llegue a un convenio para aumentar el techo de deuda del país. 

Fraenkel opina que eso obligaría a los legisladores a alcanzar un acuerdo. "Cuando el Congreso no aprobó inicialmente el TARP (Programa de ayuda para activos en problemas) y los inversionistas los atacaron, entonces lo aprobaron rápidamente. Espero que esta vez no lleguemos a eso", comenta. 

Hay, desde luego, otro ‘comodín' que podría infundir miedo en los corazones de los inversionistas: que una de las tres principales agencias calificadoras tenga el valor de rebajar la calificación de Estados Unidos antes del próximo martes. ¿Pero querrán S&P, Moody's y Fitch hacer algo antes del 2 de agosto? Si los mercados financieros persisten en su optimismo respecto a que un acuerdo se concrete, ¿no sería precipitado que las agencias calificadoras intervinieran al retirarle prematuramente la calificación triple A a los bonos estadounidenses? 

Las agencias de calificación crediticia han sido muy criticadas por sus omisiones durante la crisis de las hipotecas subprime. Pero actuar demasiado rápido tampoco las hará verse bien.

"Es muy probable que las agencias calificadoras hablen todos los días con la Casa Blanca y el Congreso, y dudo que quieran hacer algo desafiante que desencadene una serie de eventos tipo Lehman Brothers con consecuencias no deseadas", advierte Fraenkel. 

Existe, además, otra razón por la cual las agencias crediticias no actuarán. Parece que el mercado de bonos aún piensa que Estados Unidos no caerá en impago el 2 de agosto, incluso si no hay un pacto para elevar la capacidad de endeudamiento. Por sombría que sea esta crisis, palidece cuando se la compara con los problemas de deuda soberana en Grecia y en otros países europeos. 

"La situación en EU no es semejante a la de Grecia. No se trata de un problema de solvencia", expone Paul-André Pinsonnault, economista en valores de renta fija del National Bank Financial en Montreal. Pinsonnault menciona los estudios del Bipartisan Policy Center que indican que Estados Unidos quizá tenga un poco de margen de maniobra con sus obligaciones financieras. Si los pagos se priorizan, es posible que el Gobierno tenga suficientes ingresos entrantes para cubrir los pagos de intereses sobre la deuda que venzan a mitad de agosto, explica. 

Con todo, jugar esa carta es arriesgado, en especial con la economía en un estado tan débil.

El próximo viernes, el Gobierno reportará los datos del PIB del país correspondientes al segundo trimestre. Los economistas sondeados por CNNMoney esperan un crecimiento de sólo 1.8%. Si el PIB ronda ese porcentaje o está por debajo de esas expectativas, es posible que los inversionistas por fin reciban una buena dosis de realidad. Nuestra economía ya está en un estado frágil, que podría empeorar mucho más rápido si Estados Unidos cae en impago. 

Si los mercados deciden ignorar los datos del PIB, esperemos que los políticos no lo hagan. El país sencillamente no puede soportar otro golpe financiero.

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