La calificación de EU, ¿en riesgo?

El Congreso aprobará un plan para elevar el límite de deuda y evitar una moratoria de pagos; el plan no contempla por el momento un alza de impuestos ni ajustes a los programas sociales.
deuda estados unidos  (Foto: Photos to Go)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Este lunes, el Congreso estadounidense votará un acuerdo de último minuto para elevar el límite de la deuda que evitará que el país caiga en una moratoria de pagos y, por otro lado, reducirá el déficit de la nación en aproximadamente 2.5 billones de dólares en la próxima década.

Aún no se sabe si el eventual pacto también pueda prevenir la que sería la primera degradación crediticia de Estados Unidos, pues la agencia Standard & Poor's indicó previamente que esperaba un plan bipartidista plausible que redujera la deuda en por lo menos 4 billones de dólares.

De acuerdo a la descripción que ofrecieron los partidos el domingo pasado por la noche, el plan no contempla inicialmente una reforma fiscal ni recortes en los programas sociales, si bien en teoría deja esa posibilidad abierta.

El plan deberá ser votado primero por el Senado, y después se someterá a la aprobación de la Cámara baja. El tiempo apremia, pues el techo estatutario del déficit debe modificarse para el próximo martes.

Incrementar el límite de endeudamiento entre 2.1 y 2.4 billones de dólares: Se prevé elevar inmediatamente el techo de la deuda por 400,000 millones de dólares (mdd), luego se le sumarán otros 500,000 mdd después de septiembre.

Una vez que los recortes sean implementados hacia fines de este año, habrá otro aumento de entre 1.2 billones de dólares y 1.5 billones de dólares.

Estos incrementos escalonados cubrirán las necesidades de crédito del Tesoro hasta 2013.

Recortes al gasto de 2.4 billones de dólares: El plan reduciría inmediatamente el gasto interno y el gasto en defensa, logrando recortes de 917,000 millones de dólares en el lapso de 10 años, de acuerdo al presidente de la Cámara baja, John Boehner. Los demócratas, por su parte, han descrito la magnitud de los recortes iniciales en aproximadamente 1 billón de dólares.

El acuerdo contempla una segunda reducción del déficit -de entre 1.2 y 1.5 billones de dólares- que será determinada a fines de este año y ejecutada en el lapso de una década.

Comité bipartidista para la reducción de la deuda: esta segunda reducción sería determinada por las propuestas de un comité especial conjunto del Congreso, compuesto por representantes de ambos partidos. El comité tiene de plazo hasta el día de Acción de Gracias para elaborar dichas propuestas que luego serán sometidas a votación sin enmiendas el 23 de diciembre.

Si el comité presenta propuestas para una serie de reducciones que oscilarán entre 1.2 billones y 1.5 billones, y el Congreso las aprueba, el techo de la deuda se incrementará en la misma proporción.

Si el comité, por el contrario, no logra acordar propuestas o éstas representan una disminución inferior a los 1.2 billones de dólares, o si el Congreso las rechaza, el techo del déficit se elevará en 1.2 billones de dólares.

Aunque parezca que el comité tendrá libertad para considerar una reforma fiscal o a los programas sociales -e incluso un alza en los impuestos-, es más probable que los miembros lleguen a un punto muerto en esa negociación, como ha sucedido en estos meses.

Recortes generalizados: Si las negociaciones del mencionado comité se estancan, o si logran acordar propuestas pero éstas no se traducen en una reducción de 1.2 billones de dólares de la deuda, la espada de Damocles caerá sobre prácticamente todas las formas de gasto en el presupuesto federal.  

Se aplicarán recortes generalizados por 1.2 billones de dólares, divididos equitativamente en gastos de defensa y otros. Quedarán exentos de esta ronda de recortes los programas de ayuda a estadounidenses de bajos ingresos, según las hojas informativas de los demócratas, entre los que se encuentran los de seguridad social, Medicaid, los beneficios a veteranos y pensiones, cupones de alimento y el Ingreso de Seguridad Suplementario.

Medicare no quedará exento, pero el plan estipula que los recortes a este programa federal no superen el 2% del costo del programa. Y los recortes que se apliquen tampoco afectarán los beneficios de Medicare ni elevarán el costo que tiene la cobertura para las personas mayores, según la hoja de información de la Casa Blanca.

Someter a votación una enmienda presupuestaria: en teoría, los recortes generalizados podrían evitarse si las dos Cámaras del Congreso aprueban una enmienda a la Constitución para lograr un presupuesto equilibrado y la envían a los estados para su ratificación antes de que termine el año.

Sin embargo, por razones políticas y de fondo, es muy improbable que esto suceda.

 

 

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