Krueger, el experto que EU no necesita

El nuevo presidente de los Asesores Económicos de EU está capacitado, pero no entiende el desempleo; el analista cuestiona si su nombramiento por parte de Obama será o no la decisión más adecuada.
alan krueger  (Foto: CNN)
Daryl G. Jones*
NUEVA YORK -

El presidente estadounidense Barack Obama ha nominado a Alan Krueger para presidir el Consejo de Asesores Económicos. Si atendemos su currículo, está más que capacitado para el puesto, pero la pregunta es si se trata del hombre adecuado para ese trabajo en estos momentos. El mandatario ha sido bastante previsible a la hora de elegir el personal clave de su gabinete. Por lo general, los miembros clave de su equipo cumplen dos criterios: han servido antes en el Gobierno y han trabajado para la administración Clinton. Algunos ejemplos de esto son:

Peter Orzag fue sustituido por Jack Lew en la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca, Lew trabajaba en el Departamento de Estado y dirigía la Oficina mencionada durante la administración de Clinton.

El secretario de Defensa, Bob Gates, fue reemplazado por Leon Panetta, que entonces dirigía la CIA y antes había sido jefe de personal del presidente Clinton.

El jefe de personal de Obama, Rahm Emmanuel, fue sustituido por Bill Daley, quien sirvió en el gabinete de Clinton.

Larry Summers fue reemplazado en el Consejo Nacional de Economía por Gene Sperling, quien entonces servía en el Departamento del Tesoro y ya había sido miembro del Consejo.

La lista puede ampliarse, lo que destaca es que, teniendo en cuenta las decisiones predecibles y convencionales que toma Obama en cuestiones de personal, esta vez eligió muy previsiblemente designar a Alan Krueger como presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca.

Además de haber servido previamente en el Gobierno con un cargo en la administración Clinton, Krueger también es cercano a Summers, Geithner y Bernanke. Según reportes de la prensa, juega al tenis con Summers y Geithner, y es miembro del Departamento de Economía de Princeton, al igual que Bernanke.

Esta estrecha relación con los actuales y anteriores asesores económicos del presidente no lo descalifica para el cargo. Por el contrario, probablemente esté más que cualificado para el puesto, pero la cuestión es si se trata del hombre adecuado para ese empleo en este momento.

Si revisamos algunos de sus escritos, descubrimos que Krueger es, en ocasiones, un pensador poco corriente, algo que contradice su formación Princeton-Clintoniana. Nos entusiasma, en particular, la atención que da a la integración de datos y su liderazgo en la Princeton Data Improvement Initiative. Pese a ello, los contras de Krueger superan los pros a la hora de presidir el Consejo de Asesores.

El trabajo académico del especialista ha girado principalmente en torno a la economía laboral, algo que podría beneficiar a la administración del presidente dada la alta tasa de desempleo del país. Sin embargo, si nos atenemos a sus más recientes comentarios, no nos queda claro que Krueger comprenda bien los actuales problemas del empleo. En un artículo de opinión publicado el 30 de marzo en Bloomberg, escribió:

"Sospecho, en cambio, que veremos un continuo descenso en la tasa de desempleo, aunque seguramente se presenten baches transitorios".

Cuando redactó este artículo, hace casi seis meses, la tasa de desempleo era de 8.9%, desde entonces ha subido a 9.1%, una dirección completamente contraria a su predicción.

Sus textos también revelan que es un keynesiano convencido. En esa línea, cabe destacar uno de sus textos más recientes, extraído del blog Economix del diario The New York Times con fecha del 12 de enero, titulado "A Future Consumption Tax To Fix Today's Economy". En él, Krueger propone implementar un impuesto sobre el consumo en un momento en que la economía atraviesa dificultades. En su opinión, "a corto plazo, la anticipación de un impuesto al consumo impulsaría a las familias a gastar dinero ahora, en lugar de esperar a que el impuesto entre en vigor".

Sin duda, entre los intelectuales de academia este concepto tiene sentido, pero en el mundo real los consumidores no gastan más hoy por temor a que se aplique algún impuesto en el futuro. Sugerir esta idea demuestra malentender en esencia el factor confianza asociado al gasto del consumidor. Es decir, los consumidores naturalmente gastarán más si se sienten bien respecto al futuro económico, su seguridad laboral y sus activos (casas e inversiones). No necesitamos un doctorado en Economía de Harvard para saber que el miedo a futuros impuestos es ilusorio a la hora de estimular el consumo.

Otro concepto presente en las opiniones públicas de Krueger es el de la intervención gubernamental para resolver los problemas económicos. El último ejemplo de esto es su comparecencia el 21 de septiembre de 2010 ante el Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado, al que acudió en su papel de asistente del secretario del Tesoro para políticas económicas con el propósito de hablar sobre la infraestructura del país.

En esa ocasión, el economista asoció el elevado desempleo con la escasa recuperación del sector de la construcción. Como bien apuntó, "uno de cada cinco trabajos perdidos desde 2007 era del sector de la construcción" y "la industria de la construcción ha perdido cerca del 25% del total de su nómina".

Así, en su opinión, la creación de incentivos para aumentar el empleo en ese sector contribuiría a resolver el problema del desempleo. Para ello, propuso la creación de una nueva entidad pseudo-gubernamental denominada National Infrastructure Bank. En resumen, para él, la solución de la crisis que vive el sector de la construcción es que el Gobierno asuma la financiación de esa industria a través de esta nueva dependencia.

Me gustaría mencionar otro artículo clave de Krueger, aparecido en el blog del New York Times el 20 de octubre de 2008, donde critica los mediocres esfuerzos de la administración Bush por privatizar las bolsas públicas de empleo. De acuerdo con Krueger:

"Las oficinas públicas que ofrecen bolsas de empleo se establecieron en los primeros días del New Deal (una serie de programas económicos implementados por Roosevelt en la década de 1930) para ayudar a los desempleados a encontrar trabajo. Esta función la realizan ahora los centros de empleo One-Stop Career Centers, que ayudan a conectar a los trabajadores con las convocatorias laborales y supervisan que los receptores del seguro del desempleo estén buscando empleo activamente. Al año, cerca de 3 millones de beneficiarios del seguro encuentran trabajo a través de estas bolsas, y 9 millones de personas utilizan sus servicios".

Hasta aquí estamos de acuerdo, las bolsas de empleo funcionan y no hay razón para privatizarlas. Por desgracia, Krueger fue aún más lejos: "La administración Bush, tal y como lo ha intentado hacer con otras funciones gubernamentales como la Seguridad Social, el Censo, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias y laDefensa Nacional, ha intentado tercerizar o eliminar servicios para los desempleados".

Si bien el experto tiene el mérito de defender un programa gubernamental que conoce bien, el peligro consiste en extralimitarse y afirmar que el Gobierno es más eficaz que el sector privado cuando se trata de gestionar un amplio abanico de actividades.

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En general, la nominación del presidente Obama fue poco original y desafortunadamente esta elección no lo guiará en una nueva forma de pensar cómo resolver los problemas económicos del país.

*Daryl G. Jones es analista de la firma de investigación de mercados Hedgeye.

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