Terrorismo: ¿semilla de una recesión?

Las medidas de la Fed tras los atentados del 11 de septiembre sembraron una ‘burbuja’ hipotecaria; el aumento de la riqueza por mayores otorgamientos de crédito fue un efecto temporal en la economía.
torres gemelas  (Foto: AP)
Viridiana Mendoza Escamilla
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Alan Greenspan recibió la noticia del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York cuando regresaba de Suiza. La primera pregunta que cruzó la mente del entonces titular de la Reserva Federal fue "¿cuál será la implicación económica?". "En una economía tan sofisticada, la gente debe interactuar e intercambiar productos, la división del trabajo está articulada a tal extremo, que todo hogar depende del comercio para su mera supervivencia. Si las personas se retiran de la vida económica cotidiana, los inversionistas se deshacen de sus acciones, los empresarios rehúyen y los consumidores se quedan en casa, se produce un efecto de bola de nieve. Esa psicología conduce a las recesiones, la miseria podría multiplicarse", escribió el economista en su libro ‘La era de las turbulencias'.

Ante este razonamiento, la estrategia de la Reserva Federal fue relajar la política monetaria para incentivar el crédito y el crecimiento. La estrategia funcionó, pero sembró a su paso un otorgamiento desmedido del crédito.

El daño era considerable, los mercados permanecieron cerrados hasta el 17 de septiembre, cuando el Dow Jones reportó una caída de 7.1%, su mayor caída en un solo día hasta el momento. Ese mismo día, la Fed anunció una reducción a la tasa de referencia que pasó de 3.5 a 3%.

En los siguientes meses, la política monetaria tuvo un relajamiento todavía mayor, pues para el 11 de diciembre la tasa ya se situaba en 1.75%, una baja considerable desde el 6.5% en que se situaba el mismo día del año 2000.

La estrategia funcionó: en el tercer trimestre de 2001 la riqueza de las familias reportó una caída en su variación anual de -7.6 , pero para el segundo trimestre de 2003, cuando ya las tasas de la Fed se situaban en 1%, el indicador de riqueza reportó su primer repunte de 4.3%, que se convertiría en un avance 17.2% en el primer trimestre de 2004, cuando las tasas permanecían en el nivel mínimo.

"Hay que considerar el entorno recesivo que atravesaba Estados Unidos. Luego de la 'burbuja' del puntocom, la estrategia de relajamiento ya había empezado, pero el atentado ocasionó que ésta fuera más amplia y prolongada de lo que pudiera haber sido inicialmente", explica Macario Schettino, analista y catedrático del Tecnológico de Monterrey.

La semilla de la crisis financiera internacional se terminó de gestar cuando, en el afán por tener una economía más orientada al consumo, se estimuló la compra de casas, así los estadounidenses sentirían que eran más ricos por poseer una propiedad y seguirían consumiendo, lo que a su vez aumentó el nivel de apalancamiento de los hogares.

"El problema vino cuando, en 2008, se reventó la burbuja y el valor de las casas cayó, pues con él cayó el nivel de riqueza de las familias y se agudizó la crisis", señala Georgina Ruiz, analista de Visor Financiero.

Un cambio en el panorama fiscal

Otra de las armas para levantar la economía fue el aumento en el gasto en defensa, una vez que la red yihadista Al-Qaeda se adjudicó el atentado.

"Echar a andar la economía de la guerra implica un impacto positivo porque se generan empleos, por otro lado, un mayor gasto en defensa y en apoyos para reconstrucción también implicó un mayor endeudamiento", señala Jorge Pinto, analista de finanzas globales y director de la Editorial Pinto Books, en Nueva York.

Probablemente, de no haber ocurrido el ataque el 11 de septiembre de 2001, el panorama fiscal de Estados Unidos no sería el mismo al que se enfrenta 10 años después, cuando incluso las calificadoras de riesgo han advertido sobre la calidad de la deuda de la nación más poderosa del mundo, explica el experto.

"El ataque polarizó las posturas políticas y eso también tiene una influencia importante en el área fiscal y económica, si no hubiera habido el atentado es muy posible que el panorama fuera más armónico en el plano fiscal y menos polarizado", agrega.

Otros detonantes

De acuerdo con Bob Johnson, director ejecutivo del Chartered Financial Analyst (CFA) Institute, la distensión del crédito que comenzó antes del 9/11 (como se conoce a los atentados) y contribuyó sin duda a un entorno de bajos tipos de interés que crean las condiciones propicias para la crisis subprime, pero hubo otros factores.

"Creo que entre los factores que contribuyeron a la crisis financiera de 2008, la política monetaria expansiva está un poco abajo en la lista. Hubo cuatro subcrisis independientes que se combinaron para crear la crisis financiera de 2008".

La primera subcrisis, de acuerdo con el experto, fue la de los incentivos, pues generó distorsiones sistema financiero.

"Se generaron incentivos para que se otorgaran créditos hipotecarios que no necesariamente eran de buena calidad, hubo incentivos para empaquetar estos préstamos y venderlos; las agencias de rating tenían incentivos para calificar esos paquetes con una nota alta, pues sus honorarios eran pagados por los emisores, los consumidores estaban incentivados a tomar hipotecas deducibles de impuestos y los inversionistas buscaron CDOs debido a que los bonos del Tesoro tenían un rendimiento muy bajo".

La segunda subcrisis estuvo relacionada con la falta de conocimiento de los instrumentos, de acuerdo con Bob Johnson; los vehículos de inversión en los mercados fueron demasiado complejos para los participantes. "Había gente comprando y vendiendo instrumentos que ni siquiera entendía", señala.

Una tercera subcrisis fue la de regulación, la falta de voluntad y habilidad para controlar el funcionamiento de los nuevos instrumentos fue un detonante para la crisis.

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"El nivel de conocimiento de los investigadores de la SEC, por ejemplo, era deficiente. Los investigadores a menudo provenían de un ambiente legal y sólo tenía un conocimiento rudimentario de la profesión de gestión de inversiones. Además, la labor de la SEC fue insuficiente (y sigue siéndolo).

 El cuarto detonante, y quizá la raíz de fondo, fue la crisis de ética. "Simplemente había participantes inescrupulosos y faltos de ética, Madoff y Stanford, por nombrar dos", agrega.

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