Proponen ‘default ordenado’ para Grecia

Líderes europeos plantearon la idea de un cese de pagos regulado a medida que empeora la situación; la medida provocaría que los acreedores acepten una pérdida mientras Grecia ordena sus finanzas.
bandera griega  (Foto: Cortesía Fortune)
Nin-Hai Tseng

Las oportunidades para que la endeudada Europa evite el desastre comienzan a agotarse, y rápido. Durante el fin de semana pasado, las autoridades griegas lucharon por acordar una serie de recortes radicales al presupuesto ante la proximidad del plazo que tiene el país heleno para acogerse al rescate por 11,000 millones de dólares (mdd), una ayuda sin la cual Grecia caería inevitablemente en impago.

A medida que el rescate de Grecia deviene en un caos costoso, los líderes europeos han planteado la idea de un 'default ordenado'. El ministro alemán de economía, Philipp Roesler, introdujo públicamente dicho concepto y, sobra decirlo, la mera mención de la quiebra fue todo menos tranquilizadora para los inversionistas internacionales. 

La canciller alemana Angela Merkel intervino, declarando a la agencia BBC News que la zona euro debía mantenerse unida y que no hay ningún procedimiento en camino para facilitarle a Grecia un cese de pagos que prometa un desenlace menos abrupto. Merkel quizás esté intentando calmar los temores de los inversionistas, pero la mayoría entiende la situación tal como es: Grecia se está preparando para lo que espera sea un ‘default' ordenado, a pesar de que el país aún no se ha declarado técnicamente en bancarrota. 

Una suspensión de pagos ordenada equivale a una restructuración de la deuda, donde los acreedores aceptan una pérdida mientras los deudores acuerdan pagar gran parte de sus obligaciones. En julio pasado, los líderes de la Unión Europea convinieron un plan de rescate para Grecia por un valor de más de 150,000 millones de dólares, que ayudaría a que el país cubriera sus necesidades financieras en los próximos años. Uno de los elementos clave del plan, que todavía está pendiente de su aprobación final, es un acuerdo de ‘canje' de bonos que reduciría la carga de la deuda helena, en tanto exige que los acreedores privados convengan intercambiar sus títulos de deuda por nuevos bonos que vencerán más tarde y por los que obtendrán menos rentabilidad que los originales.

En el pasado, otras naciones han logrado acometer con éxito impagos ordenados. ¿Podrán hacer lo mismo Grecia, Irlanda, Italia y cualquier otra nación atribulada de la eurozona? A juzgar por el incremento general en los rendimientos de los bonos soberanos de los países periféricos, parece menos probable. 

Hay naciones en vías de desarrollo que lo han conseguido; por ejemplo los bonos Brady emitidos hacia fines de la década de los 80 y principios de los 90, una iniciativa que surgió de un esfuerzo por reducir la deuda contraída principalmente por países latinoamericanos que a menudo incumplían el pago de sus préstamos

Ucrania y Pakistán también han ejecutado un cese de pagos de forma ordenada, al igual que Uruguay en 2003. La nación sudamericana emprendió con éxito un swap de bonos, en el cual el Gobierno ofreció a los tenedores canjear los bonos que vencerían dentro de pocos años por otros similares con un vencimiento posterior. La medida bastó para convencer a los inversionistas que el problema era temporal y que, con el tiempo, Uruguay mejoraría, ya que sus previsiones de crecimiento eran sólidas. 

En el caso de Grecia, sin embargo, los economistas creen que las medidas de austeridad vinculadas al paquete de rescate ralentizarán el crecimiento económico y debilitarán la competitividad del país en los años por venir. Lo que es más, no hay precedentes de defaults ordenados en naciones industrializadas, lo que en parte explica el nerviosismo de los inversionistas por lo que sucede en la zona euro. 

"Uno de los pilares fundamentales es este concepto de que la deuda de los países industrializados está libre de riesgo. Los mercados se están preguntando si es el caso de que hay riesgo en Grecia, entonces tal vez haya otras naciones en el mundo industrializado que enfrentan los mismos problemas", explica Jacob Funk Kirkegaard, del Peterson Institute for International Economics. 

La esperanza de un aterrizaje suave 

Una de las grandes expectativas, si la crisis de deuda europea empeora, es que obligará a tener un fondo de rescate mayor, es decir, una ampliación dramática del Fondo Europeo para la Estabilización Financiera. Italia es uno de los mayores deudores de la zona, y su endeudamiento masivo ha originado interrogantes sobre la salud de los bancos europeos, que han comprado enormes cantidades de bonos soberanos italianos. El problema es que los recursos con los que cuenta Europa para rescates de emergencia son insuficientes para asistir a grandes economías: apenas alcanzan para pequeños países, como Grecia, Portugal e Irlanda. 

De acuerdo con el empresario y financiero George Soros, la crisis de deuda ha dejado expuesta una de las debilidades más patentes: la falta de una Hacienda común en la construcción del euro. Si bien el Fondo Europeo para la Estabilización tiene la encomienda de proporcionar una red de seguridad a la eurozona en su conjunto, el Fondo sólo tiene capacidad para recaudar dinero, dejando a los gobiernos de los países miembro la autoridad para decidir cómo gastarlo.

"Esto hace que el Fondo de Estabilización resulte inútil para responder a una crisis; tiene que esperar a que los países miembro den instrucciones", escribió Soros hace unos días en The New York Review of Books

Es cierto que los líderes de la eurozona ampliaron un poco el Fondo de Estabilización, pero se negaron a emprender una expansión mayor en la cumbre celebrada en julio. Comprometerse a dotarlo de más dinero posiblemente hubiera ayudado a convencer a los mercados mundiales de que el fondo era suficiente para asistir a cualquiera, incluso a Italia. Pero varios gobiernos clave, como Francia y Alemania, se opusieron a fortalecer más al fondo. Y es comprensible, pues prometer crecientes sumas de dinero a los estados europeos más débiles puede resultar perjudicial para las finanzas de los gobiernos más fuertes y afectarlos políticamente ante votantes descontentos. 

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Con todo, el Fondo Monetario Internacional ha urgido a los líderes de la zona euro para que amplíen el fondo. No sabemos cuánto pesará la opinión de este organismo internacional, pero tal vez la posibilidad de que esta institución comparta la carga financiera para resolver la crisis, repercuta favorablemente en la ampliación del Fondo Europeo de Estabilización Financiera. 

La perspectiva de un cese de pagos, ya sea ordenado o caótico, no calma a los mercados. Los asustados inversionistas quizás encuentren sosiego en un Fondo Europeo más robustecido.

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