Italia profundiza crisis en la eurozona

El crecimiento económico es la solución para esta nación que vio rebajada su calificación por S&P; pero su severo plan de austeridad podría hundir aún más sus posibilidades de salir de la crisis.
italia crisis economia2  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Ciro Sanati

La sorpresiva rebaja de la deuda soberana de Italia de la noche a la mañana por parte de la agencia calificadora Standard and Poor's (S&P) expone los fatales defectos de impulsar medidas de austeridad draconianas en una nación que experimenta una debilidad económica.

Cortar servicios y aumentar los impuestos frenará el crecimiento económico, haciendo que países fuertemente endeudados como Italia y el resto de la periferia de la zona euro estén en mayor riesgo crediticio que nunca. Esto crea una espiral descendente en la que un país se vuelve dependiente de los rescates hasta que finalmente cae en impago. La volatilidad creada por esta rebaja producirá una considerable cantidad de incertidumbre en los mercados en las próximas semanas, manteniendo a muchos inversionistas al margen.

S&P rebajó la calificación de la deuda soberana a largo plazo y corto plazo de Italia en un escalón a A/A-1. El país fue puesto en una "perspectiva negativa" por S&P en el verano a medida que la crisis del euro se intensificaba.

Con 1.9 billones de euros, el mercado de la deuda italiana es uno de las más grandes y, hasta este verano, uno de los mercados de deuda con más liquidez del mundo. Al degradar a Italia, S&P dijo que estaba preocupado de que el país pudiera estar ‘disparándose a sí mismo en el pie' al aprobar un plan masivo de austeridad la semana pasada. Teme que el plan pueda conducir a "una demanda externa más moderada", y por tanto reducir el crecimiento económico. Esta tasa de crecimiento reducida haría entonces poco probable que Italia pudiera alcanzar sus metas fiscales, como la consecución de un presupuesto equilibrado para el 2013.

En Europa, ecos de Lehman

Italia no adoptó este plan de 55,000 millones de euros de austeridad por un capricho: esencialmente fue obligada a hacerlo por el Banco Central Europeo (BCE). A principios de este verano, el contagio del euro provocó que los inversionistas se alejaran de las subastas de bonos italianos, haciendo que los rendimientos de éstos llegaran a las nubes. Esto aumentó los costos de financiamiento de Italia y planteó la posibilidad de que pudiera haber una subasta fallida para futuras ofertas de deuda. Italia depende de acumular y transferir su enorme carga de deuda para mantener la solvencia, por lo que una subasta fallida sería devastadora.

Para compensar este riesgo, el BCE salió y comenzó a comprar bonos italianos en el mercado secundario, básicamente tomando el lugar de los caprichosos inversionistas privados. Este movimiento por parte del BCE se hizo con la condición de que Italia cumpla con ciertas metas fiscales para poner su hogar económico en orden. Fue similar a las demandas exigidas a Grecia el año pasado cuando el mercado de deuda de ese país se congeló, obligando al BCE y al Fondo Monetario Internacional (FMI) a rescatarlo.

El crecimiento es la clave

Uno podría pensar que la austeridad sería una buena cosa para una nación con una aplastante carga de deuda, que es 120%, de su PIB como Italia. Pero no toda la austeridad es igual. En lugar de hacer cambios estructurales difíciles a la economía italiana en su plan de austeridad, el Gobierno decidió simplemente aumentar los impuestos y recortar los empleos.

De hecho, alrededor de dos tercios del plan de austeridad de 55,000 millones de euros provendrán de impuestos más altos, de acuerdo con UBS. Eso tendrá un efecto depresivo mayor en el crecimiento, que gastos más bajos. Además, los recortes en el gasto que fueron aprobados podrían costar a miles de trabajadores sus puestos de trabajo, desacelerando aún más el crecimiento a medida que el desempleo crece.

Es casi imposible que un país logre sacarse a sí mismo de un agujero económico solamente recortando el gasto y aumentando los impuestos. Necesita crecer para salir del agujero, algo que parece cada vez más difícil para Italia y otros miembros de la periferia de la zona euro. Para ver un ejemplo de esto, hay que observar lo que ha ocurrido en Grecia en los últimos 18 meses. Severas medidas de austeridad impuestas en el país por el BCE y el FMI obligaron al país a despedir a miles de trabajadores y aumentar los impuestos. Esto ha tenido un efecto devastador en la economía griega. El PIB se contrajo 6% en 2010 y 7.3% en el segundo trimestre de este año; mucho peor de lo que cualquiera hubiera imaginado.

Para obtener su próxima ronda de dinero de rescate, la cual se está debatiendo actualmente, el país ha tenido que recortar aún más empleos e instituir un impuesto especial sobre la propiedad para tratar de alcanzar las metas fiscales impuestas por el BCE y el FMI. Esto reducirá aún más las tasas de crecimiento en el país, haciendo que falle en las metas de ingresos y, potencialmente, obligándolo a buscar más rescates. Esta espiral descendente es la razón por la cual el mercado está apostando a una moratoria griega casi segura en un futuro cercano.

¿Qué sucede después de una moratoria griega?

Aunque Italia no está tan mal como Grecia, podría muy bien caer en la misma trampa que ha atrapado a su vecino del Mediterráneo. Para evitar este resultado, Italia necesita hacer verdaderos cambios estructurales de su economía, comenzando con la reforma de su legislación laboral, que dificulta mucho contratar y despedir trabajadores.

El país también podría impulsar el crecimiento mediante la reducción de la propiedad pública en algunas de sus más grandes corporaciones para alentar la inversión extranjera directa. Italia también debería dirigir a su economía lejos de la manufactura y más cerca de los servicios. Este cambio estructural, que Estados Unidos llevó a cabo dolorosamente hace 30 años, debe incluir un mayor gasto en tecnología y en otros motores de crecimiento económico de este siglo.

La calificadora S&P ha enviado un mensaje claro a Italia de que el crecimiento es la clave para su supervivencia económica. Se trata de un mensaje que otras naciones, tanto dentro como fuera de la zona euro, deberían escuchar si quieren evitar una rebaja en el futuro cercano.

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