Las ganancias de los bancos, bajo ataque

Los intentos de la Reserva Federal por salvar la economía han impactado sin querer a la banca de EU; al adoptar menores tasas de largo plazo y reducir al mínimo las de corto, la Fed limita el interés.
placa banco  (Foto: Cortesía Fortune)

El último movimiento de la Reserva Federal (Fed) para apuntalar la tambaleante economía de Estados Unidos ha tenido algunos resultados torcidos, especialmente cuando se trata del problemático sector bancario del país. A pesar de que las acciones de los cuatro mayores bancos comerciales estadounidenses -Wells Fargo, JPMorgan, Citigroup y Bank of America- se han recuperado de sus precipitadas caídas porcentuales tras el anuncio de la Operación Twist, el mes pasado, no están fuera de peligro.

De hecho, la capacidad de los bancos para generar ingresos en este entorno de bajo interés, creado en parte por las acciones de la Fed, sigue siendo un problema importante. Los bancos están lidiando con las nuevas regulaciones, como el tope en las comisiones que pueden cobrar a los comerciantes; esa regla condujo a un polémico anuncio de Bank of America la semana pasada del implemento de nuevas cuotas mensuales de 5 dólares para tarjetas de débito. Mientras tanto, la precaria economía estadounidense podría significar un aumento en las pérdidas relacionadas con créditos para los bancos, apretando aún más sus frágiles balances.

La Operación Twist estaba destinada a ser algo bueno, pero los mercados han sido bastante escépticos. El programa, diseñado para reducir las tasas de interés a largo plazo a través de la compra de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro a todavía más largo plazo, tenía la intención de impulsar los préstamos, mientras que incentivaba a las personas y a las empresas a gastar en lugar de ahorrar. El problema es que las tasas de interés a largo plazo más bajas son geniales si quieres comprar una casa o si deseas ampliar tu negocio, pero con el mercado inmobiliario todavía hecho un caos y la economía en un terreno inestable, no está claro si habrá una demanda por más préstamos.

La reacción inicial al programa -una severa baja en las acciones de los bancos- no era probablemente lo que la Fed había pretendido cuando decidió seguir adelante con la Operación Twist, pero no debería haber sido una gran sorpresa tampoco. Después de todo, la Fed estaba atacando directamente a la fuente principal de ingresos de los bancos: el ingreso neto por intereses o margen de intermediación. El margen de intermediación de un banco es el dinero que hace emitiendo préstamos, menos el interés que paga por sus depósitos y otras inversiones. Al adoptar menores tasas de largo plazo, mientras que al mismo tiempo se mantienen las tasas de corto plazo en sus mínimos históricos, la Fed esencialmente oprimió el margen con el que los bancos cuentan para hacer dinero.

La caída de los rendimientos

El mundo ideal para un banco es uno en el que la curva de rendimiento se incline agudamente hacia arriba, ya que significa que puede tomar préstamos baratos y prestar a una tasa mucho más alta. La Fed redujo las tasas de interés de corto plazo a casi cero como consecuencia de la crisis financiera. La medida fue buena para los bancos ya que abrió ese margen, lo que les permitió acuñar dinero. El Gobierno estaba feliz porque los bancos empezaron a prestar de nuevo.

Pero las tasas de interés de largo plazo comenzaron a elevarse este año, a medida que la gente comenzó a comprar bonos a más largo plazo como un refugio seguro contra la volatilidad de los mercados. Esto hizo que los rendimientos cayeran, presionando los balances de los bancos. Los últimos seis meses muestran el daño a las ganancias de los bancos. Los márgenes de intermediación generados por los cuatro megabancos en los primeros seis meses de 2011, sobre una base combinada, fueron de alrededor de 93,000 millones de dólares, según documentos de las empresas. Eso fue alrededor de 12 millones de dólares (11%) menos de lo que los bancos captaron durante el mismo período del año pasado.

Citigroup experimentó la mayor caída, al bajar 4,200 millones de dólares (15%) en el primer semestre del año, mientras que Wells Fargo experimentó la menor caída con 1,200 millones de dólares (5%). Bank of America y JPMorgan también vieron caídas de dos dígitos, por 2,700 millones de dólares (10%) y 3,400 millones de dólares (12%), respectivamente.

No se espera que los resultados de los bancos en el tercer trimestre sean mejores, debido a una combinación de la reducción de sus márgenes de intermediación y los ingresos por las operaciones de sus unidades de banca de inversión. Los analistas han comenzado a reducir sus estimaciones para los bancos en las últimas semanas, justo antes de los reportes de resultados, provocando una caída en los precios de las acciones. Parte de la causa del mal trimestre han sido los cambios volátiles en el mercado, que ha aplastado la confianza de los inversionistas, perjudicando las unidades de casa de bolsa de los bancos. La semana pasada, Jes Staley, jefe de banca de inversión de JPMorgan, señaló que los ingresos en su división bajarían 30% en el trimestre frente al mismo período del año pasado. Los analistas recortaron sus estimaciones para Citigroup esta semana, ya que esperan que los gastos del banco crezcan más rápido que sus ingresos.

Evaluando el viento en contra

Aunque las operaciones bursátiles fueron difíciles en el tercer trimestre, las ganancias de los bancos en general seguirán sufriendo a causa de una caída en los márgenes de intermediación. El problema probablemente sólo empeorará en el próximo trimestre a medida que la Operación Twist oprima más los márgenes. Hasta ahora, la mayoría de los bancos han sido capaces de permanecer en números negros cubriendo el 'hueco' con el dinero que habían apartado para cubrir pérdidas crediticias futuras. Este movimiento -aunque justificado en el corto plazo debido a la disminución de los índices de morosidad- puede llegar a perjudicarlos si las pérdidas crediticias aumentan debido a la amarga economía. Se espera que los grandes bancos comerciales sigan la misma estrategia para evitar mostrar números rojos en el tercer trimestre. Pero eventualmente esas reservas contra las pérdidas crediticias se secarán y el banco necesitará comenzar a generar ingresos reales.

Una forma en que los bancos podrían impulsar sus ingresos y su margen de intermediación sería prestar más. Mientras el margen sea menor, los bancos pueden compensar la pérdida de ingresos con volumen. El problema es que las instituciones financieras no quieren asumir ese riesgo y prefieren aferrarse al efectivo. Sin embargo, para que la Operación Twist funcione, los bancos tienen que prestar, o no existirá un verdadero estímulo para la economía.

Así que éste es el enigma. La Reserva Federal está reduciendo las tasas a largo plazo para inducir a la gente a salir y conseguir un préstamo, pero los bancos no prestan dinero debido a los riesgos y las bajas recompensas. La poca demanda de préstamos crea el problema. Los bancos tendrían que salir y tratar de convencer a las personas que pidan prestado; imitando los problemas que condujeron a la crisis financiera, algo que nadie quiere volver a vivir.

Pero al no prestar, los bancos están abriendo el camino a nuevas bajas en su rentabilidad. Esto sucede al mismo tiempo que la nueva legislación de protección al consumidor entra en vigor, presionando los ingresos de dichas instituciones, que no son por intereses. Las medidas para elevar los ingresos en otras áreas no se han materializado. Mientras tanto, la aplicación de los acuerdos bancarios internacionales de Basilea III podría exigir a los grandes bancos de importancia sistémica en Estados Unidos duplicar o incluso triplicar su actual ratio de capital Tier One, obligándolos a mantener más dinero en efectivo, lo que dejaría a los bancos con menos dinero para prestar que nunca antes.

Y además están todas esas malas hipotecas. Algunos bancos han hecho un trabajo mejor que otros para hacer frente a sus problemas hipotecarios, pero sigue siendo un problema crítico para todos los bancos. Un tercio de los hogares estadounidense aún tienen hipotecas 'bajo el agua', es decir, que su valor en el mercado es menor a lo que los propietarios deben por ellas. Hasta que los propietarios sientan que están pagando por un bien que merece el esfuerzo, la amenaza de los dañinos incumplimientos se cierne sobre los bancos. Aunque se espera que los mayores requisitos de capital protegerán a los bancos de pérdidas futuras, probablemente no serán suficientes para defenderse de una serie de incumplimientos en cascada.

Un lado tiene que ceder en este punto muerto. Ya sea que la Fed tenga que anular la Operación Twist, o que los bancos tengan que aceptar más riesgo y comiencen a prestar en grandes volúmenes. La falta de acción podría exacerbar la actual debilidad de la economía, abriendo el camino para que los bancos y el mercado caigan de nuevo en un viaje salvaje por el 'agujero del conejo'.

Ahora ve
Millones de cangrejos hacen suyo Google Street View
No te pierdas
×