Las amenazas del dólar: Europa y la Fed

Pese a que todavía es un activo más seguro que el euro y yen, no todo es miel sobre hojuelas en EU; tanto la Fed como la crisis europea ponen presión sobre la cotización de la divisa estadounidense.
euro vs dolar  (Foto: ThinkStock)

Ha sido otro año desafiante para la economía estadounidense. La tasa de desempleo se ha mantenido por encima del 9% durante meses, el gasto del consumidor sigue estancado y el crecimiento en general se ha ralentizado. Pese a ello, el dólar ha conseguido apreciaciones sustanciales respecto a otras importantes divisas. 

Por varias semanas, 60% de quienes negocian el euro contra el dólar han comprado el dólar estadounidense. Y entre quienes negocian el par dólar-yen, más del 80% ha favorecido a la divisa estadounidense por sobre la japonesa. 

Pero antes de descorchar el champán para celebrar el vigor del dólar, hay algunos peligros cruzando el horizonte que podrían descarrilar esa fortaleza. 

Para empezar, la economía estadounidense se ha ralentizado al punto de la parálisis; el regreso a la recesión no puede descartarse. 

Luego de que el gasto de los consumidores registrara el pasado julio un incremento del 0.7%, en agosto ese gasto apenas logró un decepcionante aumento del 0.2%. Además, los indicadores preliminares sugieren que septiembre seguirá esa misma tendencia, pues el dato más reciente del índice de confianza de los consumidores muestra que cayó a un mínimo en tres años. 

Por último, desde una perspectiva más internacional, la crisis de deuda soberana en Europa también ha beneficiado al dólar. Es evidente que el repunte del dólar en el tercer trimestre tuvo mucho que ver con el creciente pesimismo en otros países. 

Dadas estas preocupaciones, el hecho que los inversionistas sigan acumulando títulos denominados en dólares podría parecer contraintuitivo. No obstante, recordemos que, como suele ocurrir durante tiempos de incertidumbre, el dólar ha asumido nuevamente su estatus de 'refugio seguro'. Sin importar los problemas que enfrenta Estados Unidos, los inversionistas continúan confiando en que el país está mejor posicionado para capear una tormenta económica que la mayoría de las economías.

Esta búsqueda de un refugio contribuyó a que el dólar se apreciara 6% respecto al euro en el trimestre que finalizó en septiembre. Desde luego, sabemos que rendimientos pasados no son garantía de retornos futuros, y existen dos eventos potenciales que podrían interrumpir la buena racha del dólar: 

En primer lugar, está la cuestión de la crisis de deuda griega y el impacto que pudiera tener sobre el euro. Si el acuerdo patrocinado por la llamada ‘troika' europea (la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) logra evitar que Grecia caiga en impago o ‘default' y mantiene intacta a la zona euro, se reducirá posiblemente la demanda por el dólar. 

El otro evento potencial que devaluaría al dólar es la probabilidad de una nueva ronda de flexibilización cuantitativa impulsada por la Reserva Federal (Fed). En la última reunión sostenida por la Fed el pasado septiembre, el organismo ajustó a la baja el panorama de crecimiento de Estados Unidos apoyándose en la información más reciente. Esta revisión podría obligar a la Fed a implementar una tercera ronda de flexibilización monetaria.

Las primeras dos rondas de flexibilización cuantitativa (que aumenta la oferta de dinero para estimular la actividad económica) han resultado controvertidas. Los resultados han sido, como mucho, heterogéneos, y la proliferación de dinero 'barato' no sólo incrementa la cantidad de dinero en circulación -lo que devalúa la moneda- sino que también aumenta los temores inflacionarios.

En lugar de comprometerse a un programa oficial de flexibilización monetaria, esta vez la Fed ha anunciado la 'Operación Twist', el plan de la Fed para vender bonos de corto plazo y utilizar lo recaudado para comprar bonos de más largo plazo.

La Fed espera que esta acción conduzca a rendimientos más bajos para los bonos de largo plazo y desaliente a los inversionistas que solamente compran y mantienen bonos. Se prevé que la medida libere más dinero, que después regresará al sistema financiero. 

Para la Fed, esto ayudaría a cumplir el objetivo de aumentar la liquidez sin tener que inyectar físicamente más dinero al que ya circula, evitando por lo tanto el efecto devaluatorio inherente a una flexibilización cuantitativa. 

Queda por verse si la 'Operación Twist' bastará y eliminará la necesidad de la Fed de tomar medidas adicionales. 

* Scott Boyd es analista en OANDA, firma canadiense de corretaje en el mercado de divisas. También contribuye en el blog MarketPulse FX de OANDA.

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