‘Indignados’: apóyense en accionistas

Asociarse con los grandes inversionistas podría ayudar a resolver la crisis del sistema financiero; un verdadero cambio sólo ocurrirá desde adentro, en las reuniones de accionistas, dice Mark Cuban.
protestas wall street  (Foto: Cortesía CNNMoney)

Si el movimiento ‘Ocupa Wall Street' realmente quiere hacer la diferencia, necesita que algunos de sus miembros ‘ocupen' las reuniones anuales de accionistas. 

Sí, las manifestaciones que comenzaron en el parque neoyorquino de Zuccotti y se han propagado por el mundo han atraído mucha atención, sobre todo de los medios de comunicación. Pero para que ‘Ocupa Wall Street' verdaderamente logre algo además de aparecer en la prensa, los manifestantes tienen que trabajar desde las entrañas del sistema.

Necesitan alinearse con los grandes accionistas, que también deberían estar resentidos por la forma en que operan los bancos y otras compañías públicas. No será difícil encontrar algunos accionistas descontentos que tal vez quieran tomar un papel más activo para resolver lo que está hundiendo al sistema financiero. 

Los títulos de Citigroup, Goldman Sachs y Morgan Stanley han caído alrededor de 40% en lo que va de año. Bank of America ha perdido más de la mitad de su valor de mercado en el 2011. 

"Los inversionistas quizá compartan el mismo enojo o resentimiento que sienten algunos miembros de Occupy Wall Street. Hay malestar porque a los ejecutivos se les pagó por provocar la ruina, y una percepción de que Wall Street fue rescatada mientras que la clase media no", sugiere Jonathan Finger, socio de Finger Interests, firma de inversión que posee acciones de BofA, Citi y JPMorgan. 

El 99% necesita darse cuenta que tal vez tengan que asociarse con los grandes inversionistas (incluso si algunos de éstos son ese odiado 1%) para lograr que las cosas realmente cambien para bien

Justo eso fue lo que publicó la semana pasada en un blog el multimillonario Mark Cuban, presidente de la cadena de cable HDnet y propietario del equipo de básquetbol los Mavericks de Dallas. "Si Ocupa Wall Street realmente quiere cambiar la estructura corporativa e impactar la economía, hablen con los accionistas", escribió. Agregó que los manifestantes "quizás incluso consideren comprar una acción, una sola, para que todos puedan entrar al juego y luego acudir a las reuniones de accionistas y dejarles saber lo que piensan sobre los beneficios de los accionistas". 

Entiendo que los miembros del movimiento de Wall Street sienten que su fortaleza radica en no tener una agenda única o un grupo dirigente de líderes visibles. Se originó para ser un movimiento que representa a todos los que no están en ese privilegiado 1%. Pero sin un plan real o una persona o personas carismáticas que articulen las exigencias del grupo, nada cambiará. 

Cuban coincide. En un correo electrónico que me envió el pasado lunes, dijo que "el movimiento necesita un portavoz que pueda expresar algunas de sus posturas y objetivos y proporcionar liderazgo".

Si más inversionistas compartieran el sentimiento de los manifestantes de ‘Ocupa Wall Street', sería más difícil para los consejos corporativos justificar el estatus quo; es decir, un sistema donde las compañías están centradas en el cortoplacismo y recompensan a los ejecutivos por su mediocridad. 

"Convendría que más accionistas activistas dijeran que les preocupa la desigualdad de ingresos entre los CEOs y los empleados de a pie", indica Barry Ritholtz, director ejecutivo de la firma de análisis Fusion IQ y declarado crítico de los rescates que Wall Street recibió hace tres años.

Ritholtz argumenta que uno de los mayores problemas en los bancos es que los ejecutivos reciben bonificaciones enormes por cumplir metas de corto plazo, y eso crea una atmósfera donde se alienta la toma de riesgos temerarios.  

Los universitarios que enfrentan un sombrío mercado laboral y los desempleados no son los únicos que deberían indignarse por la forma en que los grandes bancos hacen sus negocios. Todos deberíamos indignarnos. ¿No estarían mejor los bancos si dejaran de pagar a sus principales directivos cantidades mucho mayores que a sus otros empleados? 

"La transferencia de la riqueza de los accionistas a los funcionarios corporativos ha llevado al cortoplacismo a un nivel enteramente nuevo. La actitud de ‘resolver el trimestre' es mortal para la salud de los bancos a largo plazo", señala Ritholtz. 

Por ello, espero que una vez que ‘Ocupa Wall Street' abandone el centro de Manhattan, continúen peleando su lucha. No basta con atraer la atención al hecho de que hay una enorme desigualdad en los ingresos. No basta con marchar y corear consignas.

Las compañías no son gobiernos totalitarios. Las comparaciones que los manifestantes de ‘Ocupa Wall Street' intentan hacer con las revueltas de la ‘Primavera Árabe' sólo aplican en el sentido en que la tecnología y los medios sociales ayudan a movilizar a los manifestantes. Pero no se puede derrocar al CEO de un banco sentándose en una plaza durante un par de semanas. Eso sólo puede lograrse desde adentro. Las compañías que cotizan en Bolsa escuchan a sus accionistas. Por ello el movimiento tiene que esforzarse por cortejar a los grandes fondos de pensiones y a otras instituciones. 

La firma de Finger, por ejemplo, fue muy crítica con Ken Lewis, anterior presidente y CEO de Bank of America. A Lewis se le despojó de la presidencia en abril del 2009, y él al final decidió dimitir como CEO unos meses después.

Claro, uno puede argüir que poco ha cambiado desde que Lewis salió de BofA; el banco aún atraviesa problemas y, en opinión de Finger, la reciente decisión que tomó la entidad de cobrar a sus clientes una comisión mensual de 5 dólares por las tarjetas de débito fue un "cálculo erróneo de relaciones públicas". 

Pero eso  no significa que los accionistas (y los manifestantes de Ocupa Wall Street) deban desistir de su esfuerzo por convencer a los bancos de que deben cambiar. Ritholtz cree que, incluso si los grandes inversionistas no están interesados en la justicia social, sí les interesará una perspectiva de largo plazo y reconocerán que una economía más sólida con una vibrante clase media es mejor para todos. 

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"Los inversionistas tienen que hacerse oír en las juntas directivas que aprueban compensaciones descabelladas. La historia nos ha demostrado que cuando hay una amplia disparidad en los salarios, se produce tensión social y otros problemas. No es una situación saludable", advierte.

* Paul R. La Monica es columnista de CNNMoney.

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