El euro es indispensable para Alemania

UBS señala que la salida del país de la eurozona le costaría hasta 8,000 euros a cada alemán; el mayor exportador europeo necesita tanto al euro como a miembros débiles dentro del bloque.
gobierno alemania  (Foto: Cortesía Fortune)
Ciro Sanati

Expulsar a los miembros más débiles de la zona euro no resolverá los problemas económicos del continente. Un movimiento así de audaz podría causar más daño que bien a los principales miembros de la eurozona, sobre todo a una Alemania con una economía impulsada por las exportaciones. Un esfuerzo coordinado para compartir el dolor parece ser la mejor opción allá afuera, pero no está claro cuánto dolor estén dispuestos a soportar los países principales de la eurozona.

La integridad de la zona euro se ha considerado sagrada por los miembros de su núcleo a lo largo de la larga crisis europea de deuda soberana. La idea de que un miembro libertino de la zona -como Grecia- tenga que ser expulsado del grupo de los 17 miembros de la moneda común, fue descartada rápidamente por los políticos más importantes de los estados miembros centrales, como Alemania y Francia.

Pero se han comenzado a formar grietas acerca de esa resolución. Hace dos semanas, los líderes de Alemania y Francia dieron a entender que podrían imaginar un escenario en el que a Grecia se le permitiría salir de la moneda común. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, llevó el tema un poco más allá la semana pasada, cuando dijo que él podía imaginar una Europa de 'dos velocidades', donde los miembros fuertes de la Unión Europea crecieran más, mientras que los países más débiles se quedarían rezagados.

Los operadores han interpretado esto como una 'pequeña eurozona' que podría estar en el horizonte; una donde los miembros principales del euro se unirían para formar una fuerte unión monetaria y fiscal, mientras las naciones periféricas saldrían de la moneda común y se ahogarían en deudas. En la superficie, ésta parece la mejor solución a una creciente crisis económica que no muestra signos de disminuir. Los miembros principales han sido buenos administradores de su dinero y no tendrían que rescatar a la periferia sólo para salvar una moneda común de 10 años de edad.

Por supuesto, las cosas no son tan simples. La mayor parte de la deuda que la periferia ha acumulado en la última década ha sido financiada por bancos que tienen su sede en los países centrales. Han existido muchas discusiones en torno a lo que un severo impago podría causar al frágil sistema bancario de la región. Si la deuda soberana no los aplasta, entonces los billones de euros en préstamos privados que fueron extendidos a personas que viven en la periferia sí lo harán.

Para el ciudadano promedio alemán, esto probablemente parece muy injusto. ¿Por qué tendrían que asumir la pesada carga no sólo de rescatar a países enteros -como Grecia- sino también a grandes y ricos bancos con sede en grandes ciudades como París y Amsterdam? Teniendo en cuenta esta cruda realidad, algunos podrían preguntarse por qué no existe allí un movimiento más grande como 'Occupy Wall Street', formado por jóvenes alemanes desempleados acampando en los parques de Frankfurt.

Alemania confía en los miembros más débiles

Probablemente se debe a una verdad de la que nadie quiere hablar: los alemanes se han beneficiado enormemente del euro -les ha dado una moneda artificialmente débil-. Normalmente, uno odiaría recibir pagos en una moneda débil, pues entre otras cosas, hace que sus vacaciones en el extranjero sean más caras. Sin embargo, para Alemania, una moneda débil ha sido su boleto hacia la prosperidad. Si los alemanes abandonan el euro, en realidad se estarían disparando en el pie.

Ten en cuenta que Alemania, que tiene una generosa red de seguridad social, salarios relativamente altos y sólo 80 millones de personas, es la segunda mayor economía exportadora. El euro ha desempeñado un papel importante en esto. Las exportaciones alemanas se han más que duplicado desde que el país entró al euro en 1999, pasando de alrededor de 469,000 millones de euros a más de un billón de euros en 2010. La tasa de crecimiento fue también dos veces más rápida que la de otras naciones de la zona. Si bien no hay duda de que los alemanes hacen cosas de calidad, la razón de que sean capaces de exportar tanto a precios competitivos se debe a que operan con una moneda relativamente barata.

El motor de las exportaciones alemanas trabaja de dos maneras: en primer lugar, exporta más a los países no pertenecientes a la zona euro, porque el tipo de cambio del euro es más débil de lo que sería - en caso de que las cosas fueran iguales-, si se hubiera quedado en el marco alemán. Eso es porque el euro abarca 17 países, muchos de los cuales son 'débiles', bajando el valor de la moneda respecto al dólar y a la libra. China recibe muchas críticas por manipular artificialmente su moneda para mantener sus exportaciones. Alemania no tiene que hacer eso: todo lo que tiene que hacer es sentarse y ver a otra nación débil de la zona euro arder en llamas, y sus exportaciones se vuelven competitivas en el escenario mundial.

Considera los últimos datos de exportación de Alemania. A pesar de que la eurozona está en crisis y la región parece encaminarse hacia una nueva recesión, las exportaciones alemanas subieron en septiembre casi 1% respecto al mes anterior -a 91,300 millones de euros- que es el nivel más alto desde que comenzaron los registros. El pasado agosto, cuando se desató la crisis, ocurrió con más velocidad, y las exportaciones aumentaron 0.2% respecto al mes anterior. Mientras tanto, las importaciones hacia Alemania cayeron 0.8% en septiembre, aumentando el creciente superávit de las naciones en cuenta corriente. Normalmente, eso haría que la moneda de Alemania se fortaleciera, pero como había problemas en el sur, el euro se debilitó, haciendo a las exportaciones alemanas aún más competitivas.

La segunda forma en que el euro ayuda a la nación germana es que le ha dado un mercado mucho más grande para deshacerse de sus bienes. Alrededor de dos tercios de las exportaciones alemanas van a los miembros de la zona euro -que sólo son los 17 miembros de la moneda común, no los 35 miembros que conforman al área de libre comercio de la Unión Europea. El euro simplifica los negocios, ya que elimina el riesgo cambiario. Un euro artificialmente bajo en Alemania significa un euro artificialmente elevado en países más débiles como España y Grecia. Esto significa que los países pueden permitirse el lujo de comprar productos alemanes. Por lo tanto, no es de extrañar que los autos alemanes, productos de línea blanca, electrónicos y maquinaria dominen la zona euro.

Para Grecia, un país que podría decirse que tiene mucho más en común con sus vecinos de Medio Oriente que con sus socios de la eurozona, estar en la moneda común ha sido más una maldición. Con el acceso a nuevas líneas de crédito, el pueblo griego y su Gobierno cayeron en un exceso de gasto. Mucho se ha discutido acerca de cómo la burocracia griega se otorgó salarios de lujo. Si bien eso es cierto, sólo es parte de la enorme factura de deuda soberana que el país acumuló en la última década. La nación helena pavimentó muchos caminos, construyó nuevos aeropuertos, excavó nuevos sistemas de metro y adquirió armas de última generación para su ejército. Detrás de la mayoría de estos proyectos estaban empresas alemanas.

Lo preocupante es que la burocracia griega fue persuadida para utilizar empresas alemanas, no sólo por la calidad y la moneda común, sino también porque fueron sobornados. Compañías como Siemens, Daimler, Deutsche Bahn, y Ferrostaal han sido acusadas de enviar millones de euros a políticos griegos para obtener contratos del Gobierno militar y civil. En un incidente, Siemens habría supuestamente pagado 100 millones de euros a funcionarios griegos para asegurarse un contrato que modernizaría la infraestructura de telecomunicaciones de Atenas para los Juegos Olímpicos de 2004.

La mayoría de los proyectos de alto costo realizados por las empresas alemanas ayudó a actualizar a la anticuada infraestructura de Grecia. Pero había una razón por la que era anticuada: Grecia no es una nación rica. Pero con una moneda artificialmente fuerte y acceso a deuda barata, los griegos tomaron el dinero y salieron corriendo.

¿Los culparías? La moneda fuerte también significó que la economía griega se volviera totalmente anticompetitiva. Las principales exportaciones de Grecia, como las aceitunas, eran demasiado caras para ser vendidas en el exterior. Mientras tanto, salir de fiesta en una isla griega se volvió varias veces más caro que salir de fiesta en una isla similar en Turquía. Eso estaba bien cuando la economía era buena, pero cuando se paralizó, la industria del turismo en Grecia se desplomó.

La debilidad de la economía helena y sus grandes déficits son de esperar cuando la máquina alemana de exportación está a todo lo que da. Puesto que hay tanto comercio en el interior de la zona euro, un superávit en cuenta corriente en uno de los miembros, naturalmente significa que habrá un déficit en otro.

Una salida costosa

El banco UBS trató de evaluar lo que costaría si Alemania realmente se separara. Los analistas calcularon que separarse de la zona euro costaría alrededor de 20% a 25% del PIB del país, o entre 6,000 y 8,000 euros por ciudadano alemán, por adelantado. Luego, le costaría a cada uno alrededor de 3,500 a 4,000 euros por cada año en sucesión.

Por el contrario, UBS calculó que si la eurozona absorbiera el 50% de la deuda de Grecia, Irlanda y Portugal, costaría un poco más de 1,000 euros por cada alemán en un solo golpe. Eso es un resultado mucho mejor que hacerlo solo. El estudio no incluyó otorgar un rescate a Italia, que tiene una deuda total -pendiente de pago- aproximadamente tres veces mayor que la de todas las naciones juntas. Pero por el bien del argumento, digamos que se toma un descuento del 50% de la deuda italiana -alrededor de 900,000 millones de euros-, ese rescate teóricamente costaría todavía menos a los alemanes de lo que les costaría si se decidieran a abandonar el euro.

La razón de que cueste tanto es porque una nueva moneda exclusivamente alemana sería muy fuerte; demasiado fuerte para apoyar a su economía actual basada en la exportación. Aunque es difícil decir cómo sería valorada la moneda alemana, algunas de las mejores estimaciones se han ubicado en alrededor de dos dólares por euro, lo que supone un incremento del 50% en su actual tasa de cambio con el dólar. Esto significa que un Mercedes de gama media de 50,000 dólares ahora tendría un precio de 75,000 dólares. Aunque siga siendo un automóvil de gran calidad, hay muchos otras opciones no alemanas que los consumidores estadounidenses probablemente elegirían en ese caso.

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Para volverse competitivo, el Gobierno alemán tendría que inundar el mercado con su nueva moneda, que luego podría diezmar los ahorros de su tacaña población. La inestabilidad que resultaría de tal medida en Alemania, probablemente haría que los disturbios en Grecia parecieran un divertido paseo a un bar.

Los alemanes necesitan el euro, pero deben ser débiles para sobrevivir. Para hacerlo, necesitarán que Grecia y los países periféricos permanezcan dentro del euro. Aunque hablar de sacar a Grecia de la eurozona y buscar la implementación de una Europa de dos velocidades tal vez sume algunos puntos políticos, no refleja la realidad de la economía europea interconectada.

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