EU anticipa ‘super decepción’ por deuda

El Congreso estadounidense se estanca de nuevo en la reducción de un déficit presupuestal; aunque los mercados esperaban poco de los políticos, su reacción puede ser muy negativa.
capitol washington legislador deuda  (Foto: Thinkstock)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Al parecer, el Congreso estadounidense dejará pasar otra oportunidad para abordar los problemas fiscales del país antes de que se salgan de control.

Incluso es muy probable que este lunes el Comité legislativo de deuda admita su fracaso en atajar el déficit. Si el Comité bipartidista lograra alcanzar de algún modo un acuerdo, cualquier reducción de la deuda que puedan pactar sus miembros posiblemente se quede corta respecto a la meta de 1.2 billones de dólares necesarios para evitar que se activen recortes automáticos al gasto a lo largo y ancho del presupuesto federal a partir de 2013.

En cualquier caso, los expertos en presupuesto se sentirán decepcionados. La esperanza, desde luego, era que el Súper Comité de deuda (armado con poderes extraordinarios y sin precedentes) atajara los difíciles problemas que enfrenta el presupuesto público de Estados Unidos, como los elevados costos del sistema sanitario y un complejo código fiscal que a nadie gusta.

Sin embargo, muchos opinan que el Comité estaba destinado al fracaso incluso antes de que celebrara su primera reunión sobre la deuda. Para empezar, los líderes del Congreso nombraron a dedo a los miembros del citado Comité, eligiendo principalmente a legisladores defensores acérrimos del partido, incluidos varios que participaron en la comisión fiscal creada por Obama y que votaron contra su propuesta para reducir la deuda en 4 billones de dólares.

Las diferencias que han dividido al Súper Comité de deuda son las mismas que dividen a todo el Congreso: cuál es la mejor manera para aumentar la recaudación fiscal y refrenar el gasto en programas de beneficios sociales.

Tanto republicanos como demócratas dicen que han planteado propuestas que manifiestan serios compromisos en puntos clave. Pero, una y otra vez, la respuesta del partido contrario ha sido "insuficiente." 

La respuesta del mercado: las consecuencias del fracaso del Súper Comité todavía no son claras. Los mercados ya tienen muy pocas expectativas del grupo legislativo, nacido de un acuerdo de último minuto en el marco de las confrontaciones partidistas para elevar el techo estatutario de la deuda el verano pasado. Ese debate obligó a los inversionistas a considerar, por primera vez, si el Congreso sería capaz de permitir que el país cayera en default sólo para defender sus posturas políticas.

El Congreso evitó, con escaso margen, una catástrofe, pero el país de cualquier forma perdió su inmaculada calificación crediticia cuando Standard & Poor's emitió una degradación debido, en gran parte, a la "política arriesgada."

Los mercados accionarios recularon dramáticamente, desplomándose inmediatamente tras la rebaja. Sin embargo, se recuperaron poco después; además, las tasas de interés en los bonos del Tesoro estadounidense nunca subieron, de hecho, cayeron por la turbulencia.

Luego, es difícil predecir cómo responderán los inversionistas al fracaso del Súper Comité.

Los estrategas bursátiles opinan que los inversionistas han estado asumiendo que se lograría un acuerdo para reducir la deuda como mínimo en 1.2 billones de dólares. Cualquier monto inferior podría afectar la cotización de las acciones al menos en un periodo breve, pero las preocupaciones en torno a la deuda europea posiblemente repercutan por más tiempo. No se da por hecho que acontezca otra degradación, y se espera que los bonos estadounidenses resistan la noticia, ya que los inversionistas en bonos aún consideran a Estados Unidos como un refugio seguro en comparación a Europa, al menos por ahora.

La reacción del mercado y de las agencias de calificación crediticia podría, por otro lado, mostrarse más dura si los legisladores desmantelan o modifican la cifra de 1.2 billones de dólares en recortes antes de que éstos entren en vigencia en enero de 2013. Se supone que los recortes de 2013 se dividirán por igual entre el gasto en defensa y otros gastos, con unas pocas excepciones: a saber, la Seguridad Social y los programas dirigidos a los estadounidenses de más bajos ingresos, como Medicaid. Los recortes a Medicare también serán limitados. 

Los problemas permanecen: una consecuencia del fracaso del Súper Comité es evidente: el Congreso tendrá que debatir repetidamente la reducción de la deuda hasta idear la forma para aminorar el crecimiento del endeudamiento público.

Y habiendo desperdiciado varias oportunidades para hacerlo durante el año pasado, no está claro cuántos legisladores más tendrán que intervenir antes de que los mercados les exijan más resultados.

El debate, por lo demás, se intensificará especialmente hacia el fines de 2012, fecha en la cual expiran los recortes fiscales implementados en la era Bush. Estos recortes han constituido un verdadero punto conflictivo que divide a los miembros del Súper Comité, a pesar de que ambos partidos políticos han señalado que quieren extender dichos recortes para la mayoría de los estadounidenses (la postura demócrata) si no es que para todos (como piden los republicanos).

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Si bien el plazo para el voto final del Comité de deuda se cumple el próximo miércoles, cualquier plan debe entregarse 48 horas antes para el voto del Comité, y debe estar acompañado por un análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso que evalúe en cuánto reducirá el déficit.

Tal vez exista una manera de sortear ese reglamento, pero en este momento, el Comité tiene que producir una propuesta evaluada para este lunes por la noche si pretende votarla el miércoles.

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