Grecia negocia su destino financiero

Funcionarios de Atenas se reunirán con acreedores para debatir el monto de pérdida que aceptarán; los inversores y el BCE rechazan una rebaja mayor al 50% en la deuda helena.
bandera grecia  (Foto: AP)
Aaron Smith
NUEVA YORK -

El destino financiero de Grecia está en juego esta semana, cuando las autoridades helenas se reúnan con acreedores para debatir el polémico tema de los bonos griegos o, más específicamente, acordar cuánta pérdida estarán dispuestos a asumir los inversionistas privados. Los funcionarios del Gobierno griego y el grupo que representa a inversionistas y bancos del sector privado planean reanudar las negociaciones este miércoles luego de haberlas suspendido la semana pasada.

Los líderes europeos habían alcanzado un acuerdo en octubre que incluía una quita voluntaria o recorte del 50% del valor de la deuda soberana griega. Eso equivaldría a 100,000 millones de euros, lo que ayudaría a reducir la deuda del país para dejarla en el año 2020 en 120% del PIB.

Sin embargo, la salud fiscal de Grecia se ha deteriorado más desde octubre, planteando la posibilidad de quitas todavía mayores. "El límite se ha movido desde entonces, y están pidiendo una reducción mayor de la deuda," indica Nick Stamenkovic, estratega de renta fija para la firma escocesa RIA Capital Markets.

La propuesta enfrenta, desde luego, mucha oposición. Una rebaja del 50% recortaría la deuda del país a la mitad, de acuerdo a Christian Schulz, economista senior del banco Berenberg. Pero desde la perspectiva de los tenedores de bonos, la realidad sería incluso más dramática: Las tasas de interés más bajas que acompañan las quitas propuestas significan que una reducción del 50% terminaría traduciéndose, para los tenedores de bonos, en una reducción del 70%, explica Schulz.

E incluso lograr que el Banco Central Europeo convenga una rebaja del 50% es un reto. "El BCE es el mayor tenedor de bonos gubernamentales griegos. Está reticente a asumir una quita más alta porque ello podría detonar otra ronda de contagio", señala Stamenkovic.

El BCE juega un papel importante en apuntalar el mercado de bonos europeos con su agresiva intervención consistente en comprar deuda soberana en las subastas semanales.

El tamaño de la participación que el BCE tiene en bonos griegos se desconoce, pero al parecer es lo bastante grande para provocar la oposición del Banco a quitas más elevadas, y un BCE debilitado podría diseminar la debilidad por toda Europa.

Por otro lado, Grecia podría ofrecer un incentivo a sus acreedores bajo la forma de cupones respaldados por una institución más sólida. "Los incentivos para los bancos es que puedas cambiar tus bonos griegos por algo que está respaldado por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera," opina Schulz.

Dicho Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) sufrió recientemente una degradación crediticia aplicada por Standard & Poor's. Pero incluso con la degradación, el FEEF es más sólido que Grecia, y definitivamente más estable.

De hecho, un grupo de funcionarios del Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el BCE (conocidos colectivamente como la ‘troika') han vuelto a Atenas para revisar las finanzas del país. El equipo examinaba varias cuestiones técnicas el martes, programando una reunión importante para el viernes.

Estos debates se dan en un momento crucial, pues Grecia necesitará llegar a un acuerdo respecto a su deuda antes del 20 de marzo, fecha en la que vence el pago de 14,000 millones de euros en bonos. "Si para entonces no hay un acuerdo, es un default en toda forma," advierte Stamenkovic. "Grecia se quedará sin dinero."

Si los tenedores de bonos siguen oponiéndose a una mayor reducción del valor de la deuda en su poder, estarán jugando a un peligroso juego de todo o nada. "Por ahora, les van a devolver el 50%, pero si no llegan a un acuerdo, se quedan sin nada," afirma Stamenkovic.

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