Obama y el fracaso en la vivienda

Los expertos dicen que el presidente estadounidense no podía hacer mucho por el mercado hipotecario; sin embargo, hay quienes piensan que faltó más dureza con los proveedores de servicios.
casa  (Foto: Thinkstock)
Tami Luhby
NUEVA YORK -

Los esfuerzos del presidente estadounidense Barack Obama por reactivar el mercado de la vivienda han fracasado. ¿Pero es completamente su culpa? "Yo no creo que nadie pudiera haber hecho nada para estabilizar el mercado de la vivienda", dijo Ed Jacob, director ejecutivo de NHS de Chicago, que ofrece servicios de propiedad de vivienda y de prevención de ejecuciones hipotecarias. "Este mercado de vivienda se encontraba en un estado mucho peor de lo que nadie imaginaba".

Obama asumió el cargo en 2009, prometiendo una acción rápida para hacer frente a la crisis de las hipotecas. Rápidamente dio a conocer su propio programa de prevención de ejecución hipotecaria, conocido como HAMP (Home Affordable Modification Program), y su programa de refinanciamiento, conocido como HARP (Home Affordable Refinance Program).

Pero el programa HAMP, que fue diseñado para reducir las tasas hipotecarias de los prestatarios en problemas a no más de 31% de sus ingresos mensuales, encontró problemas casi de inmediato. Muchos prestamistas perdieron documentos, y muchos prestatarios no calificaban. Tres años más tarde, ha ayudado a unos escasos 910,000 propietarios de viviendas; muy lejos de la cifra prometida de 4 millones.

HARP, que tenía la intención de llegar a 5 millones de prestatarios, ha dado casi los mismos resultados. Hasta octubre, cuando fue renovado y ampliado, el programa había ayudado a 962,000 propietarios.

Mientras tanto, más de 3.5 millones de personas siguen atrasadas en sus pagos de hipoteca y más de 1.9 millones de hogares están en ejecución hipotecaria. Y los precios han caído durante seis meses consecutivos.

Uno de los principales problemas con el programa de prevención de ejecuciones hipotecarias de Obama fue que la crisis de vivienda disparó las tasas hipotecarias a niveles inasequibles. Los propietarios de viviendas estaban incumpliendo sus pagos porque no tenían trabajo; y el esfuerzo del Gobierno sirvió de poco para ayudarles.

En respuesta, Obama lanzó una multitud de iniciativas destinadas a ayudar a los desempleados y a aquellos cuya hipoteca estaba 'bajo el agua' (es decir que su propiedad vale menos de lo que deben por ella). Pero pocos de sus esfuerzos tuvieron gran impacto.

"Él enfocó su arma en el lugar equivocado", dijo Anthony Sanders, profesor de Financiamiento de Bienes Raíces en la Universidad George Mason. "El enfoque del Gobierno es patear la lata en el camino. Eso no conduce a una recuperación y sólo prolonga el problema".

Pero el presidente se merece puntos por hacer que la Administración Federal de Vivienda (FHA, por sus siglas en inglés) diera un paso al frente para proporcionar hipotecas para propietarios y por estimular la compra de una vivienda con un crédito fiscal, dijo John Burns, jefe de John Burns Real Estate Consulting. Eso detuvo la hemorragia en las ventas de viviendas y en los valores. La Reserva Federal también ha tratado de ayudar, manteniendo las tasas hipotecarias en mínimos históricos.

Sin embargo, al mismo tiempo, la economía ha seguido débil. El desempleo sigue alto, la confianza del consumidor sigue baja y los bancos siguen reacios a prestar.

Y el Congreso y el presidente siguen en desacuerdo sobre cómo impulsar la creación de empleos, que muchos dicen es la clave para estabilizar el mercado inmobiliario.

"Obama, en muchos sentidos, estaba acorralado sobre cómo incidir de manera positiva y efectiva en la crisis de vivienda", dijo Stuart Gabriel, director del Ziman Center for Real Estate de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). "La economía se estaba moviendo bajo sus pies".

Oportunidades perdidas

Una medida que algunos expertos dicen que Obama podría haber tomado es requerir a los prestadores de servicios hipotecarios, así como a Fannie Mae y Freddie Mac, registrar el saldo de deuda de los préstamos. Esto, sin embargo, ha sido un paso muy controvertido, ya que habría forzado grandes pérdidas en los bancos y en las compañías de financiamiento hipotecario controladas por el Gobierno.

Pero al menos, el Gobierno podría haber atacado con más fuerza a los prestadores de servicios hipotecarios, obligándolos a ampliar y mejorar sus procedimientos de prevención de ejecución hipotecaria con mayor rapidez, según los expertos.

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En Phoenix, los programas de ejecuciones hipotecarias de Obama están ayudando a algunas personas, pero muchas más podrían beneficiarse de ellos si el Gobierno adoptara una línea más dura hacia los proveedores de servicios, dijo Patricia García Duarte, directora ejecutiva de NHS-Phoenix, que asesoró a 1,800 propietarios morosos el año pasado.

"El ingrediente que faltó fue que era un programa voluntario", dijo. "Si no lo hubiera sido, habríamos tenido resultados mucho mejores".

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