México desafía el pesimismo sobre el G20

El país busca mejorar los resultados del grupo, que ha sido incapaz de frenar la crisis de Europa; para lograrlo, limitó los temas que se discutirán y acordó reuniones previas a la cumbre de junio.
mexico bandera zocalo  (Foto: AP)
Alberto Bello/Enviado
DAVOS, Suiza (CNNExpansión) -

El escepticismo rodea a la institución del G20. La reunión anual de los jefes de estado de los 20 países del mundo se mostró incapaz en los últimos dos años de resolver la crisis europea, los conflictos de tipo de cambio entre Estados Unidos y China o la agenda comercial o de cambio climático, según se comentó la semana pasada en la cumbre de Davos, Suiza. México, presidente de turno, quiere imponer un cambio en la cumbre de Los Cabos del 18 y 19 de junio. Para ello programa mucho trabajo previo a niveles ministeriales, una agenda limitada de temas y la inclusión de los empresarios y la sociedad civil al debate.

"El G20 tiene que ser analizado en una juventud, es un mecanismo relativamente joven, ha tenido muy buenos avances, pero no nos hemos adaptado a funcionar con la velocidad de lo que está sucediendo en el mundo", dijo a CNNExpansion la embajadora Lourdes Aranda, responsable de la preparación de la presidencia mexicana del G20, un grupo de trabajo que funciona sin burocracia propia, a través de sherpas designados por los países.

La parálisis europea para resolver su crisis pasó intacta por la cumbre de Cannes de noviembre de 2011, y el G20 apareció como un organismo sin liderazgo. La superposición de las elecciones locales en Alemania con la agenda electoral francesa y el conflicto de republicanos y demócratas en Estados Unidos han frenado las decisiones.

"Los países tenemos que aprender cómo engranar los intereses domésticos con los globales. Desafortunadamente en muchos países siguen prevaleciendo los intereses cortoplacistas electorales cuando la verdad lo que queda claro es que si no actuamos en conjunto, a todos nos va a afectar, como es el caso de la crisis europea", dijo Aranda.

Una de las propuestas comentadas en el Foro Económico Mundial para resolver el problema de gobierno del G20 es la creación de un secretariado semejante al que tienen otros organismos multilaterales, con un secretario general y una burocracia propia. Aranda no cree que esto sea la solución.

"La creación de un secretariado es realmente marginal en relación al problema que enfrentamos. Eventualmente tenemos que pensar en tenerlo, aunque tengo resistencia  a esta figura porque conozco de cerca a las burocracias internacionales y creo que al final acaban teniendo intereses propios. Yo prefiero mantener integrado este grado de informalidad  lo que tiene que haber es mucho más compromiso, mucho más liderazgo".

Cómo hacer eficaz lo ineficaz

México ha propuesto varios pasos para mejorar los resultados de la cumbre del G20. Para empezar limitó los temas de la agenda a cinco: la estabilidad global, el fortalecimiento de las instituciones financieras y la protección de los usuarios; la inclusión de la población al sistema financiero; el crecimiento verde y la seguridad alimentaria.

En segundo lugar, se acordaron numerosas reuniones ministeriales previas a Los Cabos para que los jefes de Estado lleguen con los temas ya resueltos. En tercer lugar, México ha dado ímpetu al B20, la reunión de la comunidad empresarial que se celebra dos días antes del G20, en la que participarán organismos de la sociedad civil. El coordinador del esfuerzo es el empresario Alejandro Ramírez, CEO de Cinépolis y ex representante de México ante la OCDE.

El B20 es el único foro empresarial al que asisten los veinte jefes estado de las veinte economías del mundo, motivo suficiente para atraer a los líderes empresariales, opina Ramírez. "Además hay un proceso formal para poder incidir en el proceso gubernamental, a diferencia de lo que sucede en el Foro Económico Mundial, donde todo es informal. En el B20 el gobierno mexicano nos está pidiendo recomendaciones que tratará de incorporar a la mesa", explica Ramírez, quien estuvo muy activo en las mesas de debate en Davos.

Promoción sin violencia                                        

México hizo una fuerte apuesta mexicana en Davos, que incluyó un pabellón con un costo de 2.5 millones de dólares (Brasil se gastó el doble en una fiesta, según fuentes de Pro-México), postes con el nombre de México y autobuses en toda la ciudad, además de la preparación de varias sesiones en la agenda de Davos dedicadas al tema del G20. El presidente Calderón llegó a recomendar a Europa que aplicara "una bazooka financiera" para poner fin a la crisis al resumir la experiencia mexicana.

Alejandro Ramírez fue Joven Líder Global del Foro, al igual que lo fue Felipe Calderón y lo es hoy Enrique Peña Nieto.

La idea de México fue presentarse como un país con liderazgo en un momento en el que, como dijo Donald Tsang, cabeza del ejecutivo en la administración de Hong Kong, "hacen falta acciones decisivas e inmediatas". México anunció inversiones de Nissan y Coca Cola que suman 3,000 millones de dólares, y no participó en las mesas dedicadas a seguridad, un mensaje sobre la imagen de México ante el mundo.

"México ha logrado transmitir su mensaje, que está con este grado de apertura. En la parte interna hay importantes anuncios de inversión. México no es lo que se lee en los periódicos", dice Aranda.

 

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