Congreso de EU, freno a la recuperación

La incertidumbre en las políticas ha contribuido a que la mejora económica sea lenta e irregular; los legisladores no han creado planes efectivos para lidiar con los déficits y los cambios fiscales.
congreso  (Foto: Thinkstock)
Charles Riley
NUEVA YORK -

Desde que la economía estadounidense cayó por un precipicio en 2008, los miembros del Congreso no han sido tímidos al señalar culpables del crecimiento lento o nulo entre una variedad de burócratas, instituciones externas y agentes de poder en Wall Street.

Pero si los legisladores están buscando una explicación de porqué la recesión duró tanto tiempo, no deben mirar más allá de sus propias acciones.

Existe una creciente evidencia de que la incertidumbre política ha contribuido al ritmo lento y a la prolongada duración de la actual recuperación económica.

¿Y quién tiene la culpa de eso?

Considera los asuntos en que el Congreso se ocupó el año pasado: un enconado debate sobre el techo de la deuda que casi resultó un impago, una serie de batallas sobre si el gobierno federal debe financiar sus propias agencias y una lucha interminable sobre la posibilidad de extender un recorte de 2% al impuesto sobre la nómina.

Igual de contundente es lo que el Congreso ha evitado hacer, por ejemplo, desarrollar planes creíbles para lidiar con los recortes de impuestos que están a punto de expirar, los crecientes déficits a largo plazo y la necesidad desesperada de reformas sistémicas.

La teoría que conecta la incertidumbre política a un débil crecimiento no es nueva. La Reserva Federal (Fed) ha reunido desde hace mucho tiempo evidencia anecdótica de los dueños de negocios acerca del efecto de la incertidumbre política sobre la forma en que realizan sus operaciones.

En julio, justo cuando los temores sobre el techo de la deuda comenzaban a ser muy reales, la Fed de Boston informó que "la mayoría de los contactos expresaron su preocupación acerca de los efectos negativos actuales y futuros por el aumento en la incertidumbre".

Y el presidente de la Fed, Ben Bernanke, escribió en un artículo de 1983 que los altos niveles de incertidumbre manifiestos proporcionaban un incentivo a las empresas para retrasar sus inversiones de capital y contratación.

Ahora, investigadores de Stanford y de la Universidad de Chicago han vinculado una creciente incertidumbre en las políticas económicas a la disminución de la inversión privada, la producción industrial y los niveles de empleo.

Utilizando un índice que recopila menciones de incertidumbre económica en la prensa, el número de disposiciones fiscales federales a punto de expirar y el desacuerdo en los pronósticos sobre la inflación y las compras gubernamentales; la investigación mostró un fuerte repunte en la incertidumbre durante la crisis financiera de 2008.

Durante los próximos cuatro años, los niveles masivos de incertidumbre nunca disminuyeron realmente. Y encima, la mayor parte del aumento en la incertidumbre se dio en las áreas de impuestos y gasto público.

En otras palabras, la incertidumbre se está fabricando en el Capitolio.

"El Congreso ha empeorado las cosas con muchas posturas políticas y palabrería", dijo Nicholas Bloom, coautor del documento y profesor de Stanford. "Si tuviéramos políticos que actuaran de manera decisiva, la recesión probablemente no hubiera sido tan mala".

La incertidumbre política tiene consecuencias en el mundo real. Bloom y sus colegas estiman que el retorno a los niveles de incertidumbre de 2006 podría resultar en un impulso del 2.2% en el PIB, un aumento del 13% en la inversión privada y en la creación de 2.5 millones de empleos.

Los resultados académicos "refuerzan las preocupaciones de que la incertidumbre relacionada con la política ha jugado un papel importante en el lento crecimiento y la recuperación irregular de los últimos años", concluye el artículo.

Por supuesto, algunas fuentes de incertidumbre tienen poco que ver con el Congreso. El índice utilizado en la investigación de Bloom muestra picos de incertidumbre asociada con las elecciones presidenciales, las guerras y los ataques terroristas del 11-S.

Sin embargo, eventos generadores de incertidumbre se han acumulado en los últimos años. "Es como estar atrapado en una pelea con Mike Tyson", dijo Bloom. "Sigues siendo golpeado en la cara".

Y los políticos no son completamente sordos acerca de este tema.

Los republicanos en el Capitolio frecuentemente señalan las leyes que el Congreso ha redactado recientemente como un factor que contribuye a la incertidumbre económica.

Por ejemplo, las firmas financieras ahora están forzadas a considerar la avalancha de nuevas normas que se están redactando en las agencias reguladoras. Y algunas empresas citan el proyecto de reforma masiva al cuidado de la salud como una fuente de incertidumbre.

Sin embargo, en el Congreso, los participantes de los debates en gran medida no se escuchan entre sí. Los republicanos argumentan que las regulaciones están restringiendo a las empresas. Los demócratas insisten en que la falta de demanda es la razón principal del lento crecimiento.

Bloom dijo que los fenómenos no son mutuamente excluyentes. "La incertidumbre política reduce la demanda", dijo.

Todavía no está claro si el Congreso podrá lograr corregir el curso de algún modo. No se espera que el grupo notoriamente improductivo complete mucho de su trabajo pendiente durante el resto del periodo legislativo.

Lawrence Summers, ex secretario del Tesoro y director del Consejo Nacional Económico del presidente Barack Obama, dijo que los gobiernos deberían enfocarse en la formulación de políticas sólidas.

"Las empresas están comprensiblemente inseguras acerca de sus perspectivas después de los acontecimientos de los últimos años", escribió Summers en el Financial Times el mes pasado. "Éste no es el momento para añadir innecesariamente más preocupaciones".

Mirando hacia el futuro, Bloom ve motivos de preocupación.

El índice de incertidumbre se ha reducido vertiginosamente en los últimos meses, dijo, pero "las nubes oscuras están en el horizonte", debido principalmente al persistente riesgo en la zona euro y a las políticas fiscales nacionales que expiran a finales de 2012.

Más adelante durante este año, los legisladores tendrán que decidir, entre otras cosas, la posibilidad de extender el recorte al impuesto de nómina, los beneficios por desempleo a largo plazo, la enmienda a Medicare, y una serie de exenciones de impuestos de negocios y recortes fiscales impuestos por el ex presidente George W. Bush.

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Y eso es sólo respecto a los impuestos. El Congreso también tiene que averiguar qué hacer con la aprobación inminente de los recortes al gasto automáticos que muchos quieren reemplazar.

"Tienes a dueños de negocios en lugares como Carolina del Norte, diciendo que la incertidumbre los está desacelerando", dijo Bloom. "Tienes que tomar esas historias en serio".

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