Irlanda, un ejemplo económico para EU

El país europeo ha creado exitosamente acuerdos de inversión con China para impulsar su desarrollo; es un ejemplo que EU podría seguir, en lugar de endurecer su actitud hacia el Dragón Asiático.
Irlanda  (Foto: Thinkstock)
Nin-Hai Tseng

Las finanzas públicas de Irlanda llegaron a ser tan desastrosas que casi cayó en bancarrota hace menos de dos años, pero todavía tiene un par de cosas que enseñar a Estados Unidos. Mientras la nación isleña intenta recuperarse después de ser rescatada con un plan multimillonario internacional, Irlanda da la bienvenida a los inversionistas chinos.

El lunes pasado, Xi Jinping, quien se espera que sea el próximo presidente de China, concluyó una visita de tres días a Irlanda. Fue el único país de la Unión Europea que visitó en su gira mundial, que incluyó una parada en Estados Unidos la semana pasada y continuó con una visita a Turquía esta semana. Y su visita se produjo sólo días antes de que la actual crisis de deuda en Europa, en particular los problemas financieros de Grecia, provocaran una serie de fuertes pérdidas en todo el sector bancario europeo.

Irlanda se está posicionando para convertirse en la puerta de entrada de China para hacer más negocios en Europa. Aunque en el pasado, el Tigre Celta miraba sobre todo hacia las economías desarrolladas, incluyendo Estados Unidos y Gran Bretaña como posibles inversores, los funcionarios ahora están más enfocados en los mercados emergentes que no están tan cargados de deuda. Y China aparece en la cima de esa lista.

"Tuvimos discusiones muy fructíferas en nuestra reunión y también logramos varios memorandos de entendimiento importantes entre Irlanda y China en las áreas de inversión, educación y negocios", dijo el primer ministro irlandés, Enda Kenny.

El tono es muy diferente del de Estados Unidos, donde los funcionarios recibieron la visita de la semana pasada de Xi con dudas y un pliego de peticiones, que abarcan temas desde la moneda artificialmente devaluada de China hasta violaciones a los derechos humanos. Durante un brindis en un almuerzo ofrecido por el Departamento de Estado estadounidense, el vicepresidente Joe Biden declaró que Estados Unidos cooperaría con China "sólo si el juego es justo". Sus declaraciones se producen a medida que Estados Unidos ha endurecido su lenguaje hacia China en los últimos meses en medio de un año electoral.

No hace falta decir que tales preocupaciones no son algo que deba ser ignorado, pero la retórica no ayuda a alentar a las empresas chinas a colocar inversiones en Estados Unidos.

"Muchos ejecutivos y funcionarios del Gobierno chino siguen estando frustrados por la controversia política o la resistencia regulatoria generada por unas pocas inversiones", escribió David Marchick, un director gerente de la firma de capital de riesgo Carlyle Group, en una nota política publicada por el Consejo de Relaciones Exteriores, antes de la visita de Xi a Estados Unidos.

Marchick agregó que los ejecutivos chinos a menudo citan el intento fallido de Chinese National Offshore Oil Corporation de adquirir la compañía petrolera con sede en California Unocal, que Chevron adquirió en 2005.

"En consecuencia, muchos ejecutivos chinos creen que Estados Unidos no está dando la bienvenida a la inversión china, a pesar de que la gran mayoría de las inversiones chinas en Estados Unidos han sido aprobadas o no han requerido ninguna aprobación", señala.

Ciertamente, las inversiones chinas en Estados Unidos han aumentado de manera constante en los últimos años a medida que el gigante de Asia Oriental abre sus puertas económicas. En 2011, la segunda mayor economía del mundo invirtió cerca de 5,000 millones de dólares en Estados Unidos, según cifras preliminares de la firma de investigación económica y consultoría Rhodium Group, con sede en la Ciudad de Nueva York.

El director de Investigación, Thilo Hanemann, señala que eso es aproximadamente el mismo nivel que el año anterior, tal vez un poco menos. Esta cifra plana no implica necesariamente que China considere a Estados Unidos menos atractivo, sino que las inversiones en Europa han tenido un mayor impulso.

A medida que la actual crisis de deuda en Europa se desarrolla, los inversores chinos han volteado hacia Portugal, España, Grecia y en busca de oportunidades a medida que los gobiernos con problemas de deuda venden activos públicos. En 2011, China invirtió más de 9,000 millones de dólares en Europa, de acuerdo con Rhodium.

Pero Irlanda está haciendo más que sólo vender activos públicos. Y esto debería ser una sorpresa, dado que el país previamente construyó su economía con base en las exportaciones y las inversiones extranjeras.

Muchas empresas multinacionales de Estados Unidos, desde Pfizer hasta Facebook, han colocado su sede europea en Irlanda. Y este país espera que las empresas chinas puedan seguir este ejemplo, debido al encanto de sus bajas tasas de impuestos corporativos y su relativamente bien educada fuerza laboral de habla inglesa.

De hecho, la competencia por las inversiones chinas está aumentando. Y es difícil no preguntarse si Estados Unidos podría estar equivocado al no competir mejor contra Irlanda y otros países. Es cierto que Irlanda se encuentra en un momento financiero mucho más difícil que Estados Unidos y busca atraer toda la inversión posible. Su tasa de desempleo se encuentra en un alto 14%, tras ser afectada por el colapso del mercado inmobiliario y una crisis bancaria.

Irlanda está revirtiendo la crisis. En los últimos meses, los inversionistas han dado señales de una renovada confianza de que Irlanda podría superar mejor sus problemas financieros que el resto de Europa. Los rendimientos de los bonos irlandeses a 10 años han caído hasta el 8.2% desde el pico de alrededor del 14% alcanzado en julio del año pasado, en parte debido a un crecimiento mejor al esperado en 2011 (impulsado en gran medida por las exportaciones). Y además, en enero, Irlanda volvió al mercado internacional de bonos por primera vez desde que fue obligado a aceptar un mega paquete de rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional en noviembre de 2010.

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Sin embargo, el Tigre Celta no está apuntando solamente a China. A principios de este mes, anunció que reducirá la cantidad de impuesto con el que grava a algunos trabajadores extranjeros altamente cualificados, en un esfuerzo por atraer nuevas inversiones.

De hecho, Irlanda se ha dado cuenta de que su economía doméstica es débil y ha recurrido a los inversores en el extranjero para que lo ayuden a volver a su apogeo. En lugar de caer en una retórica proteccionista. ¿Podría Estados Unidos seguir este ejemplo?

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