Inversores ‘libran’ moratoria griega

La reestructura de deuda helena fue diseñada para evitar la activación de seguros contra impago; sin embargo, ISDA advierte que un incidente crediticio podría darse más adelante.
grecia  (Foto: ap)
Ben Rooney

Para los inversionistas, las palabras ‘credit default swap' (CDS o seguro contra el riesgo de impago de deuda) traen dolorosos recuerdos de 2008. Pero en el caso de Grecia, los temidos derivados de crédito pueden no ser la bomba de tiempo que algunos han temido. Este jueves por la mañana, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, por sus siglas en inglés; el organismo responsable de determinar cuándo se activan los seguros de crédito contra impagos) ha dicho que en Grecia no ha ocurrido un "evento de crédito". No obstante, la ISDA dejó abierta la posibilidad, indicando que la situación puede cambiar a medida que se den a conocer nuevos hechos.

Los CDS son contratos de derivados que los inversionistas usan para protegerse contra, o beneficiarse de, un default. Los CDS que aseguraban valores respaldados con hipotecas estuvieron en el núcleo de la crisis que desencadenó el colapso del sistema financiero mundial hace cuatro años.

Se le pidió a la ISDA que examinara las medidas legales que Grecia ha tomado para obligar a los tenedores de bonos del sector privado a participar en una reestructuración planeada de la deuda helena, una condición que el país necesita cumplir para recibir un rescate por 130,000 millones de euros de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Asimismo, se le pidió al organismo que decidiera si el Banco Central Europeo (que a pesar de poseer bonos helenos no asumirá pérdidas en la reestructuración) está recibiendo un trato preferente frente a los titulares de bonos del sector privado, quienes sí podrían enfrentar una quita o pérdida de hasta el 75% en el acuerdo.

El comité de decisiones de la ISDA dictaminó en forma unánime que ninguno de los dos puntos reunía las condiciones para un incidente de crédito que pudiera desencadenar el pago de los CDS.

Sin embargo, la asociación advirtió que la situación en Grecia está "todavía evolucionando" y que la decisión del jueves no significa que un incidente crediticio no pueda darse después.

Y si bien un evento o incidente crediticio podría haber tenido amplias consecuencias para Grecia y para otros gobiernos de la zona euro, un dictamen que hubiera activado el pago de los CDS no hubiera impactado, necesariamente, al sistema financiero global.

Hubiera tenido "un impacto relativamente limitado", asegura Karl Schamotta, estratega de mercado en Western Union Business Solutions. "No prevemos que al mercado se le ericen las plumas". Y ello se debe a que el mercado de CDS que aseguran la deuda griega es relativamente pequeño, aunque es difícil cuantificar su tamaño, pues los contratos son mayoritariamente privados.

Schamotta indica que, según estimaciones, los pagos sobre CDS griegos oscilan entre 2,000 millones y 4,000 millones de dólares. En contraste, el mercado total de CDS ascendió a 30 billones de dólares en 2008.

Además de ser un mercado pequeño, un default de Grecia ha sido ya ampliamente anticipado y los analistas afirman que ya ha sido contemplado por los mercados, por el contrario, el colapso de la burbuja de las hipotecas de alto riesgo cogió a muchos por sorpresa.

Pese a esos elementos de atenuación, hay motivos para la preocupación. La reestructuración de la deuda ha sido meticulosamente negociada para ser voluntaria, diseñada específicamente para evitar la activación de los contratos CDS.

Bajo el acuerdo de reestructuración, los inversionistas asumirían una quita de 53.5% en el valor de la deuda helena y canjearían los bonos por activos con una tasa de interés menor. La medida eliminaría 107,000 millones de euros de la carga de deuda del país y le ahorraría otros 150,000 millones de euros en costos de refinanciación durante los próximos años, de acuerdo al Institute of International Finance.

Grecia necesita que el sector privado acepte el acuerdo antes del 9 de marzo, a fin de garantizar la recepción de los fondos de rescate que precisa para evitar el impago de bonos que vencen el 20 de marzo.

Entre tanto, el Gobierno de Atenas aprobó recientemente una legislación que incorpora retroactivamente cláusulas de acción colectiva en los contratos que rigen a la mayoría de los bonos soberanos griegos. Las cláusulas obligarían a los titulares de bonos que se niegan a participar en la reestructuración a atenerse a los términos pactados, en caso de que no hubiera suficientes inversionistas que se suscribieran voluntariamente.

La ISDA ha dicho que las cláusulas no constituirían necesariamente, por sí solas, un default. Pero la asociación apuntó que usar las cláusulas para imponer pérdidas a los inversionistas podría considerarse un incidente de crédito.

La semana pasada, Standard & Poor's rebajó la calificación crediticia de Grecia a "default selectivo", arguyendo que dichas cláusulas constituyen "una reestructuración de facto, y por tanto un default.". Con todo, S&P sugirió que podía restituir la anterior calificación de Grecia una vez que el acuerdo con los inversionistas del sector privado se concrete.

 

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