Actitud de Brasil, una pena para AL

El Gobierno y el sector automotriz de México lamentan la postura proteccionista de esa nación; preocupa que en 3 años se solicite extender la vigencia del acuerdo apenas pactado, afirma IQOM.
autos exportación  (Foto: Thinkstock.)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La postura de Brasil para defender a su industria automotriz es una señal negativa para el mundo y quedó mermada la confianza sobre un eventual tratado comercial, coincidieron este viernes el secretario de Economía, Bruno Ferrari, y el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Eduardo Solís.

El titular de la dependencia calificó de "una pena para la región" la posición que tomó el Gobierno brasileño, pero confió en que esta vez sí cumpla su palabra y respete la negociación del protocolo transitorio en torno al Acuerdo de Complementación Económica (ACE 55) de México con el Mercosur, pues de lo contrario se recurrirá a instancias internacionales.

Brasil y México acordaron este jueves poner límites a su comercio bilateral de vehículos livianos, tras amenazas del gigante sudamericano de romper un acuerdo automotriz si no lograba bajar la creciente entrada de autos mexicanos a su territorio.

Las dos naciones convinieron fijar límites al valor de las exportaciones de autos con un "régimen temporal incremental" de 1,450 millones de dólares en el primer año; 1,560 millones en el segundo y 1,640 millones de dólares en 2014.

"Para la industria automotriz era muy importante rescatar este acuerdo, que ha generado importantes corrientes de inversión y de empleo. A nadie nos gusta esta situación que inició Brasil, pero era peor perder el acuerdo", afirmó Solís Sánchez.

El presidente de la AMIA consideró como una señal muy negativa al mundo el que un país no cumpla con sus compromisos internacionales y amenace con denunciar acuerdos que son tan importantes para dos naciones.

"El ACE 55 no es la causante de los problemas que tiene Brasil, tampoco la solución. Es una muy mala señal al mundo la que Brasil hace con la amenaza de una denuncia",  indicó Solís. Asimiso, resaltó que los acuerdos son instituciones que deben ser vistos en el largo plazo.

"Dada la situación en la que el acuerdo estaba en riesgo, para nosotros fue muy importante la negociación que se llevó a cabo, dado que nos asegura que tres años después regresamos al libre comercio y hay que verlo en ese contexto".

El presidente de la AMIA dijo que, a propósito del incremento en el contenido regional, la Secretaría de Economía "nos ofreció un programa -que vamos a llevar a cabo inmediatamente- para asegurar la integración de México y Mercosur, que permitirá integrar mayor proveeduría, como lo solicita el propio acuerdo de contenido regional".

En tanto, la consultora IQOM Inteligencia Comercial expuso que la negociación que culminó el jueves puede considerarse exitosa, dado que se logró mantener el acuerdo automotriz en vigencia y se pactó un periodo relativamente breve para regresar al régimen de libre comercio.

Sin embargo, las exportaciones mexicanas de autos a Brasil enfrentarán, en los próximos tres años, un límite que está por debajo de su potencial actual, pues el año pasado las exportaciones mexicanas de vehículos a Brasil superaron los 2,000 millones de dólares.

Las armadoras en ambos países enfrentarán requisitos más elevados respecto de los insumos originarios de México y Brasil a ser incorporados en los autos que se beneficien del libre comercio, lo cual podría implicar modificaciones en los esquemas de producción que utilizan actualmente.

Lo más preocupante es que nada impide al Gobierno brasileño solicitar, dentro de tres años, que se extienda el plazo de vigencia de los cupos pactados actualmente.

IQQM destacó que la amenaza de Brasil de denunciar el ACE 55 puso en evidencia un problema estructural que enfrenta la relación comercial entre México y ese país: el marco jurídico que la regula.

Los acuerdos sectoriales presentan diversos problemas. El conflicto automotriz México-Brasil evidenció uno de ellos. Un acuerdo de libre comercio amplio, de cobertura universal, permite que se repartan los beneficios para las partes en diversos sectores. Los sectores más beneficiados son contrapeso de aquéllos con menores resultados.

Si México y Brasil contasen con un acuerdo de libre comercio que incluyese la gran mayoría de los productos, el gobierno brasileño difícilmente hubiese podido poner en la mesa la denuncia del mismo. Ello hubiera implicado, en la práctica, castigar a exportadores brasileños exitosos a México en otros sectores, para atender sus preocupaciones en el sector automotriz.

Lo anterior pone en evidencia la necesidad de que México reconsidere su relación comercial con un país tan importante como Brasil y destacó que la apreciación de la moneda brasileña, el real, resultante del auge exportador de commodities, los flujos de capital y las políticas monetarias de países desarrollados, evidenció la falta de competitividad del sector industrial en Brasil.

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La mayor fractura del acuerdo o su terminación, como lo anticipaba el abultado déficit comercial brasileño en materia automovilística, (2,252 millones de dólares en 2011 desde 1,115 millones de dólares en 2008, según datos de IQOM), hubiera sido de peores consecuencias en la relación comercial de México con Brasil, afirmó la economista de Banamex, Lourdes Rocha.

Con información de Notimex

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