Europa mantiene su tasa de interés

El Banco Central Europeo deja sin cambios su tasa de referencia en el mínimo de 1.0%; la inflación contrarrestó la presión por responder ante la débil recuperación de la eurozona.
Euro  (Foto: Photos to Go)

El Banco Central Europeo mantuvo las tasas de interés en un mínimo histórico del 1.0% este miércoles, resistiendo la presión alemana de iniciar el proceso de salida de sus medidas de estímulo mientras éstas no generen un efecto pleno y apoyen una recuperación demasiado vacilante. Una serie de flojos datos económicos y renovadas preocupaciones por las finanzas públicas de España, la cuarta economía de la zona euro, han reforzado las preocupaciones respecto a que el bloque monetario esté en recesión y que la crisis de deuda de la zona euro pueda resurgir.

"Los riesgos negativos para el panorama económico prevalecen", dijo el presidente del BCE, Mario Draghi, en rueda de prensa luego de que el organismo mantuviera la tasa de interés referencial en 1%, como se esperaba.

El poderoso Bundesbank de Alemania ha liderado la presión de los bancos centrales del centro de la zona euro para que el BCE empiece a preparar una estrategia de salida de las medidas de crisis mediante las cuales ha flexibilizado las normas para acceder a las operaciones de financiamiento del BCE.

Consultado sobre la presión para preparar un plan de salida, Draghi dijo que era prematuro. "Creo que el presidente del BCE es quien tiene la última palabra en esto", agregó.

En respuesta al banco central alemán, Draghi dijo el miércoles que el panorama para la inflación de la zona euro no justificaba un retiro de la actual política monetaria expansiva, dado el pobre estado de la economía del bloque.

"Hay presiones inflacionarias por el lado del alza del precio del petróleo e impuestos indirectos más altos en el corto plazo, pero las expectativas de inflación están firmemente ancladas en el mediano plazo", dijo Draghi en la conferencia de prensa posterior al encuentro mensual del BCE.

"Dadas las actuales condiciones de la producción y del desempleo, que está en un máximo histórico, cualquier conversación sobre una estrategia de salida es prematura por el momento", agregó.

El BCE ha inyectado más de 1 billón de euros al sistema financiero con dos operaciones de préstamos a tres años (LTRO) para evitar una crisis crediticia que a fines del año pasado amenazó con exacerbar la crisis de la zona euro.

"Todas nuestras medidas extraordinarias son temporales por naturaleza. Todas las herramientas necesarias están disponibles para abordar los riesgos al alza de la estabilidad de precios de mediano plazo de una manera firme y oportuna", acotó.

El economista de Commerzbank Michael Schubert dijo que la decisión del BCE de mantener su principal tasa de interés en 1.0% no era sorpresiva. La persistente elevada inflación y una economía que coquetea con la recesión se anulan mutuamente.

"Tras recortar las tasas de interés apenas unos meses atrás, el BCE está en modo de espera, también para evaluar el impacto de los préstamos a tres años", dijo Schubert. "Tomará varios meses hasta que esto repercuta en los préstamos de la economía real", agregó.

El grupo de autoridades liderado por Alemania teme que la inyección de efectivo del BCE arriesgue elevar las presiones inflacionarias.

La inflación de la zona euro cedió a 2.6% en marzo -por sobre la meta del BCE de poco menos del 2% y más arriba de lo esperado-, pero los renovados temores sobre España implican que el BCE no puede permitirse anticipar un alza de tasa o la salida de las medidas de estímulo.

"Creo que la situación es demasiado delicada como para que el BCE se inmiscuya en estrategias de salida por el momento, especialmente si miras a España", dijo Chistian Schulz de Berenberg Bank, un ex economista del BCE.

"Está claro que la tendencia a la baja en los rendimientos de los bonos soberanos fue desatada por las operaciones a tres años. Si el BCE dijera 'bueno, en realidad ahora estamos pensando en salir de esta estrategia', causaría preocupación respecto a si las bajas tasas de interés son sostenibles. Por eso creo que serán extremadamente cautelosos", agregó.

Un alza en la compra de bonos gubernamentales por parte de los bancos en España e Italia durante febrero mostró que estaban aplicando la "operación Sarkozy", un término adoptado por los mercados luego de que el presidente francés sugiriera que los gobiernos exhortaran a los bancos a ocupar el dinero del BCE para comprar sus bonos.

Estas operaciones ayudaron a bajar los rendimientos de la deuda gubernamental española e italiana, pero las nuevas preocupaciones sobre las finanzas públicas de España los subieron nuevamente.

Los retornos de los bonos españoles a 10 años cayeron a 4.65% a inicios de febrero, luego de la primera operación de financiamiento a largo plazo, pero desde entonces han vuelto a subir a 5.6%.

Draghi dijo que el alza en los rendimientos demostraba que los mercados esperaban que los gobiernos de la periferia de la zona euro lleven a cabo sus reformas.

"Los mercados están pidiendo que estos gobiernos actúen", dijo.

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Además, minimizó las preocupaciones de que las operaciones de financiamiento del BCE hayan hecho a los bancos dependientes de sus préstamos. "No veo signos de que los bancos se estén haciendo adictos al BCE", añadió.

El BCE cree que ha hecho todo lo que puede para combatir la crisis y Draghi ha dicho que la responsabilidad de actuar es de los gobiernos, quienes respondieron la semana pasada acordando elevar su cortafuegos financiero a 700,000 millones de euros (930,000 millones de dólares).

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