Romney recluta asesores económicos

El aspirante presidencial contrató a cuatro economistas con distinto perfil para su campaña; las posturas de sus nuevos colaboradores podrían causarle problemas en ciertos temas.
mitt romney  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
Charles Riley

El largo trayecto hacia la Casa Blanca nunca se recorre a solas. A lo largo del camino, los candidatos reúnen todo tipo de consultores, encuestadores, asesores, encargados de prensa y aspirantes a funcionarios.

Mitt Romney, ahora considerado el presunto candidato de su partido, tiene su propio equipo de cuatro asesores económicos. El economista de Harvard Greg Mankiw y Glenn Hubbard de Columbia Business School provienen de la academia. El ex senador Jim Talent y el representante Vin Weber aportarán su conocimiento acerca de los pasillos del poder en Washington.

Hubbard y Mankiw son dos destacados economistas con una sólida reputación académica. Y ambos deberían estar cómodos al codearse con Romney después de haber liderado el Consejo de Asesores Económicos de George W. Bush (en diferentes momentos). Mankiw es autor de un popular libro de texto de Economía. Ambos tienen tendencias políticas de derecha y son muy respetados por sus colegas.

Talent, quien representó a Missouri en el Congreso, ahora trabaja en la conservadora Heritage Foundation. Además de sus deberes de campaña, Weber es socio gerente de Clark & Weinstock, una empresa de consultoría y firma de cabildeo con sede en Washington. Su experiencia en la sede legislativa estadounidense aportará experiencia y conexiones que Romney, después de haber pasado toda su carrera en otro lugar, simplemente no tiene.

De acuerdo con Romney, el grupo fue conformado con la intención de ser más que meras figuras decorativas. El año pasado, en su presentación oficial del equipo, el ex gobernador de Massachusetts dijo que los asesores ya habían sido "fundamentales para ayudarme a diseñar políticas".

Pero los asesores también pueden causar problemas a una campaña si se desvían del mensaje o tienen creencias divergentes. Y este grupo de asesores, como todos los demás, presenta algunos cuantos puntos problemáticos para la campaña.

Mankiw, profesor de alto perfil de Harvard, ha salido en defensa del presidente de la Fed, Ben Bernanke, y de su manejo de la crisis financiera. "El señor Bernanke ha trabajado incansablemente para guiar a la economía a través de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión y, sin embargo, todos sus esfuerzos parecen muy poco apreciados", escribió Mankiw en julio.

Una de las personas que parecen ser, en palabras de Mankiw, poco apreciativas es Romney, quien ha dicho que buscaría un nuevo jefe del Banco Central y ha indicado que está a favor de un endurecimiento de la política monetaria (Romney tendría que esperar hasta que el periodo de Bernanke termine en enero 2014 para poder sustituirlo).

Mankiw también ha abogado por aumentar el impuesto a la gasolina, una posición política que sin duda se ubica entre las menos populares de todos los tiempos.

Hubbard, por su parte, es un gran impulsor de un programa de refinanciamiento de hipotecas a gran escala diseñado para evitar las ejecuciones hipotecarias y sanear el mercado de la vivienda. Romney sostiene que la mejor medicina para el problemático sector es ninguna medicina: se debe permitir que las fuerzas del mercado sigan su curso.

Hubbard, Mankiw y Weber han hablado favorablemente acerca del plan de reducción de déficit Simpson-Bowles. Eso significa que estarían dispuestos a aceptar más ingresos federales como parte de un plan de reducción del déficit más amplio. Pero es un hecho conocido que Romney levantó la mano durante un debate antes de las primarias para decir que rechazaría cualquier acuerdo que elevara los impuestos, incluso si la relación de los recortes de gastos frente al alza de impuestos fuera de 10 a 1.

A pesar de estas diferencias, hay vastos ejemplos de políticas en las que los asesores y el candidato están en la misma página. Hubbard ayudó a diseñar los recortes fiscales de Bush, y sus huellas cubren la reciente propuesta de Romney de reducir las tasas marginales del impuesto sobre la renta en un 20%. Y la campaña, incluso mientras luchaba por los votos en las primarias, se mantuvo alejada de planes poco populares como el régimen fiscal 9-9-9 de Herman Cain y de las ideas políticas influenciadas por el Tea Party.

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Si la campaña de Romney logra conseguirle un asiento en el Despacho Oval, Hubbard y Mankiw proporcionarían una base sólida de asesores para construir políticas. Y allí, si estos economistas permanecen a bordo, sus puntos de vista divergentes podrían llegar a ser un activo.

El presidente Barack Obama, por ejemplo, no vaciló en poner a gente con ideas políticas distintas en posiciones destacadas. Un equipo de rivales, ¿te suena conocido?

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