Argentina arriesga su auge energético

Con la toma de control de YPF, el país podría desalentar las inversiones privadas en shale gas; los analistas dicen que Argentina necesita a las firmas extranjeras para explotar estos recursos.
ypf  (Foto: AP)
James O‘Toole
NUEVA YORK -

El gobierno de Argentina anunció una descarada toma de control de la compañía energética más grande del país esta semana, lo que podría aplastar un auge interno de shale gas.

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner dijo el lunes que enviaría un proyecto de ley a la legislatura del país que autoriza la toma de una participación mayoritaria en la empresa de energía YPF, de la que la española Repsol es el accionista mayoritario.

La medida parece impulsada en parte por la creencia de que la compañía podría producir más combustible. Esto reduciría la necesidad del país de importaciones de energía y de los costosos subsidios que ayudan a financiarlas.

Pero los analistas dicen que la expropiación no ayudará a estimular la producción de energía de Argentina. Por el contrario, desalentará las inversiones de empresas privadas con los conocimientos necesarios para explotar los abundantes recursos de shale gas del país.

"El gobierno... está poniendo en riesgo este potencial auge de la producción mediante sus acciones, y es ingenuo si cree que puede hacer un mejor trabajo al reducir el costo de importación de combustibles del país que el sector privado", dijeron analistas de IHS Global Insight en una nota de investigación esta semana.

Argentina tiene las terceras mayores reservas de shale gas en el mundo, sólo detrás de China y Estados Unidos, de acuerdo con la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) del gobierno de Estados Unidos. La producción de shale gas se ha expandido rápidamente en Estados Unidos, y el desarrollo de esos recursos podría valer miles de millones de dólares para Argentina.

La extracción de shale gas -realizada a través de una técnica llamada fractura hidráulica, o fracking- ha sido polémica debido a las preocupaciones sobre sus impactos ambientales. Argentina, sin embargo, ansía desarrollar sus reservas y romper su dependencia de las importaciones.

Repsol ha reaccionado con furia a la toma de control de YPF, la cual también ha recibido críticas de los funcionarios en España, Estados Unidos y la Unión Europea. La compañía ha calificado a la medida de Argentina como "ilegal" y se ha comprometido a tomar "todas las medidas legales para preservar el valor de sus activos".

La medida es una de las mayores nacionalizaciones en el sector energético mundial en los últimos años, que recuerdan a la ruptura de Rusia con Yukos Oil hace casi una década.

Empresas energéticas como Chevron, Total, Apache y Exxon Mobil tienen una presencia en Argentina, con una producción actual más enfocada en petróleo convencional y gas. Los esfuerzos de exploración de shale gas se encuentran todavía en su infancia, a pesar de que el esquisto (shale) "es sin duda el gran atractivo" para las empresas extranjeras en el país, dijo Juliette Kerr, analista senior de investigación de IHS.

El gobierno ha tratado de acelerar la producción de shale gas permitiendo a las empresas venderlo en el mercado doméstico por encima de los precios regulares establecidos. Sin embargo, con la toma de control de YPF, Buenos Aires pudo haber dado un paso atrás en este esfuerzo.

"Esto plantea serias dudas sobre el estado de derecho y la inviolabilidad de los contratos", dijo el analista de América Latina para Eurasia Group, Daniel Kerner, en una nota de investigación.

"Esto hará que sea difícil para Argentina atraer la inversión necesaria para desarrollar sus prometedores recursos no convencionales".

Hasta ahora, los competidores extranjeros de YPF han ofrecido poca reacción pública a la toma de control.

El portavoz de Apache, Bill Mintz, dijo que su compañía no prevé "un impacto importante para nuestras operaciones", como resultado de la medida. Señaló que YPF tiene una relación "única" con el gobierno argentino, después de haber sido anteriormente propiedad del Estado antes de ser privatizada en 1993.

Exxon se negó a comentar, mientras que Total y Chevron no han devuelto las solicitudes de comentarios.

El gobierno argentino no ha dado ninguna indicación de que vaya a ir más allá de la toma de control de YPF hacia arrasar con una nacionalización de todo el sector energético, como los gobiernos de Bolivia y Venezuela han hecho. Pero aún así, la gente en la industria debe estar preguntándose si esto es sólo el comienzo de una bola de nieve, dijo José Valera, socio en el grupo de práctica de energía en la firma de abogados Mayer Brown, con sede en Houston.

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"Lo que esto dice a otras empresas en el país es que podrían ser los siguientes", dijo Valera. "Esto no es un buen augurio para el crecimiento de la industria del petróleo y gas en Argentina".

El personal de cables de CNN contribuyó con este reporte.

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