JPMorgan, reto de los candidatos en EU

La pérdida de 2,000 mdd registrada por el banco provocó discusiones sobre la ley Dodd-Frank; Obama ha defendido la reforma a Wall Street, mientras Romney critica ciertas partes de ella.
obama dimon romney  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
Charles Riley
NUEVA YORK -

La reforma de Wall Street no ha sido un gran tema en la campaña electoral en Estados Unidos hasta ahora, en gran parte debido a que todos los precandidatos republicanos concordaban en que las regulaciones financieras consagradas en la Ley Dodd-Frank debían ser derogadas.

Pero, a medida que Mitt Romney y el presidente Barack Obama comienzan en serio sus campañas para las elecciones generales, el tema de cómo prevenir mejor otra crisis financiera tiene el potencial para pasar a un primer plano en el debate político.

Cualquier movimiento en esa dirección fue acelerado el jueves cuando JPMorgan Chase, hasta ahora considerado uno de los bancos más sólidos del país, reveló que había sufrido pérdidas operativas por 2,000 millones de dólares.

El origen de la pérdida, reveló el presidente ejecutivo Jamie Dimon, fue una serie de apuestas masivas realizadas por el banco a través de los seguros de impago crediticio o credit default swaps (CDS), la misma clase de derivados que causaron estragos en 2008.

Casi inmediatamente, los defensores de una mayor regulación gubernamental de los bancos citaron las operaciones como evidencia de que JP Morgan estaba haciendo una jugarreta para esquivar la Regla Volcker.

Esta norma, una parte de la ley Dodd-Frank de reforma a Wall Street aprobada en respuesta a la crisis financiera, propone prohibir las operaciones riesgosas realizadas por los bancos para su beneficio propio, a veces denominadas operaciones de cartera propia.

La norma aún no ha sido implementada, y los bancos han gastado millones de dólares en operaciones de cabildeo en contra de ella, al considerarla engorrosa y excesiva.

La batalla de cabildeo ha enfrentado en gran parte a republicanos contra demócratas, y ahora, la acción tras bambalinas podría moverse hacia el escenario de las campañas.

El sábado, la candidata demócrata al Senado por Massachusetts Elizabeth Warren señaló que Dimon también es miembro del consejo de la Reserva Federal (Fed) de Nueva York, donde asesora acerca de la supervisión de la industria financiera. Warren, fundadora de la Oficina de Protección Financiera al Consumidor, dijo que Dimon debería dimitir de su puesto en la Fed de Nueva York para "enviar una señal" de que Wall Street entiende que es necesaria una mayor rendición de cuentas.

Mientras tanto, la campaña de Obama permaneció extrañamente silenciosa durante la jornada del viernes, pero devolvió el golpe después del cierre del mercado, diciendo que eliminar la ley Dodd-Frank sería "imprudente".

En respuesta al episodio de JPMorgan, la campaña de Romney dijo en un comunicado que "demuestra la importancia de la supervisión y la transparencia en el mercado de derivados".

Romney ha criticado mucho la ley Dodd-Frank durante toda su campaña, argumentando que representa un enfoque de mano dura que da un poder extraordinario "a los mismos organismos que fracasaron en prevenir la crisis financiera".

Ha dejado en claro que derogaría la ley, aunque su postura sobre lo que debe reemplazarla es menos clara. En el material informativo oficial de su campaña, Romney indica que algunas de las disposiciones de Dodd-Frank tienen mérito.

"Una mayor transparencia de las relaciones interbancarias, requisitos de capital mejorados y provisiones para hacer frente a nuevas formas de transacciones financieras complejas son todos elementos necesarios de una reforma financiera eficaz", dijo Romney.

Cuando se le pidieron más detalles sobre los planes del candidato para el reemplazo de la ley Dodd-Frank, un funcionario de Romney señaló ejemplos de sus llamados para la regulación de los "préstamos mentirosos" y las hipotecas de alto riesgo.

No está claro lo que Romney haría acerca de otras áreas de la política que fueron alteradas drásticamente por la ley Dodd-Frank, una pieza muy compleja de legislación que abordó la regulación de las instituciones financieras no bancarias, creó un mecanismo para manejar y disminuir las operaciones de grandes empresas en quiebra, y reorganizó las agencias reguladoras.

La falta de detalles puede llegar a ser positiva para Romney. Si la regulación de Wall Street se convierte en un tema importante de campaña, será capaz de llenar los vacíos a medida que surjan los problemas.

El enfoque del gobierno de Obama, que promociona a la ley Dodd-Frank como uno de sus logros políticos icónicos, es más claro e inflexible.

Es probable que Obama argumente que un retorno a la ley anterior a la crisis es inaceptable, y que cualquier intento de derogar la ley Dodd-Frank pondría en peligro las reformas duramente ganadas, que son la única protección contra otra crisis financiera.

"La ley promueve la transparencia, limita los tipos de inversiones riesgosas que pueden ser realizadas con depósitos asegurados por contribuyentes federales, y evita que las pérdidas de inversión de un banco amenacen a todo el sistema financiero", dijo la portavoz de la campaña de Obama, Lis Smith, en un comunicado.

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