Europa, lastre para reelección de Obama

Si la crisis empeora, las exportaciones de EU caerían debido a su cercanía con Italia y España; los republicanos podrían aprovechar una desaceleración en el país como argumento de campaña.
obama  (Foto: Foto tomada de CNNMoney)
Charles Riley
NUEVA YORK -

Billones de dólares en aumentos impositivos y recortes al gasto;  el tira y afloja de Washington sobre el techo de la deuda; una desaceleración en la segunda mayor economía del mundo... La campaña de reelección del presidente Barack Obama quizás tenga que superar una serie de acontecimientos económicos potencialmente desastrosos.  

Pero ninguno tan grande como el que representa Europa, opinan los expertos. "Un impacto económico grave en Estados Unidos proveniente de Europa tiene una clara consecuencia negativa para la reelección del presidente", apunta Sean West, director de cobertura de riesgo político en Estados Unidos para Eurasia Group.

La crisis de la deuda europea y el resultante deterioro económico han sofocado al viejo continente durante años, pero las probabilidades de que uno o más países pronto abandonen la eurozona están creciendo.

Grecia, que tiene un sistema político sumido en el caos, que paga altísimos costos por obtener préstamos y no tiene perspectivas realistas de crecimiento a corto plazo, está en el primer lugar de la lista. En el peor de escenario, Irlanda, España e Italia podrían ser los siguientes.

"Sería un impacto muy substancial si Europa cae en el caos", advierte Campbell Harvey, profesor de la Universidad de Duke, quien agrega que la exposición de Estados Unidos a una crisis de esas características no se ha entendido bien.

Los bancos estadounidenses dicen que tienen poca exposición a Grecia, pero el mayor riesgo está asociado a los países más importantes como España e Italia. Un sistema de crédito congelado es una amenaza incluso más grande.

Y cualquier desaceleración ulterior en Europa podría perjudicar las exportaciones estadounidenses y dañar la economía nacional.

Una desaceleración en Estados Unidos, sin importar su origen, serviría a los argumentos esgrimidos por los opositores de Obama, que ya planean basar sus mensajes en torno a las políticas económicas del presidente.

"El presidente es la única persona que recibe el crédito o la culpa según sean los resultados económicos. No importa a qué obedezcan", comenta West de Eurasia Group.

Para los asesores de Obama, que ahora trazan la estrategia de campaña en Chicago, poco se puede hacer para contrarrestar la amenaza europea.

El lunes pasado, Obama subrayó la necesidad de recapitalizar los bancos europeos, y dijo que el continente necesita una estrategia de crecimiento que debe acompañar su énfasis en la austeridad.

Al hablar sobre los esfuerzos de los gobiernos europeos para controlar la crisis, Obama señaló que siente "una mayor urgencia ahora que la que había quizás hace dos años o dos años y medio atrás."

Más allá de hablar y aconsejar, Obama y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, dejaron en claro que buscan un enfoque de no intervención con respecto a la crisis. En su lugar, el presidente ha adoptado la posición de que la crisis del euro debe ser resuelta por los líderes europeos.

Sin embargo, las recientes elecciones en Grecia y Francia han alterado los planes para una escalada en las medidas de austeridad, y no está claro si surgirá un nuevo consenso en la forma de proceder.

La agitación política en Europa no asegura necesariamente un evento catastrófico. Incluso si Grecia decide que abandonar el euro beneficiaría al país. Y, por supuesto, Europa no es la única amenaza económica que los asesores de Obama tienen que considerar. Una desaceleración en China y el inminente precipicio fiscal pueden tener un impacto en el crecimiento de Estados Unidos.

El Banco Central de China, por ejemplo, ha reducido los requisitos de reserva de capital con la esperanza de estimular su vacilante economía. La medida se da en un contexto en el que la actividad manufacturera en China se contrajo y el crecimiento en la producción industrial comenzó a disminuir en casi todos los sectores.

Harvey indica que la desaceleración de China plantea un "riesgo sustancial" entre ahora y noviembre. "No se necesita mucho para descarrilarnos de la recuperación," anota.

Harvey y West también concuerdan que la incertidumbre sobre el techo de la deuda y el precipicio fiscal (7 billones de dólares en alzas impositivas y recortes al gasto que entrarán en vigor el próximo enero) podrían tener un impacto en la economía estadounidense antes de noviembre, el mes de las elecciones presidenciales.

Pero ambos apuntan que el riesgo es menor comparado con lo que sucede en Europa.

"El precipicio fiscal ha sido evidente por varios meses. No supone una sorpresa. Todos sabíamos que se acercaba," explica West.

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