Grecia costó 4 bdd a las Bolsas en mayo

El temor por su posible salida de la eurozona tiró la capitalización de los mercados: analistas; es casi imposible encontrar una solución rápida a la crisis del euro, dice Jorge Sicilia, de BBVA.
BOLSAS EUROPEAS  (Foto: CNN)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La incertidumbre derivada de una posible salida de Grecia de la zona euro ha provocado que las bolsas de valores a escala internacional hayan perdido 4 billones de dólares en su valor de mercado, según estimaciones de analistas económicos.

"Es una estimación aproximada de lo que los mercados han perdido por el temor de que Grecia salga de la eurozona y eso ha hecho que los mercados accionarios del mundo hayan ajustado su valor desde sus máximos de mayo", dice Funuel Fuentes, analista técnico de Monex Grupo Financiero.

Los resultados de las encuestas helenas, en donde los partidos tradicionales a favor de las medidas de austeridad se ubicaron como líderes para las elecciones del próximo 17 de junio, ha dado un poco de tranquilidad a los inversionistas, pero la necesidad de que los bancos españoles reciban mayor apoyo financiero se hace más patente, con lo cual la prima de riesgo española alcanzó un nuevo máximo histórico en 512 puntos base.

"Es prácticamente imposible encontrar una solución rápida a la crisis del euro", dice Jorge Sicilia, economista en jefe de BBVA tras asegurar que será un proceso lento porque se requieren hacer ajustes institucionales y reformas importantes.

También considera que la ruptura del euro no se va a producir y que la salida de Grecia de la eurozona es algo que "ellos tendrán que decidir".

"El euro no se va a romper como bloque, pero tampoco cabe esperar soluciones mágicas y la transición al nuevo equilibrio será lenta y con profundos ajustes" e indica que la situación en la región europea es difícil.

"Vamos a seguir teniendo momentos de tensión, pero estamos en el camino correcto. A muchos nos gustaría que fuera un poquito más rápido, pero hay que ser realistas. Esto va a ser lento y en el límite estimamos que será para bien", apunta Sicilia de BBVA.

El Banco Central Europeo (BCE) no intervino la semana pasada en el mercado secundario de deuda para ayudar a los países periféricos de la eurozona, pese al fuerte repunte que han experimentado las primas de riesgo de economías como la de España e Italia, dicen analistas. De esta forma, la entidad acumula 11 semanas consecutivas sin comprar deuda periférica.

Durante la semana pasada los mercados accionarios internacionales continuaron presentando cierta debilidad ante la creciente incertidumbre en torno a la crisis de deuda soberana derivada de la posible salida de Grecia de la zona del euro, indica Arturo Espinosa, director de Servicios de Análisis de Santander.

En su informe semanal indica que durante el último mes los mercados accionarios globales han perdido 4 billones de dólares en el valor de mercado ante la incertidumbre sobre Grecia.

"En general, vemos mucha desconfianza en los mercados. La trampa política que tiene la zona euro no es fácil de sortear. Europa está por decidir si adopta un camino de mayor federalización entre sus países miembros -lo cual implica sacrificios a las soberanías de muchos- o bien permite, más a fuerza que con ganas, que algunos países sean excluidos de la unión", subraya.

Los mercados financieros continuarán enfocados sobre los acontecimientos en Europa, donde se agota el tiempo para orquestar una respuesta convincente ante una eventual salida de Grecia de la eurozona y ante los problemas que vive el sistema financiero europeo, agrega Mario Correa, economista en jefe de Scotiabank.

"Hay que distinguir entre dos temas importantes: la recesión económica y la posibilidad de un contagio financiero. En la medida en que la actividad económica se frena, se complica la trayectoria sostenible en la deuda pública en los países de la región, lo que a su vez genera inquietud sobre su solvencia", subraya.

En el mismo sentido, la situación financiera de los bancos se deteriora. Una eventual salida de Grecia tendría un impacto directo relativamente acotado sobre el ritmo de actividad económica de la región, pero podría tener un gran efecto sobre el sistema financiero.

De entrada, muchos bancos tendrían que absorber la pérdida generada por el incumplimiento de las obligaciones griegas, lo que si bien ya debe estar en gran medida reservado, se agregaría a las presiones que ya están enfrentando por la recesión.

En su opinión, en la medida en que se generalice la percepción de que la situación fiscal de otros países está fuera de control, se podría detonar una liquidación de activos y una búsqueda desenfrenada por liquidez en monedas más seguras.

Bajo estas circunstancias, dice Correa, los bancos centrales tendrían que salir a proveer la liquidez necesaria como prestamistas de última instancia al sistema financiero, pero difícilmente impedirían una fuerte turbulencia en los mercados internacionales y que la recesión se profundice y prolongue en el tiempo.

Recomienda estar pendientes de la situación en Estados Unidos, especialmente del reporte de empleo del mes de mayo, que se publicará el viernes, y que será el indicador más relevante para determinar cómo está cambiando el ritmo de la actividad económica.

"Para pensar que la economía está ganando velocidad, tendría que observarse una creación de cerca de 200,000 nuevos empleos; mientras que una cifra por debajo de los 120,000 representaría una señal negativa para los mercados".

Advierte que en México, los mercados financieros continuarán más influidos por los acontecimientos externos que por los nacionales. El tipo de cambio es, bajo las circunstancias actuales, la variable más sensible ante los cambios en el entorno global.

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