Inviable, ‘resucitar’ a Luz y Fuerza: IP

Para Canacintra, la propuesta de AMLO para revivir a la extinta compañía es complicada de lograr; es necesario realizar un análisis profundo sobre la mezcla energética que se necesita en el país.
LyFC  (Foto: Archivo)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La posibilidad de revivir a la extinta Luz y Fuerza del Centro (LyFC), como propuso este miércoles el candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador, resulta inviable y complejo de llevar a cabo porque fue una empresa ineficiente y se liquidó, coinciden expertos.

El candidato presidencial de la Coalición Movimiento Progresista prometió que, de ganar los comicios el próximo 1 de julio, restablecerá a la paraestatal que se encargó de dotar de electricidad a la Zona Metropolitana del Valle de México entre 1903 y 2009.

Ante un grupo de ex trabajadores electricistas reunidos en el teatro al aire libre del municipio de Tula de Allende, el pasado martes el político tabasqueño criticó el decreto de extinción y se comprometió a restablecer Luz y Fuerza del Centro y restituir el empleo "a todos los trabajadores electricistas que fueron despedidos injustamente", expresó.

La propuesta del candidato de izquierda "es muy complicada de efectuar, porque hay todo un proceso que se ha seguido en el cual muchos trabajadores han dejado esa actividad, recibieron una liquidación, por lo que indudablemente tendría que aplicarse una formula diferente y un criterio técnico, más que político", dice Gilberto Ortiz Muñiz, presidente de la Comisión de Energía de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra).

Resalta que el objetivo central deberá ser siempre que se garantice el suministro y buen servicio a toda la zona que se le asigne, "y tendría que ser un esquema diferente y con un criterio técnico más que político", subraya.

"En este momento se siente que es un ofrecimiento político, que al calor de las campañas es un ofrecimiento que tendría que ser analizado y aterrizar adecuadamente".

Ortiz Muñiz destaca que los empresarios requieren un buen servicio con buenas tarifas, porque las actuales son caras con relación a las que se pagan en el ámbito mundial, sobre todo en los principales competidores del país.

"Por ejemplo, en Estados Unidos hay 140 compañías que dan ese servicio, y dependiendo de cada región y los combustibles que se usan para generar la electricidad los precios varían, pero más o menos en promedio las tarifas en Mexico son aproximadamente 30% más altas que en EU, que es nuestro principal socio comercial, y eso nos resta competitividad y afecta nuestros precios", expone.

De acuerdo con el decreto del 11 de octubre de 2009 que declaró la extinción de LyFC, las transferencias de recursos públicos al organismo descentralizado se incrementaron más de 200% entre 2001 y 2008, y para 2009 habrían ascendido a 41,945 millones de pesos.

"De continuar el mismo comportamiento, se estima que podrían alcanzar un total de 300,000 millones de pesos durante la presente administración", se advirtió en el texto publicado entonces por el Ejecutivo federal.

La administración de Felipe Calderón explicó hace casi dos años que entre otros motivos para liquidar al organismo descentralizado destacaba el que sus ingresos por ventas entre 2003 y 2008 fueron de 235,738 millones de pesos, mientras que sus costos ascendieron a 433,290 millones de pesos (mdp), incluyendo energía comprada a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Adicionalmente, el organismo tenía un pasivo laboral de 240,000 mdp, de los cuales sólo 80,000 mdp correspondían a trabajadores en activo, y el resto a personal jubilado.

Según el decreto, LyFC perdía casi tres veces más el porcentaje de energía que pierde la CFE, cifra que ninguna empresa eléctrica del mundo registra.

"En 2008 (...) el valor estimado de estas pérdidas totales ascendió a casi 25,000 millones de pesos, lo que representa 52% de los ingresos totales por ventas del organismo", detalla el decreto.

"Restablecer a la compañía LyFC es más complejo que hacer una declaración. Hay una serie de procedimientos que legalmente ya se dieron, entre ellos la liquidación", indica Leticia Armenta, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México.

Menciona que si la propuesta del candidato de izquierda implica abrir una nueva empresa, es muy diferente reabrir la anterior. "Bajo las condiciones que había es complicado, sobre todo porque el proceso al que se llevó a la empresa y las distintas acciones legales que han pesado sobre ellas, transformaron de raíz la esencia de la misma".

Lo que Armenta recomienda es realizar un análisis más profundo sobre la situación del sector eléctrico en México. "La oferta de electricidad que el país necesita -más allá de si tiene que haber una o cinco empresas eléctricas- tiene que ver con cuál es la mezcla energética óptima para dar una cobertura completa en todo el territorio nacional".

"Ese sería el criterio que un estadista tendría que considerar para tomar una decisión como esa", subraya.

De acuerdo con los últimos datos, las carencias del servicio eléctrico están relacionadas con poblaciones lejanas, de difícil acceso, y que deben tener una generación eléctrica distinta a la que surte al resto del país porque sus condiciones y la lejanía de esas comunidades vuelven complicado que las fuentes actuales sean suficientes, agrega Armenta.

En su opinión, si el Valle de México tiene ahora un servicio eléctrico sin grandes carencias, "no veo la razón de duplicar la operación actual, más allá de un sentimiento de afecto, o de estar a favor o en contra de los trabajadores".

Siendo la industria uno de los grandes consumidores de energía eléctrica del centro del país, hay un gran interés por discutir y participar en la formulación de un proyecto que cuide todos estos aspectos, añade a su vez Gilberto Ortiz Muñiz, presidente de la Comisión de Energía de Canacintra.

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"Entendiendo que en las campañas hay que hacer a veces promesas políticas, pero tienen que estar sustentadas técnicamente para que todo mundo salga beneficiado, inclusive los propios trabajadores. Se trata de que todo mundo gane", señaló.

Además, consideró que la existencia de LyFC como estaba, ya no era sostenible. "Ahora que ya lleva casi dos años de desaparición las cosas cambiaron radicalmente. Sí es posible tener una compañía que garantice y se encargue del suministro de la zona centro, pero con el criterio y los estudios técnicos que le den prioridad a dos aspectos: por un lado garantizar buen servicio y buenas tarifas, y por otro salvaguardar los derechos de trabajadores que así convengan".

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