Del empeño al fichaje de Ronaldo

Herederas del monte de piedad, las cajas de ahorro españolas son acusadas de la actual crisis; Caja Madrid, hoy parte de Bankia, prestó al Real Madrid el dinero para contratar al astro portugués.
spain  (Foto: AP)
MADRID (AP) -

El rescate de la banca española tiene un nombre propio: las cajas de ahorro.

Instituciones que en su origen fundaron la Iglesia Católica, sociedades de amigos y los conocidos montes de piedad, se convirtieron en bancos gigantes sin accionistas, pero capaces de pagar un aeropuerto o costear el fichaje de Cristiano Ronaldo.

Expertos e instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) las señalan como principales culpables del agujero que llevó el sábado al Gobierno español a pedir auxilio económico a la Unión Europea (UE) para sanear su sistema financiero, con un préstamo de hasta 100,000 millones de euros (125,000 millones de dólares).

"Las cajas se expusieron mucho al ladrillo. Hubo una época en que las cajas daban mucho crédito y ese crédito se pagaba y generaba intereses, llevando a estas cajas a financiar obras faraónicas", dice Rafael Pampillón, economista del IE Business School.

El especialista agrega que "el pinchazo inmobiliario" en 2008 dejó a las entidades con una cartera de suelos, viviendas y promociones que no valían lo que se pagó por ellos.

"Creo que este rescate es el fin de las cajas de ahorro o de casi todas ellas en España", afirma.

Las cajas de ahorro son herederas de los montes de piedad, pequeñas casas de empeño para gente sin recursos que surgieron en el siglo XV a iniciativa de la Iglesia Católica como método para combatir la usura.

Con el paso del tiempo, sociedades de amigos del país imitaron el modelo como prestamistas y en el siglo XIX nacieron las cajas.

"Eran instituciones sin ánimo de lucro, que guardaban el dinero de la gente y prestaban de forma razonable a gente conocida de la ciudad, del pueblo de la provincia. Eran cajas provinciales que se manejaban en una dimensión pequeña y que conocían bien a quien prestaban el dinero", explica Pampillón.

En los años 80, el Gobierno de Felipe González reguló el marco legal de las cajas de ahorro. A diferencia de los bancos, no cotizaban en Bolsa y no tenían accionistas y se les otorgó un carácter de fundaciones, que les obligaba a destinar parte de sus dividendos a fines sociales y a tener representación política en su consejo de administración.

"La ley de cajas repartió la participación. El ente fundador se mantenía en el consejo de administración, pero el resto se repartía entre los poderes públicos: gobiernos regionales, sindicatos. Todo eso se convierte en que los poderes públicos y los partidos políticos tomaban las decisiones en las cajas; nada que ver con los bancos, que cotizan en Bolsa y están sujetos a regulación", señala Pampillón.

La entrada de España en el euro en 2002 dio inicio a una época de desarrollo económico sin precedentes en el país ibérico, pero excesivamente dependiente de la construcción.

Las cajas jugaron un rol importante en la llamada década del "milagro español". Casi todas abandonaron su ámbito local y se expandieron por todo el país y parte del extranjero, sobre todo en Latinoamérica, financiando obra pública, suelo y promociones de vivienda con créditos multimillonarios.

"Estas cajas estaban gestionadas por políticos. Eran bancos sin capital, sin propietario, que empezaron a convertirse en bancos y empezaron a extenderse por toda España. Cada una de las 17 autonomías tenía su caja, que usaba para financiar sus proyectos: puertos, aeropuertos, carreteras, etc.", dice el economista.

En época de bonanza, Caja Madrid, hoy parte de la nacionalizada Bankia, no dudó en prestar al Real Madrid el dinero necesario para el fichaje del astro portugués Cristiano Ronaldo.

Pero la crisis internacional de 2008 precipitó el colapso inmobiliario en España. Mientras grandes bancos como el Santander, el BBVA y otros lograban capear el temporal, las cajas se encontraron en un callejón sin salida, con un volumen de créditos ligados a la construcción que valían menos de lo que decían sus balances.

"Hubo un error de diagnóstico entonces porque se pensó que era una desaceleración, que los precios de la vivienda volverían a subir. Se equivocaron", añade el especialista.

El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero intentó frenar la sangría en el sector e impulsó una política fusiones con ayuda de dinero público, que obligaba a las cajas a unirse y transformar sus actividades en un negocio de banca convencional. Tampoco resultó.

Cuatro años después del estallido de la crisis internacional en Estados Unidos, siete de los ocho bancos nacionalizados en España fueron de los surgidos de fusiones entre cajas de ahorros. Entre ellos Bankia, liderado por Caja Madrid, cuyo agujero reconocido de 23,900 millones de dólares disparó la desconfianza en el sistema bancario español y abocó el país al rescate.

Las siete primeras

Siete ex cajas de ahorro que ya han recibido ayuda del Estado serán los primeros en la línea para echar mano a los fondos de rescate europeos solicitados por el país, aunque la fila para obtener financiamiento podría crecer para incluir a todos los bancos, excepto a los más grandes.

Los bancos españoles otorgaron una gran cantidad de préstamos a inmobiliarias durante la bonanza de las propiedades, dejando a los acreedores con créditos malos para las constructoras, departamentos no terminados y áreas industriales abandonadas.

La cuarta mayor economía de la zona del euro no es capaz de recaudar fondos en los mercados internacionales para cubrir esas pérdidas a precios razonables, por ello la solicitud de préstamos de este sábado.

El viernes, el FMI dijo en un reporte que las ex cajas de ahorro más atribuladas (cerca de 22% del total) del sistema financiero del país enfrentaban el desafío mayor, por causa de su alta exposición al sector de los bienes raíces.

El FMI no dijo los nombres de las entidades, pero siete cajas de ahorro han recibido ayuda estatal para lidiar con las pérdidas y para absorber fusiones. Actualmente, España tiene cerca de 10 bancos de ahorro, menos de un cuarto de su cifra de hace dos años, después de que el Gobierno exigiera el programa de consolidación.

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Las siete cajas son: Catalunya Caixa; Unnim (actualmente parte de BBVA); España-Duero (fusionada con Unicaja); NovaCaixaGalicia; Bankia; Banco Mare Nostrum, y Banca Cívica (que pertenece a CaixaBank).

Con información de Reuters

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