El rescate a España sólo es paliativo

El acuerdo por 100,000 mde para la banca española dificultará el autofinanciamiento del país; simplemente transferir las pérdidas bancarias al balance gubernamental sobrecarga la deuda soberana.
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Cyrus Sanati

Los inversionistas inicialmente aplaudieron la noticia de que España ha alcanzado un acuerdo para un rescate bancario por 100,000 millones de euros, pero ese entusiasmo podría no perdurar una vez que los detalles sean digeridos.  El acuerdo, confeccionado en Madrid y Bruselas el fin de semana, equivale a una especie de juego de manos, mediante el cual las pérdidas hipotecarias del banco serán simplemente transferidas desde los bancos hacia el débil balance general del gobierno español.

No sólo es probable que este rescate cree una serie de protestas públicas en las calles de España, ya que descaradamente socializa las pérdidas bancarias, sino que posiblemente dificultará, en vez de facilitar, que España venda su deuda a una tasa lo suficientemente baja como para poder autofinanciarse.

Eventualmente, el gobierno español necesitará su propio rescate, de manera similar a lo que ya ha ocurrido en Grecia, Irlanda y la vecina Portugal. Sin embargo, con un PIB que es dos veces mayor que el de esos tres países juntos, un rescate soberano español podría ser el catalizador que, o bien obligue a la zona euro a desaparecer por completo o la quiebre en pedazos.

El relativamente nuevo jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, sostuvo hasta apenas el 29 de mayo que su país no necesitaba un rescate de ningún tipo. Estaba seguro de que las reformas que su conservador Partido Popular (PP) habían implementado desde que llegó al poder, en noviembre del año pasado, eran lo suficientemente fuertes como para aportar confianza a la tambaleante economía de la nación.

Pero aunque el PP impulsó algunas reformas positivas, como establecer un límite formal a la deuda y fijar un techo al déficit presupuestario, también dio continuidad a algunas de las políticas más cuestionables implementadas por sus predecesores socialistas, más notablemente la política de obligar a los bancos débiles a fusionarse.

La creencia detrás de esta política era que, al ser más grandes, esos bancos débiles, que estaban arrastrando miles de millones de euros en préstamos inmobiliarios incobrables en sus balances, de alguna manera podrían afrontar mejor sus crecientes pérdidas después de ser agrupados juntos.

Ésa, obviamente, no era la mejor manera de lidiar con los problemas bancarios de la nación. El mercado castigó a los bonos soberanos españoles, a medida que quedó claro que el sistema bancario del país se estaba tambaleando al borde del colapso y el gobierno no tenía los medios para resolver la cuestión por sí mismo.

Tragándose su orgullo, Rajoy anunció este fin de semana que su país estaba "abierto" a recibir un rescate para su sector bancario por una suma de 100,000 millones de euros. La mecánica del plan de rescate aún debe ser resuelta, pero sabemos más o menos cómo va a funcionar.

La Unión Europea (UE), a través de uno o ambos de sus fondos de rescate especiales, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y/o el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), transferirá dinero al fondo de rescate propio de España, el FROB, que recientemente se secó.

Desde allí, lo más probable es que el FROB inyecte capital directamente en los bancos débiles con el fin de llenar los huecos en sus balances generales causados por la reducción masiva de los valores de las propiedades inmobiliarias en el país.

El gran problema con este acuerdo es que el dinero que se canalice al FROB será añadido a la creciente carga de deuda de España. Esto significa que si termina por necesitar la totalidad de los 100,000  millones de euros, la relación oficial de deuda respecto al PIB de España, una medida del riesgo, se incrementaría desde la más o menos manejable cifra de 68.5% a un mucho más peligroso 77%.

Pero los operadores enfocados en la calificación de la deuda soberana de España indican que la relación oficial deuda-PIB no da una imagen precisa de su riesgo. Eso se debe a que no considera los miles de millones de euros en deudas fuera del balance general, que son obligaciones que están implícitamente garantizadas por el gobierno español.

Se agregamos esos elementos fuera del balance, la relación deuda-PIB del país salta de 68.5% a 87%, según el Banco de España. Y si le agregamos los otros 100,000 millones de euros, la relación sube a alrededor del 96%.

Por supuesto, esto supone que 100,000 millones de euros serán suficientes para salvar a los bancos de España. En realidad no sabremos cuánto necesitan los bancos hasta que Oliver Wyman y Roland Berger, las firmas consultoras, emitan su evaluación independiente de las cifras de valoración al mercado de los activos de los bancos españoles, la cual se espera alrededor del 21 de este mes.

La mayoría de los analistas y operadores asumen que el valor de todas las propiedades desarrolladas tendrá que ser reducido en 50%. Pero lo que asusta es que el valor del terreno está en manos de los bancos. Los fondos de cobertura y los fondos buitres que buscan comprar activos bancarios españoles en problemas están ofreciendo 50 centavos por dólar por las propiedades desarrolladas, pero "ni siquiera ofrecen dos centavos", por el terreno no urbanizado, de acuerdo con una persona con conocimiento de la situación. Al parecer, una gran cantidad de tierra que está en manos de los bancos está en zonas remotas del país, como la provincia sin litoral de Extremadura, que probablemente no verá mucho desarrollo en el futuro cercano.

Así que, si los auditores independientes terminan asignando una calificación de cero a todo el suelo español, los bancos en conjunto necesitarían 40,000 millones de euros procedentes del FROB, según Credit Suisse.

Eso dejaría 260,000 millones de euros de suelo urbanizado que vería reducida su nota. Cuando se compensa eso con las disposiciones actuales y se inyecta el suficiente efectivo como para asegurar que cada banco tenga un índice de capital base tier 1 del 10%, entonces estás casi en 100,000 millones de euros. Si a los bancos se les exige mantener más capital, entonces fácilmente se excede la marca de los 100,000 millones de euros. Esto también asume un cese de la fuga de depósitos y capital que España ha registrado recientemente. Si continúa, el capital propio de los bancos caería, instándolos a pedir más dinero del FROB.

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Este rescate es verdaderamente un ejercicio de lo absurdo. En lugar de quitar el riesgo de los hombros de España, la UE está de hecho sobrecargando el fondo soberano con más deuda. Una vez que el mercado tenga la oportunidad de estudiar este acuerdo en profundidad, continuará exigiendo una prima excesivamente alta por mantener los bonos españoles. Como tal, esto casi garantiza que España seguirá dependiendo totalmente del Banco Central Europeo (BCE) para vender su deuda. Eventualmente, este sistema se romperá, obligando al gobierno español a buscar un rescate propio por parte de la UE y el FMI. La austeridad y la humillación que conllevaría un rescate soberano podrían ser demasiado duras de soportar para Rajoy y el resto de sus seguidores.

Un rescate más eficaz habría sido uno en que la UE trabajara colectivamente para reducir la carga de deuda soberana y bancaria de España, asumiendo la totalidad o parte de ella. Esto distribuiría el riesgo entre los 17 miembros de la zona euro y permitiría a Madrid emitir una vez más su propia deuda a un precio razonable. Pero por ahora, este plan de rescate sólo servirá como una medida paliativa más en esta crisis que parece no tener fin.

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