Congreso de EU, freno para el empleo

La tardanza legislativa para decidir sobre una serie de recortes de gastos afecta a empleadores; el panorama podría provocar despidos, además de una desaceleración de las contrataciones.
congreso  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Todos en el Congreso estadounidense dicen que quieren ayudar a crear empleos y crecimiento económico.

Sin embargo, para las agencias federales y los contratistas del gobierno en el sector privado, quienes de hecho contratan a las personas, eso podría sonar irónico. Todavía están en el limbo acerca de los niveles futuros de financiamiento porque los legisladores no han dicho si reemplazarán los duros recortes automáticos de gastos que entrarán en vigor el próximo año.

El llamado embargo (sequester) -término que a nadie en el Congreso le gusta, pero cuyo reemplazo no pueden acordar- ascendería a unos 110,000 millones de dólares solamente el próximo año. La mitad de los recortes provendría de gastos de defensa y la otra mitad de gasto en programas nacionales no involucrados con la defensa.

La mayoría de los observadores no prevén que los legisladores tomen una decisión antes de que inicien las sesiones del Congreso saliente después de las elecciones, y posiblemente hasta principios de 2013.

El problema es que la prolongación de la incertidumbre probablemente cause graves retrasos de contratación y posibles despidos, opinan expertos y empresas.

"Si las consecuencias perjudiciales... quieren ser evitadas hay que hacerlo antes de que inicie el periodo del Congreso saliente. De hecho, debido a que la mayoría de los funcionarios electos pasarán la mayor parte del otoño en campaña, (los recortes) deben ser abordados antes de septiembre", indica un informe reciente del Bipartisan Policy Center.

Las empresas y organismos necesitan hacer planes para el próximo año, y simplemente no pueden porque no saben cuántos contratos serán financiados y cuántos programas tendrán que recortar.

El demócrata Carl Levin, quien preside el Comité de Servicios Armados del Senado, no ignora este punto.

"Esa incertidumbre que es creada por el fantasma del embargo es una verdadera amenaza para esta economía. Así que, no sólo debemos evitar el embargo, tenemos que hacerlo a tiempo para evitar un debilitamiento severo para esta economía", dijo en un almuerzo de Prensa Nacional.

Aquellos que están en la industria de la defensa dicen que el embargo ya está teniendo un efecto escalofriante.

"En el pasado, nos gustaba realizar un recuento de nómina (en verano) para prepararnos para el nuevo trabajo. Este año, es evidente que adoptaremos un enfoque más conservador hasta que veamos lo que va a resultar", dijo Samuel Strickland, director financiero del contratista de defensa Booz Allen Hamilton, durante un informe reciente ante inversores.

En Lockheed Martin, el mayor contratista de defensa de Estados Unidos, la historia es similar. "Ya estamos tomando medidas al no contratar y capacitar a nuevos trabajadores, no invirtiendo en nuevas plantas, equipos, investigación y desarrollo", dijo el presidente y CEO de la firma, Robert Stevens, durante un almuerzo con el caucus del Senado en marzo.

Sin embargo, Stevens también advirtió que si no ve un panorama claro pronto, podría verse obligado a emitir una notificación de posibles despidos en 2013. La ley federal WARN exige a las empresas con más de 100 empleados notificar a los trabajadores por lo menos 60 días antes de un despido masivo o el cierre de una planta.

Debido a que el embargo entra en vigor el 2 de enero de 2013, el requisito de la Ley WARN podría significar que varias notificaciones de despido sean emitidas unos días antes de las elecciones del 6 de noviembre.

Pero es probable que las notificaciones de despido sean una medida de último recurso, tanto para las agencias federales como para los contratistas del sector privado, dijo el experto en contratos de gobierno Dan Gordon, quien solía dirigir la Oficina de Compras Públicas de la Casa Blanca.

En cambio, dijo que espera "una desaceleración dramática en la contratación" este otoño.

"Es muy lento y costoso reducir el compromiso con el gobierno en virtud de un contrato existente. Para ambos (agencias federales y contratistas privados) siempre es más fácil dejar de contratar que despedir a los empleados existentes", señaló Gordon.

También espera que, en los próximos meses, las agencias federales sean muy reacias a asumir nuevos compromisos con los contratistas, incluso a pesar de que el gobierno se ha vuelto más dependiente de los contratistas para hacer todo tipo de labores, desde vigilancia de edificios de oficinas hasta la gestión de departamentos de tecnologías de la información.

"¿Por qué hacer un compromiso que podría terminar siendo costoso para ti?", dijo Joseph Minarik, vicepresidente de la Comisión de Desarrollo Económico.

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Al igual que Gordon, él cree que la congelación de nuevas contrataciones es el mayor riesgo en el sector laboral este otoño.

Pero más que nada, dijo Minarik, para todos en el sector público y en el sector privado, "todo el tiempo que se gasta en planear esta situación es puro desperdicio económico".

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