Cumbre de la UE, ¿paso a la integración?

La reunión de esta semana buscará impulsar una mayor unión bancaria y financiera en la eurozona; se busca que la autoridad europea tenga más poder para influir en los presupuestos de cada país.
UE  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Ben Rooney
NUEVA YORK -

Los líderes de la Unión Europea (UE) señalaron que su última cumbre preparará el camino para un dramático replanteamiento de toda la estructura económica y política que sustenta a la moneda del euro. La reunión del Consejo Europeo, que congregará a los líderes de los 27 países de la UE durante dos días a partir del jueves 28 de junio, se ha anunciado como el primer paso hacia una mayor integración.

El euro se ha visto sacudido por más de dos años de crisis constante, pero queda por ver si los políticos pueden superar escollos anteriores y llegar a un consenso sobre las espinosas cuestiones de la soberanía nacional y la deuda.

"Lo que está en juego no es sólo la integración económica, también la confianza general en la zona euro, y, de hecho, nuestro compromiso con el proyecto europeo", dijo el presidente de la Comisión Europea, José Barroso, en un discurso el martes. "Por eso necesitamos ser audaces y definir el camino a seguir".

La cumbre se celebra en medio de altos niveles de ansiedad en los mercados financieros por las grandes economías de la eurozona que comienzan a lucir vulnerables.

A los inversionistas les preocupa que España pueda ser el próximo país en buscar un rescate luego de que Madrid solicitara préstamos de emergencia para apuntalar a sus bancos.

Y aunque Italia se encuentra en una mejor situación financiera, los inversionistas temen que su deuda pública se vuelva insostenible si los costos de financiamiento siguen aumentando y la actividad económica se mantiene floja.

"Esta es la primera cumbre de la UE que tendrá lugar cuando la cuarta mayor economía del bloque está en proceso de ser rescatada, mientras que los inversionistas huyen de la deuda de la tercera más grande", indicó Nicholas Spiro, Director de la firma consultora Spiro Sovereign Strategy. "No se equivoquen, esta es la cumbre de España e Italia".

Aún cuando no cabe descartar un gran avance, la mayoría de los inversionistas no esperan un remedio rápido.

"La cumbre sólo puede defraudar, en el sentido de que los mercados quieren una solución rápida. Y  no hay ninguna solución rápida para esto", explica Andreas Utermann, Director de inversiones de Allianz Global Investors.

A pesar de las bajas expectativas, algunos esperan que Alemania ceda a la propuesta  impulsada por el Primer Ministro italiano, Mario Monti, de permitir el uso de los fondos de rescate para comprar deuda soberana.

Oficialmente, los líderes discutirán "los pilares esenciales" para abordar los desafíos a largo plazo que enfrenta la economía de la zona euro, según un documento del presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy y de otros altos funcionarios de la eurozona, incluido el Presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

Desde luego, eso tomará tiempo. Según Van Rompuy, un informe provisional podría elaborarse a tiempo para la reunión del Consejo Europeo de octubre, con la esperanza de tener una versión final para la reunión de diciembre.

Unión bancaria: El primer paso es formar una llamada unión bancaria, que incluiría una mayor supervisión por parte del BCE, una protección común para los depósitos y un mecanismo compartido para asistir a los bancos que son demasiado grandes para caer.

El objetivo es restaurar la confianza en el sistema bancario europeo y romper el "ciclo de retroalimentación negativa" entre los gobiernos de la zona euro y el sector financiero.

En España, por ejemplo, los bancos están entre los mayores compradores de la deuda soberana doméstica. Esto significa que un rescate del Gobierno afectaría a los bancos, y viceversa.

Aunque es considerado uno de los objetivos más viables, los analistas dicen que existe un significativo desacuerdo entre los líderes de la zona euro sobre la forma en que la unión bancaria debe ser implementada. Tampoco está claro si los países de la UE que no forman parte del euro, como el Reino Unido, se unirían a dicha unión de la banca.

En cualquier caso, los analistas no esperan que esté constituida y operando hasta 2013 como muy pronto.

Unión fiscal: El siguiente pilar esencial es más controvertido y es probable que tome años, si no décadas, en volverse realidad. La idea es corregir las fallas fundamentales en la estructura de la Unión Monetaria Europea, en la que 17 países están unidos por una moneda común pero tienen políticas muy diferentes en materia de gasto gubernamental.

Según el documento de Van Rompuy, los líderes discutirán los "límites máximos" en los presupuestos públicos y niveles de deuda. También podrían dar más facultades a las autoridades de la UE para cambiar las políticas presupuestarias de los Estados miembros de la zona euro "teniendo en cuenta la necesidad de garantizar la equidad social".

En una iniciativa más polémica, Van Rompuy propone medidas que conduzcan hacia una forma de deuda compartida, que podría incluir los eurobonos o letras en euros, creando una "Tesorería" u organismo de Hacienda centralizado.

El Presidente francés, Francois Hollande, ha dicho que los eurobonos, que combinarían las deudas de los gobiernos de la zona euro, deben permanecer como una opción sobre la mesa. Pero la idea ha sido bloqueada por la Canciller alemana, Angela Merkel, y por otros políticos de la zona con una postura fiscal más conservadora.

Estímulo económico: Los líderes de Alemania, Francia, Italia y España acordaron la semana pasada un paquete de políticas encaminadas a "fortalecer el crecimiento" por un valor aproximado de 130,000 millones de euros, o el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) de la eurozona.

Estas medidas contemplan aumentar los recursos del Banco Europeo de Inversiones para estimular el crecimiento y crear puestos de trabajo mediante la financiación de obras públicas.

La actividad económica se ha desacelerado en toda Europa, varias naciones de la UE han vuelto a caer en recesión durante el primer trimestre. Y los últimos informes sobre la actividad manufacturera de la eurozona apuntan a un sostenido deterioro en el segundo trimestre.

España: La cumbre tendrá lugar días después de que España solicitara formalmente al fondo de rescate de la zona préstamos para recapitalizar a los bancos insolventes.

La gran interrogante es si los préstamos se le entregarán directamente a los bancos o si se canalizarán a través del Gobierno español. El temor es que prestarle al Gobierno pueda aumentar más el endeudamiento de Madrid y quebrantar más su credibilidad en el mercado de bonos.

Además, los ministros de Finanzas de la zona euro todavía tienen que decidir si al fondo de rescate, conocido como Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), se le conferirá la categoría de acreedor preferente. A los inversionistas les preocupa que al MEDE se le pague primero en caso de una reestructuración de la deuda pública española, mientras que los tenedores de bonos privados vendrán en segundo lugar.

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Grecia: Ninguna cumbre de líderes europeos estaría completa sin que se debata la situación de Grecia, donde la crisis de la eurozona se engendró hace más de dos años.

No se prevé la asistencia del Primer Ministro griego, Antonis Samaras, quien se recupera de una cirugía ocular. Samaras logró un acuerdo a principios de mes para formar un Gobierno de coalición con otros dos partidos políticos. Aunque la coalición se ha comprometido a cumplir las obligaciones financieras de Grecia, también buscará renegociar los términos del paquete de rescate recibido.

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