Acciones influyen en la campaña de Obama

Los expertos indican que las ganancias en los mercados podrían ayudar a que Obama gane la elección; el S&P 500 sumó el viernes un alza del 74%, desde 2009, cuando inició la actual administración.
wall street trader  (Foto: CNN)
NUEVA YORK (CNN) -

En 1,400 puntos, el índice S&P 500 coqueteó este viernes con su máximo en cuatro años y sumó un alza de 74% desde el 20 de enero del 2009, el día que Obama asumió su cargo. Desde la primera presidencia de Dwight Eisenhower que un mandatario no veía una racha alcista como esa en su primer periodo al mando.

Ese repunte podría ser suficientemente sólido como para que Obama logre la reelección, lo que lo convertiría en el primer presidente de la posguerra en ganar un segundo periodo con un desempleo por encima del 7.2%.

"Aunque el sentimiento corporativo y empresarial no está en sintonía con Obama porque piensan que no ha sido bueno para la economía, el hecho de que al mercado le haya ido bien bajo su mandato es algo positivo", dijo Ethan Siegal, director de The Washington Exchange, que analiza políticas para inversores institucionales.

Poco después de asumir, el presidente incluso se adentró en el peligroso terreno de previsiones del mercado bursátil.

El 3 de marzo del 2009, Obama, respondiendo a una consulta sobre un mercado que operaba en mínimos en 12 años, dijo: "Lo que están viendo es que los ratios de ganancias y utilidades están comenzando a llegar al punto donde comprar acciones es potencialmente un buen paso, si se tiene una perspectiva a largo plazo sobre ellas".

El S&P 500 llegó a un mínimo histórico una semana más tarde. Tres años después, las acciones estadounidenses más que se duplicaron en valor,  añadiendo 6.8 billones de dólares en capitalización de mercado.

"El mercado bursátil es un barómetro no del nivel absoluto de la economía sino de la mejora en la economía", dijo Richard Bernstein, ex estratega de Merrill Lynch quien ahora dirige su propia empresa de inversiones. "No hay duda de que la economía ha mejorado en los últimos cuatro años", afirmó.

Según la creencia popular, una recuperación del mercado bursátil es una buena noticia para un presidente en el cargo. Y con frecuencia, esa tendencia se ha confirmado.

Pero no todas las mejorías son iguales, y la falta de un aumento concurrente en los precios inmobiliarios, junto con un débil mercado laboral, podría significar que las ganancias en los últimos tres años no le den los mismos beneficios a Obama.

Sin efecto de riqueza

Los sondeos de los últimos días han mostrado a Obama ampliando su ventaja sobre el candidato republicano Mitt Romney, pese a que los votantes afirman que les preocupa la economía y la dirección del país. La última encuesta de Reuters/IPSOS le dio al mandatario una ventaja de siete puntos.

Las apuestas les dan a Obama una gran posibilidad de ganar. El sitio de apuestas online Intrade muestra las posibilidades de reelección del presidente en 59%, contra 38% de Romney.

Un estudio de este año del Instituto de Socioeconomía en Atlanta halló que el desempeño del Promedio Industrial Dow Jones en los tres años previos a la elección era un mejor elemento de previsión de resultados que el crecimiento, el desempleo o la inflación.

Una ganancia de 20% o más en el Dow asegura una victoria para el funcionario vigente, mientras que una caída de 10% o más significa que el presidente debe empezar a repasar su juego de golf.

Eso deberían ser buenas noticias para Obama: el Dow registra un alza de 35% desde el 1 de noviembre del 2009. Durante las presidencias de Ronald Reagan y Bill Clinton, el índice ganó 25 y 35%, respectivamente. Ambos ganaron sin problemas la reelección.

"Las investigaciones sobre desempeño anual de los precios desde 1994 muestran una relación entre el desempeño del mercado bursátil y factores como la probabilidad de que el presidente vigente sea reelecto", dijo Sam Stovall, jefe de estrategia de inversión de Equity Research Services en Standard & Poor's.

Pero en la década de 1990, por ejemplo, los precios de las acciones subieron en medio de un auge económico que impulsó el crecimiento laboral y los precios inmobiliarios, algo que hizo a todo el mundo sentirse más rico.

Este "efecto de riqueza" estuvo bastante ausente esta vez.

Si bien las bajas tasas de interés y el financiamiento barato de la Reserva Federal han ayudado a elevar el precio de las acciones, no han hecho mucho para aliviar el golpe del colapso hipotecario o alentar a compañías a que contraten personal.

El desempleo en julio fue de 8.3%, el mismo porcentaje registrado apenas después de que Obama asumió su cargo.

Una economía con un lento crecimiento y con casi 13 millones de estadounidenses sin trabajo significa que "nadie está eufórico solo porque tuvimos una recuperación en el mercado", dijo Sean West, quien encabeza la sección de análisis de Estados Unidos en The Eurasia Group, una consultora que analiza los desarrollos políticos para compañías e inversores.

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"Incluso si a uno le está yendo bien en este momento, ¿quién sabe dónde estará en seis meses? En un ambiente tan volátil, es difícil sentirse bien", añadió.

Las cosas no siempre salen como lo planeado. Se culpó a una débil economía de frustrar el intento de reelección de George H.W. Bush en 1992, aunque el índice S&P subió un 46% durante su mandato. Aumentó un modesto 4.46% en 1992.

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