Tres predicciones económicas indeseables

Aunque nadie quiera escucharlo ni admitirlo, la compleja realidad financiera y económica empeorará.

1. Más lavado de dinero

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Para los grandes bancos el lavado de dinero es un buen negocio de bajo riesgo. (Foto: Archivo)
lavado de dinero  (Foto: Archivo)

En primer lugar, podemos predecir que los principales bancos de Estados Unidos serán acusados de numerosas actividades de lavado de dinero. Estas entidades nadan en las mismas aguas contaminadas que sus contrapartes globales, y el lavado de dinero es parte del entorno.

Los bancos comerciales globales procesan un flujo de transacciones tan inmenso que es inevitable que algunos fondos ilícitos se deslicen a través de sus redes de gestión de riesgos. El trabajo de un banquero mundial es vender dinero, así como el trabajo del agente de Bolsa es impulsar las acciones, y una de las mejores maneras de lavar grandes sumas de dinero en efectivo es hacer que tu banco local te abra una línea de crédito contra ello, luego tomas esa línea y la colocas como garantía para el préstamo de una principal institución financiera de Estados Unidos.

Los bancos argumentarán que el dinero es fungible, y es poco realista esperar que ellos rastreen cada dólar hasta su origen. Pero el Congreso tiene la capacidad de exigir a las instituciones financieras que verifiquen la autenticidad de cada centavo que procesan. Oh, espera... ya hicieron eso. Se llama Ley USA PATRIOT, y exige a las entidades financieras que realicen controles exhaustivos para identificar a los últimos propietarios de los activos y se aseguren de que no toman fondos que sean producto de actividades ilegales.

Te sentirás aliviado al saber que estas medidas han sido, de hecho, aplicadas. Para que una institución financiera pueda estar en cumplimiento de la Ley PATRIOT, debe verificar que todos los fondos transferidos dentro o fuera sólo provengan o vayan a un gran banco de intermediación que opera con corporaciones, gobiernos y otros bancos, en vez de consumidores.

Las corredurías o casas de bolsa, por ejemplo, tienen derecho a confiar en el hecho de que un importante banco internacional aplica duros procedimientos para prevenir el lavado de dinero, y por lo tanto pueden aceptar cables de estos bancos sin mayores revisiones contra el lavado de dinero. Los bancos que califican para dicha dependencia incluyen a HSBC y a Standard Chartered. ¿Ahora te sientes seguro respecto al alcance global de este azote?

Ten en cuenta también que la gestión de riesgos cuesta dinero. Y las empresas sopesan los centros de costos, no contra los estándares de lo Correcto e Incorrecto, sino contra el costo en dólares de no participar en la actividad.

El lavado de dinero está asociado con muchas de los principales actividades que producen ganancias para los bancos internacionales - desde carteras de préstamos hasta financiamiento de proyectos. Por lo tanto, el cálculo de implementar una función de operaciones anti-lavado es aritméticamente simple: ¿Cuánto cuesta contratar y mantener un departamento de anti-lavado? ¿Cuál es el volumen de los negocios legítimos que serían impedidos o se perderían como resultado de la supervisión interna anti-lavado? ¿Cuál es la probabilidad de que las actividades de lavado de dinero realmente sean descubiertas por un regulador o por un agente de la justicia? Si son encontradas, ¿cuál es el costo probable de resolver el asunto con dicho regulador o con la agencia de justicia?

El resultado del cálculo: el lavado de dinero es muy buen negocio, y los riesgos son insignificantes.

2. División de bancos

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Smith indicó que el banco no sobrevivirá a menos que corrija su cultura corporativa. (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
goldman sachs  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)

Nuestra segunda predicción es que los bancos van a dividirse. No es que vayan a ser separados a la fuerza. Se moverán de manera estratégica para vender, escindir y dividir minuciosamente su negocio; por ahora es una decisión de negocios que se ha atrasado, y empresas como Goldman Sachs ya han dado pasos en esa dirección. La conciencia pública de las tendencias en los negocios es el indicador más rezagado entre lo rezagado. Incluso aunque la golpeen en la cabeza, la mayoría de la gente no lo capta. Observa la reacción a las observaciones formuladas por el ex presidente ejecutivo de Citi, Sanford Weill, de que los bancos deben ser divididos.

El Wall Street Journal -la gente que debería saber más- escribió que Weill "ahora cree que fue un error abolir la separación de la banca comercial y de inversión de la ley Glass-Steagall". Puede que la interpretación errónea de las declaraciones de Weill venda periódicos, pero fracasa totalmente en aclarar el debate. El New York Times cita al legendario ex CEO de Bear Stearns, Ace Greenberg, diciendo: "ése no fue Sandy", aunque no está claro si Greenberg vio realmente la conversación o si, al igual que el resto de nosotros, meros lectores, recibió citas fuera de contexto.

Weill no dijo que "lamentaba" abolir la ley Glass-Steagall para crear Citigroup. Todo lo contrario. En respuesta a Andrew Ross Sorkin de CNBC, Weill dijo que creía que su fórmula era la adecuada para su tiempo, pero que los tiempos han cambiado y una nueva fórmula debe prevalecer.

Obviamente Weill  tiene razón. Los bancos no son simplemente demasiado grandes para quebrar - lo cual es un problema de políticas públicas. Son demasiado grandes para ser administrados de manera eficiente, lo cual es un problema de rentabilidad.

Observa las lecciones de la industria de los fondos de cobertura, donde muchos de los administradores más exitosos están devolviendo dinero a sus inversores debido a que sus fondos han crecido tanto que son difíciles de manejar. No hay un tamaño óptimo para cada tipo de institución financiera, y la lección de la Ballena de Londres es que incluso Jamie Dimon podría haber llegado a su límite. ¿Dónde lideran Blankfein y Weill, puede Dimon quedarse atrás? Esperamos que una nueva estructura emerja.

Weill señala que dañar la confianza pública en los mercados financieros es un punto convincente en favor de la separación de la captación de depósitos de la toma de riesgos. Además, la aplicación de la regla Volcker sería increíblemente complicada, y los banqueros inteligentes harían una salida limpia cuanto antes.

Los pocos ejecutivos de Wall Street con buena memoria a menudo son los más exitosos. Esto no debe confundirse con la preocupación de los banqueros acerca de sus reputaciones. Los ejecutivos bancarios se dan cuenta de que hay ciclos industriales en los que gozan o no del favor del público y saben que necesitan mantener el paso con esa imagen para poder seguir teniendo liquidez. Lloyd Blankfein puede restar importancia al hecho de que lo llamen un "gigante calamar vampiro chupa-sangre", pero actuará con rapidez para mantener los mercados que dependen de Goldman como contrapartes.

La medida vendrá -la aparición de Weill en CNBC fue un ensayo, y concede el permiso a la industria- todos los gritos y la indignación de los ejecutivos de Wall Street que presionan contra una reintroducción de la Ley Glass-Steagall es sólo un teatro. Ellos dividirán las instituciones a su propio tiempo, bajo su propio plan, y succionarán hasta el último centavo de las ganancias en el proceso.

No puedes contar con el Congreso para que actúe por el interés público, pero cuando se trata de previsibilidad, puedes confiar en Wall Street para capitalizar una oportunidad.

3. Recortes de dividendos

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Las minutas de la Fed mostraron la creciente preocupación de los funcionarios sobre la inflación. (Foto: AP)
reserva federal fed  (Foto: AP)

Por último, nuestra tercera predicción es que las grandes empresas reducirán sus dividendos. El Financial Times dice que las acciones están superando a los bonos: Una "encuesta de 52 inversores institucionales mostró un cambio hacia los bonos de alto rendimiento y las acciones de altos dividendos, junto con los bienes raíces y la infraestructura, así como hacia el crédito corporativo de grado de inversión tanto en los mercados desarrollados como emergentes".

Esto contrasta con Bill Gross de PIMCO, quien proclamó la muerte de la renta variable - una frase que resuena en Wall Street desde la famosa historia de portada de Business Week de agosto de 1979 que llevaba ese título, la cual se convirtió en el amanecer del mercado alcista más prolongado del siglo.

Gross dice que "el rendimiento histórico real del 6.6% de las acciones" proviene de "desnatar el 3% de la parte superior". He aquí su argumento: el crecimiento del PIB es sólo del 3.5%, pero tu rendimiento es de 6.6%, lo que significa que estás cosechando más de un 3% de rendimiento fantasma. Los perdedores, dice Gross, son los prestamistas, los trabajadores y el Gobierno. Para cualquiera que haya visto contratos de bonos cancelados, haya sido despedido de su trabajo, o visto un alza en sus impuestos, éste es un argumento convincente.

Estas historias están compitiendo por el espacio en los titulares de la prensa - y aunque la lógica dicta que las acciones no pueden estar a la vez muertas y en boga al mismo tiempo, eso es también, como nuestro querido y difunto padre solía decir, lo que hace que los caballos corran.

Pero hay un caballo oscuro en esta carrera: La irresponsable política estadounidense que sigue prolongando la muerte del dólar. Los que están en el Congreso presionando por auditar a la Fed podrían tener un punto válido. Pero creemos que la Fed debería presionar por auditar al Congreso.

A Bernanke se le ha dado un conjunto de herramientas limitadas y se le ha instruido que corrija todo lo que el Congreso y la Casa Blanca juntos no pueden ni siquiera comenzar a abordar. Armado sólo con un martillo y una regla, Bernanke tiene que encontrar la manera de cortar, taladrar, atornillar, biselar, aplanar, nivelar, esquinar y unir una economía que ha sido maliciosamente descuidada por los máximos responsables de su bienestar. El trabajo del Congreso es promulgar políticas fiscales responsables, luego facultar a la Fed para tomar las riendas de su lado, y entonces mantener los caballos en medio del camino.

En vez de eso, Washington ha abdicado su responsabilidad, a pesar de una realidad en la cual ningún esfuerzo de la Fed puede fortalecer al dólar. La América corporativa no es tonta. En un entorno donde la inversión libre de riesgo puede permitirse a sí misma vender un rendimiento negativo, incluso después de permitir que su calificación fuera reducida de AAA a AA, ¿por qué las empresas AAA deberían esforzarse para superar el rendimiento de los bonos del Tesoro? ¿Deberían las empresas estadounidenses repartir su dinero en efectivo cuando ni el Gobierno ni los bancos lo hacen? Observa que el rendimiento de IBM cayó casi 3.5% y pregúntate a ti mismo: "¿Por qué?"

Si supervisas fondos de capital riesgo gestionados, o cuentas de corretaje al por menor, debes ser sensible a los acontecimientos atípicos. Todo lo que se necesita es que una importante compañía anuncie que cree que es prudente conservar sus recursos en vista de la incertidumbre del entorno. Sus acciones tendrán una caída temporal, pero lo resistirán. Y, de repente, todas esas "prudentes" carteras de empresas de primer nivel se convertirán en demandas de clientes.

Estos tipos de cambios tumultuosos son como sacar pepinillos de un frasco. El primero de ellos es muy difícil de sacar. Pero una vez que sale, el resto simplemente se sigue desbordando y desbordando y desbordando...

Las predicciones

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Inversionistas de fondos mutuos y operadores individuales aseguran que perdieron beneficios por la manipulación de las tasas Libor en bancos como UBS, JPMorgan y Credit Suisse. (Foto: CNNMoney)
bancos mar  (Foto: CNNMoney)

Tres predicciones:

La primera porque sabemos cómo funciona el negocio del dinero; aunque no tengamos la prueba en nuestras manos.

La segunda, porque estamos seguros de que va a pasar; debido a que desde hace mucho ha sido el paso obvio y porque aquellos más directamente afectados o beneficiados por ella, han puesto el grito en el cielo ante su sola mención.

La tercera, porque sin duda consideraríamos hacerlo si estuviéramos a cargo.

Nuestras tres predicciones, independientemente de que alguna vez lleguen a la discusión pública, han sido fuertemente desacreditadas por expertos de la industria, o criticadas como ataques violentos contra la libre empresa, o desdeñadas como absurdas.