MVS no paga y chantajea: presidencia

La firma se niega a cubrir 27,000 mdp que vale la contraprestación por 2.5GHz, asegura el Gobierno; la administración de Felipe Calderón niega haber exigido el despido de Carmen Aristegui.
Alejandra Sota  (Foto: Notimex)
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La empresa MVS no quiere pagarle a los mexicanos 27,000 millones de pesos que vale la banda 2.5 GHz y carece de las disposiciones técnicas para operarla, aseguró este miércoles la presidencia. Joaquín Vargas, presidente de la compañía, recurre al chantaje político ante la disposición del Estado de recuperar el espectro que opera la firma, añadió la vocera de la presidencia de la República, Alejandra Sota, en conferencia de prensa acompañada del secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jácome y del subsecretario de Hacienda, José Antonio González Anaya.

"Joaquín Vargas intenta construir una cortina de humo para ocultar sus faltas técnicas para operar la banda de 2.5GHz y su negativa de pagar un precio justo por ella", dijo Sota.

El Gobierno mexicano anunció el pasado 8 de agosto que "rescatará" la banda de 2.5 GHz para licitarla nuevamente, al considerar que MVS la subutiliza.

Respecto a los señalamientos de MVS de recibir presiones del Gobierno de Felipe Calderón para despedir a la periodista Carmen Aristegui, la vocera de la presidencia negó cualquier injerencia en el tema y aseguró que la decisión fue tomada por el propio Joaquín Vargas.

Alejandra Sota reconoció que tuvo comunicación con el presidente de MVS, y que incluso hizo observaciones a textos que el empresario le enviaba sobre la disculpa que se pretendía que Aristegui leyera, aunque afirmó que la versión final fue entregada por la compañía.

"Fue el propio Joaquín Vargas el que se dijo apenado y que estaba en proceso de pedir una disculpa pública por violar un código interno que, según Vargas, ella había firmado", aseveró la funcionaria.

"El cese de la señora Aristegui fue decisión exclusiva de Joaquín Vargas, no de un berrinche presidencial", añadió.

El problema surgió cuando Aristegui cuestionó al Gobierno federal si el presidente Calderón padecía de alcoholismo, luego de una manta que el diputado Gerardo Fernández mostró durante una sesión en la Cámara de Diputados.

Sota abundó en el tema al leer un presunto correo electrónico enviado por el empresario a los accionistas de la firma con copia a ella en el que anunciaba el despido de la periodista por violar el código de ética. Aristegui reconoce el error y acepta pedir disculpas parcialmente, pero "yo no lo acepto por lo que estoy dando por terminada la relación laboral", escribió Vargas, según la vocera del Ejecutivo.

Cuando la empresa decidió recontratar a Aristegui, "pedí que aclarara que Los Pinos nunca solicitó la cancelación de su programa", dijo Sota.

Por último, la funcionaria leyó una carta que presuntamente envió Joaquín Vargas a Felipe Calderón en la que relata que no se ha alcanzado un acuerdo que satisfaga al Gobierno y a los accionistas en cuanto al pago de la contraprestación de la banda de 2.5GHz

"Estoy convencido que los tiempos actuales demandan redoblar esfuerzos. Cuente con nosotros", escribió el empresario al presidente, según Alejandra Sota.

Después de presentar sus argumentos, "el chantaje es al revés", concluyó la vocera de la presidencia en la conferencia de prensa.

Más temprano este miércoles, MVS detalló las supuestas presiones que ejerció el Gobierno federal para negociar el refrendo de sus concesiones en la banda de 2.5 GHz. En una conferencia de prensa, Joaquín  Vargas aceptó haber despedido a la periodista Carmen Aristegui si no se disculpaba tras haber hecho un comentario sobre el presunto alcoholismo del presidente Felipe Calderón.

"Pensé: la pregunta de Carmen no pudo llegar en peor momento", indicó el presidente de MVS, al mostrar el presunto intercambio de mensajes a través de su celular con funcionarios del Gobierno federal en los días posteriores al cuestionamiento hecho por la comunicadora.

Vargas señaló a Javier Lozano, entonces secretario del Trabajo, y a Alejandra Sota, como los principales funcionarios que lo presionaron.

Al respecto, el exsecretario del Trabajo asegura que la comunicación que tuvo con Joaquín Vargas respecto a la banda de 2.5 GHz fue sólo como amigos, y no en su calidad de funcionario público.

El ahora senador electo negó "categóricamente" amenazar o condicionar al empresario la viabilidad de sus intereses empresariales a la recontratación de Carmen Aristegui. Lozano Alarcón descartó también que la Secretaría del Trabajo tuviera o tenga injerencia en el asunto.

"Como el propio señor Vargas reconoce, él fue quien me buscó como amigo que era suyo y no en mi calidad de Secretario (...) Lamento que para Joaquín Vargas valga mucho más el dinero que la amistad, la lealtad y la verdad", dijo en un texto publicado en un blog y difundido a través de su cuenta de Twitter.

Lozano secundó a la presidencia de la República en acusar a la empresa de no querer pagar "lo justo" por un bien de todos los mexicanos.

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