El BCE descarta financiar a gobiernos

La entidad afina un plan para poder intervenir en el mercado de deuda para ayudar a los países; los bonos que compraría el BCE serían de corto plazo, detallaron funcionarios.
euro  (Foto: Thinkstock)
FRÁNCFORT (CNN) -

El Banco Central Europeo diseñará su nuevo programa de compra de bonos de manera de despejar cualquier temor a que equivalga a financiar a los gobiernos, dijo este lunes un alto funcionario de la institución, en declaraciones que buscan suavizar los reparos del Bundesbank a la iniciativa.

El nuevo programa se aseguraría de que no se reduzcan los incentivos para que los países beneficiados con las compras de bonos implementen reformas, dijo el miembro del directorio del BCE, el alemán Joerg Asmussen.

"Bajo este nuevo marco, el BCE solamente comprará bonos de corto plazo", sostuvo, según el texto de un discurso que tenía previsto pronunciar en Hamburgo.

El Bundesbank no está a favor de más compras de bonos por parte del BCE y endureció su oposición durante el fin de semana, diciendo que los planes para comprar bonos corrían el riesgo de convertirse en una droga a la que los países podían quedar adictos.

Asmussen dijo que en su opinión, los fondos de rescate de la zona euro deberían intervenir en los mercados de bono primarios de los países que pidan ayuda antes de que el BCE pueda actuar. Esta ayuda vendría con la exigencia de emprender ampliar reformas económicas.

Un ex viceministro de Finanzas de Alemania, Asmussen se encargó de dejar claro que el nuevo programa no equivaldría a que el BCE financie a los gobiernos, un tema tabú para el Banco Central alemán.

"Toda la discusión será liderada por la exigencia de que cualquier preocupación sobre el financiamiento a los gobiernos sea despejada", dijo Asmussen en referencia al encuentro que celebrará el BCE el 6 de septiembre.

"Sólo actuaremos dentro de nuestro mandato", agregó, en declaraciones que parecieron apuntar a calmar los temores del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann.

Weidmann intensificó el domingo su oposición a las últimas medidas del BCE para combatir la crisis, al decir que el plan para comprar bonos corría el riesgo de convertirse en una droga al que los países podrían convertirse adictos.

Como unos de los seis miembros del directorio ejecutivo del BCE, Asmussen pertenece al círculo íntimo del presidente del banco, Mario Draghi, y es un eslabón clave entre el mandatario, Weidmann y el Gobierno alemán.

"No puede haber una repetición de los errores cometidos con Italia el año pasado, cuando el BCE compró bonos italianos y el momento lamentablemente no fue usado para realizar los ajustes necesarios", señaló Asmussen.

 El presidente del BCE, Mario Draghi, señaló este mes que el banco puede comenzar a comprar deuda de países para reducir los costos de financiación de España e Italia, pero sólo una vez que los gobiernos pidan ayuda a los fondos de rescate europeos.

Se espera que el BCE desvele más detalles sobre su nuevo programa tras su reunión del 6 de septiembre.

Fuentes del Banco Central dijeron a Reuters la semana pasada que la opción de establecer objetivos de bandas en los costos de financiación para hacer compras estaba ganando peso entre los banqueros, aunque todavía se debatía si establecer un objetivo de rentabilidad.

Las fuentes añadieron que la decisión no se realizaría antes de la reunión.

Además, el BCE siguió sin comprar deuda de países de la zona euro la semana pasada, mientras prepara el lanzamiento de un nuevo programa que funcionará junto a los fondos de rescate para aliviar la presión sobre los costos de financiamiento de economías de la región en dificultades.

El BCE lleva más de cinco meses consecutivos sin utilizar su actual programa de compra de bonos (SMP, por sus siglas en inglés) y con el vencimiento de 2,500 millones de euros de bonos comprados previamente, la suma total que ha gastado desde el inicio de este programa en mayo de 2010 se sitúa en 208,500 millones de euros.

El Banco Central ha dudado crecientemente sobre la efectividad de este programa, reconociendo que las compras han disminuido el incentivo para que los países realicen reformas, por lo que quiere que las intervenciones futuras en el mercado estén ligadas a unas estrictas condiciones.

A

 

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