BCE y España, en curso de colisión

El programa de compra de bonos que prepara Mario Draghi exigirá más condiciones a los gobiernos; el presidente español, Mariano Rajoy, ha pedido que la ayuda del BCE implique pocos compromisos.
Mario Draghi  (Foto: AP)
Peter Spiegel
Financial Times -

La última vez que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, aportó fuertemente su institución y sus considerables recursos a la batalla en la eurozona, los líderes europeos se permitieron un poco de autocomplacencia.

El billón de euros en préstamos baratos que Draghi bombeó hacia las instituciones financieras de la Unión Europea (UE) en diciembre y febrero apuntalaron a los tambaleantes bancos y animaron a los mercados de deuda soberana, impulsando a Nicolas Sarkozy, en ese entonces presidente de Francia, a presumir que Europa había "volteado la página". Incluso Mario Monti, el normalmente juicioso tecnócrata que lidera Italia, se permitió reflexionar que el "aspecto financiero" de la crisis había terminado.

Esta vez, a medida que los líderes regresan a trabajar después del letargo provocado por las vacaciones en Europa, no existe tal auto-satisfacción; a pesar de la posibilidad de que Draghi vuelva a salir de nuevo al rescate con un reinicio del programa de compras de bonos soberanos del BCE, cuyos detalles se espera que dé a conocer el jueves.

El nerviosismo se produce a pesar de un tranquilo agosto que muchos acreditan a Draghi, quien impulsó a los mercados a una escalada de precios a principios de las vacaciones, al dar fuertes indicios de que se estaba preparando para tomar "medidas excepcionales". De hecho, muchos altos dirigentes de la UE que regresaron a trabajar la semana pasada admitieron que se estuvieron preparando durante todo el verano para un pánico en los mercados que nunca llegó.

Parte de la razón de la inquietud es el conocimiento de que la generosidad de Draghi esta vez vendrá acompañada de mayores condiciones. El jefe del banco central ha dejado en claro que no actuará para ayudar a un país en dificultades comprando sus bonos en el mercado abierto -bajando así los costos de endeudamiento a niveles más sostenibles- a menos que su gobierno esté obligado por un "memorando de entendimiento" que comprometa a los funcionarios electos a realizar reformas profundas y dolorosas.

En otras palabras, los políticos deben actuar primero.

Esa insistencia significa que después del jueves, la carga ya no estará sobre Draghi. En vez de ello, estará sobre Mariano Rajoy, el presidente del gobierno español, quien ha dejado frustrados a sus homólogos europeos con su aproximación a la crisis fiscal y bancaria en su país.

Altos funcionarios en Bruselas y Berlín dan a Rajoy descaradas alabanzas por las medidas de austeridad políticamente arriesgadas que ha impulsado. Los funcionarios alemanes son elogiosos, frecuentemente comparándolo positivamente con Monti, quien muchos creen que no ha luchado contra los intereses particulares de forma tan decisiva. Pero casi al mismo tiempo, estos funcionarios se encuentran confundidos por los oídos sordos de Rajoy, en lo que respecta al mundo fuera de España.

Sus demandas por una acción del BCE sólo sirven para atar más las manos de Draghi, ya que las acciones del banco central independiente no pueden ser vistas como reacción a las instancias de los políticos. La cambiante postura de su gobierno ante el presupuesto -primero se burló de los objetivos de déficit de la UE, luego aceptó cumplir con ellos, y después, los ajustó aun más- ha sacudido a los mercados financieros, al igual que sus cambiantes estimaciones de las necesidades del sector bancario de España.

Es un registro que ha provocado la cautela de los altos funcionarios a medida que Rajoy se enfrenta a sus dos mayores retos aún por delante: La revelación de la última y mejor estimación española de cuánta ayuda de la UE necesitarán Bankia y otras instituciones financieras, la cual se espera para mediados de mes después de una revisión; y su respuesta a la nueva iniciativa de  Draghi.

Altos funcionarios de la UE tienen esperanzas en el frente bancario. Pero, ¿qué hará Rajoy después de que Draghi haga su movimiento esta semana? Él ha insistido en que cualquier programa de ayuda de la UE del tipo que Draghi probablemente propondrá debe venir acompañado de "condiciones ligeras"; es decir, pocos requisitos más allá de sus actuales reformas.

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Debido al simbolismo políticamente venenoso que las misiones de la 'troika' han adquirido en Irlanda y Grecia, Rajoy podría estar en lo correcto al preocuparse por lo que podría traer una misión similar a Madrid.

Pero debido a la reacción al rescate en el norte de Europa, es probable que no llegue ninguna nueva ayuda sin este tipo de misiones. Al convertirlas en un talismán político, él podría estar acorralando a su gobierno en una esquina. La forma en que Rajoy logre liberarse establecerá el escenario de la siguiente y difícil fase de la crisis.

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