La eurozona entra a una semana crítica

Alemania, Holanda, el FMI y reguladores pueden dar sorpresas que compliquen el combate a la crisis; en el primer caso, la Corte germana fallará sobre el MEDE, el nuevo fondo de rescate para Europa.
eurozona  (Foto: AP)
MADRID (CNN) -

La comunidad de la moneda única entra este lunes en una semana peligrosa y en un ambiente algo más optimista después de que los inversores acogieran el plan del Banco Central Europeo (BCE) para impedir una ruptura del euro. Jueces alemanes, votantes holandeses, inspectores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y reguladores de Bruselas podrían dar sorpresas que compliquen la resolución de una crisis de deuda soberana iniciada hace casi tres años y que está pesando en la economía mundial.

El miércoles es el día con más factores a vigilar.

El Tribunal Constitucional alemán se pronunciará entonces sobre la legalidad del fondo permanente de rescate de la zona euro, en tanto, la Comisión Europea presenta planes en detalle para formar una unión bancaria en el bloque y en Países Bajos se celebran unas decisivas elecciones generales.

Europa lleva dos meses conteniendo el aliento en espera de la decisión del tribunal alemán, que podría paralizar los planes en el continente.

Los 20 expertos encuestados por Reuters esperan que los jueces den el visto bueno al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el pacto europeo de disciplina fiscal, pero la mayoría creen que se añadirán duras condiciones para futuros rescates.

Eso podría dejar a la canciller alemana, Angela Merkel, con las manos atadas o al menos complicarle el apoyo político a los rescates, dada la reacción pública en contra del plan presentado esta semana por el BCE para comprar bonos de estados vulnerables.

Si el tribunal fallara en contra del MEDE, tendría un efecto devastador sobre los mercados de bonos y moneda, sumergiendo más aún al bloque monetario de 17 naciones en los problemas al arrojar dudas sobre futuros rescates de los estados endeudados del sur.

Pero si, como se espera, da luz verde al mecanismo, podría incluir advertencias que asusten a los inversores y compliquen la gestión de la crisis.

Entre los límites que podrían asociar los jueces a su decisión están la concesión al Parlamento de un poder de veto sobre cada desembolso de ayuda en el futuro, o declarar un límite a la responsabilidad legal alemana sobre las deudas de otros países de la zona euro.

La batalla por la banca

Ya comenzó la dura pelea en torno a las propuestas de crear un supervisor bancario único con sede en el BCE y un sistema de resolución bancaria, que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, esbozará en el Parlamento Europeo.

Alemania, que quiere proteger del control externo a sus bancos de ahorros y Landesbanken, muy sensibles para la política regional, insiste en que el banco central sólo debería supervisar a los 25 bancos sistémicos transfronterizos y dejar el resto a los reguladores nacionales.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha dicho que no es realista que el BCE pueda supervisar los 6,000 bancos de la zona del euro, un argumento que es en cierto modo una tangente porque el asunto real son los 200 bancos que suponen el 95% de los activos bancarios, según el grupo de estudios Bruegel.

Sin embargo, se han provocado crisis en entidades como la británica Northern Rock y la española Bankia, que no parecían suponer una gran amenaza al sistema bancario general.

Por tanto, la Comisión Europea y el BCE quieren que el nuevo supervisor tenga autoridad en último término sobre todos los prestamistas, aunque delegue tareas a los organismos nacionales. Los banqueros tienden a estar de acuerdo con esta posición.

Los parlamentarios alemanes se oponen con fiereza a planes a largo plazo de formar un fondo de resolución bancaria y un programa de garantía de depósitos, que Barroso podría plantear en un discurso en la que presentará medidas para profundizar la unión económica y monetaria.

La promesa del BCE de comprar bonos a corto plazo de países vulnerables que acepten un programa parcial de rescate ha dado algo de oxígeno a los gobiernos para reparar los fallos de diseño del euro, pero los líderes de la UE siguen muy en desacuerdo sobre qué hacer.

El máximo responsable económico del bloque, Olli Rehn, intentó hacer la ayuda más atractiva para España y Italia diciendo que las condiciones asociadas se basarían en recomendaciones políticas previas, pero "tendrían que incluir objetivos muy específicos y un calendario sobre cómo cumplir los objetivos".

Barroso presentará el miércoles los primeros pasos para una integración fiscal más estrecha y cambios que podrían hacer falta para asegurar "responsabilidad democrática" en una zona euro más centralizada.

Pero varios países, como Holanda, son muy suspicaces ante ceder más soberanía, y hay escaso apoyo público a esa clase de iniciativas.

El BCE sustituirá a la poco poderosa Autoridad Bancaria Europea (ABE), un organismo paneuropeo, en la supervisión de bancos de la zona euro, si bien la ABE seguirá escribiendo las normas para todas las entidades de la Unión Europea (UE).

Los grandes bancos transfronterizos temen que esa estrategia común para todos los prestamistas de la UE se vea fragmentada por una unión bancaria que sólo afecte a la zona euro.

Reino Unido, el mayor centro financiero de la UE, se ha negado a participar y, junto con otros países, reclama salvaguardas para proteger el mercado único.

En un documento que Barroso presentará el miércoles se indica que el BCE "coordinará la posición de los miembros de la zona euro de la ABE (...) en cuestiones de supervisión".

Pero para asegurar que las decisiones de la ABE reflejen el interés de la UE en su conjunto, se cambiará su sistema de toma de decisiones.

Los 17 estados de la zona euro tendrían una mayoría incorporada dentro del sistema actual de votación por mayoría simple en la ABE para decidir sobre infracciones y tomar medidas en situaciones de emergencia.

"La ABE tendrá competencias para actuar en casos en los que el BCE no pretenda cumplir una decisión de la ABE", señala el documento.

Reunión de ministros

Después llegará el turno de los ministros europeos de Finanzas, que se reúnen en Chipre a partir del viernes para intentar limar sus diferencias sobre la supervisión bancaria y una posible ayuda extra para España, la cuarta economía de la zona, y Grecia, el país donde comenzó la crisis.

No se esperan decisiones sobre ambos países hasta octubre, pero las conversaciones podrían dejar entrever si Madrid solicitará ayuda europea, arriesgándose a desagradables condiciones y supervisión, al tiempo que los inspectores de la UE y el FMI se inclinan hacia permitir la entrega de un tramo de ayuda vital para mantener a Atenas a flote.

Las elecciones holandesas

Durante meses parecía que las elecciones en el país terminarían en un punto muerto o producirían un Gobierno cautivo de los euroescépticos de la ultraizquierda o la ultraderecha, convirtiendo el apoyo parlamentario a cualquier rescate de la zona euro en algo casi imposible.

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Pero los últimos sondeos de opinión muestran que los liberales de centroderecha del primer ministro interino, Mark Rutte, y el Partido Laborista de centroizquierda están en posiciones bastante igualadas, mientras mengua el apoyo por los partidos más a la izquierda y los populistas antiinmigración, lo que sugiere que podría formarse una coalición proeuropea.

Incluso en ese caso, podría llevar meses de negociación antes de que el miembro de la UE, cada vez más escéptico, tenga un Gobierno con pleno poder, lo que arroja dudas sobre su capacidad para acordar los primeros pasos hacia una integración más estrecha de la zona euro.

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