QE3 no creará empleo, opinan economistas

La Reserva Federal anunció que comprará 40,000 mdd en deuda hipotecaria hasta 2015; analistas dudan que la nueva ronda de flexibilización sea suficiente para impactar en la economía.
reserva federal estados unidos desempleo  (Foto: CNN)
CNNMoney y Reuters
NUEVA YORK -

La Reserva Federal lanzó el jueves una nueva y agresiva ronda de flexibilización cuantitativa, conocida como QE3, en la que se compromete a comprar 40,000 millones de dólares (mdd) en deuda hipotecaria por mes y a seguir comprando activos hasta que mejore sustancialmente el panorama para el empleo en Estados Unidos.

En un cambio significativo para el rumbo de la política monetaria, la Fed ató sus compras de bonos a las condiciones económicas, una decisión que generará controversia entre sus críticos.

"Si el panorama para el mercado laboral no mejora sustancialmente, el comité seguirá con sus compras de títulos de agencia respaldados por hipotecas, realizará compras adicionales de activos y empleará sus otras herramientas según sea apropiado, hasta que se alcance tal mejora en un contexto de estabilidad de precios", dijo la Fed en su comunicado.

En una medida adicional que refleja la preocupación de la Fed por la salud de la economía estadounidense, los funcionarios del banco central dijeron que probablemente no subirán las tasas de interés desde sus actuales niveles excepcionalmente bajos sino hasta mediados del 2015. Anteriormente había dicho que podría subir las tasas a fines del 2014.

Sin embargo, analistas habían advertido de que pese al nuevo estímulo, es poco probable que la decisión de la Fed tenga un importante efecto positivo en la economía.

El impacto sería "microscópico" en el mejor de los casos, advierte Catherine Mann, profesora de Finanzas en la Universidad de Brandeis y ex economista de la Reserva Federal.

 "La Fed sigue buscando que la economía crezca más rápido y, específicamente, que  aumenten los puestos de trabajo, pero la capacidad de la QE para lograr eso es  extraordinariamente limitada", dijo.

Los economistas de Goldman Sachs pronosticaban que la QE3 podría totalizar 50,000 mdd al mes en compras de deuda hipotecaria, cifra superior a los 40,000 mdd anunciados finalmente por la Reserva.

La esperanza es que este programa reduzca las tasas de interés todavía más, traduciéndose en préstamos baratos para las empresas, los consumidores y los compradores de vivienda. A su vez, más préstamos podrían conducir a una mayor contratación.

Sin embargo, este razonamiento tropieza con un problema: mientras más flexibilización implemente la Fed, menor es el impacto que tiene sobre la economía en su conjunto. Incluso la Fed lo reconoce así.

"Puede haber algunos rendimientos decrecientes y esa sería una consideración que tendríamos que mirar al tratar de analizar cuáles son nuestras opciones", señaló el presidente de la Fed, Ben Bernanke, en junio.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años -considerado como la tasa de interés de referencia en Estados Unidos- se ubica ahora alrededor de 1.7%, no muy lejos del mínimo histórico alcanzado en julio .

Pero incluso esas tasas de interés en mínimos récord no han estimulado mucho los préstamos otorgados por los bancos.

"Sabemos que la QE redujo las tasas de interés, pero también sabemos que eso no ha dado lugar a más construcción, más hipotecas, más inversión empresarial, o más préstamos", explica Mann. "Dado que no ha hecho nada de eso, probablemente tampoco haya creado puestos de trabajo."

Mientras tanto, los bancos están sentados sobre 1.5 billones de dólares en excedente de reservas y no han estado muy dispuestos a prestar ese dinero. De hecho, las bajas tasas de interés hacen que sea más difícil para ellos obtener ganancias sobre nuevos préstamos.

Con todo, algunos economistas opinan que la QE3 podría ser moderadamente útil. Pues podría impulsar el mercado accionario al alza. También podría apoyar la incipiente recuperación en el mercado inmobiliario.

Las tasas hipotecarias están indirectamente relacionadas con las políticas de la Reserva Federal, y en julio, cayeron a su nivel más bajo en la historia. Ese mismo mes, los permisos para construir nuevas viviendas escalaron a su nivel más alto en cuatro años. Los precios de las viviendas también han comenzado a subir.

¿Ayudaría pues si las tasas hipotecarias cayeran aún más?

Mark Gertler, economista de la Universidad de Nueva York, aseguraba que la QE3 podría tener un impacto positivo en la economía con la inclusión de compra de valores respaldados por hipotecas. El economista estimaba que si la Reserva Federal comprara otros 500,000 a 600,000 millones de dólares en activos, el banco central probablemente conseguiría bajar las tasas de interés en cerca de una décima de punto porcentual más.

"No estamos hablando de un estímulo a lo grande, pero teniendo en cuenta que el mercado laboral todavía está irresuelto, podría ser útil. Si las demás condiciones siguen siendo las mismas, el crédito será más barato", apunta.

Esa opinión contrasta con el efecto reportado por las dos primeras rondas de QE. Totalizando en conjunto 2.3 billones de dólares, se cree que esos programas bajaron el rendimiento de la nota a 10 años por un punto porcentual, y crearon unos 2 millones de empleos, según un estudio citado por Bernanke en la reunión en Jackson Hole, Wyoming, hace dos semanas.

Sin embargo, si la QE1 y la QE2 crearon apenas 2 millones de empleos, parece razonable sugerir que una tercera ronda más pequeña tendría un impacto aún menor en la creación de empleo. Aunque cualquier aumento en ese rubro sea bienvenido, el mercado laboral sigue sumido en un bache profundo.

Estados Unidos todavía necesita recuperar 4.7 millones de puestos de trabajo sólo para volver a los niveles de empleo de 2008. La población ha crecido, y para agosto, 12.5 millones de personas seguían desocupadas.

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A estas alturas, el poder de la Fed palidece en comparación con el impacto potencial que el Congreso estadounidense podría tener al abordar los temores relativos al precipicio fiscal, indica Dean Croushore, profesor de economía en la Universidad de Richmond y ex economista de la Reserva Federal.

"Lo que frena a las empresas a la hora de invertir y contratar no son las tasas de interés muy altas... son reticentes debido a la incertidumbre en torno a sus perspectivas de futuro", concluye.

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