La economía de EU después de Obama

De 2008, cuando tomó posesión, a la fecha, el desempleo pasó de 5.8% al 8.1% actual; por otro lado, la inflación durante el mandato del demócrata está controlada en apenas 1.4%.
Obama  (Foto: AP)
MILÁN (CNN) -

Cuando se acerca la elección presidencial en Estados Unidos, una pregunta relevante es si económicamente la gente está mejor que hace cuatro años. El problema es cómo lo medimos. En los años 60, Arthur Okun, un reconocido economista asesor del presidente Lyndon Johnson, inició el cálculo de lo que él denominó el índice de miseria, que no es más que la suma de las tasas de inflación y desempleo.

Cuanto mayor sea el número, peor es la situación económica al combinar dos fenómenos económicos que afectan a todos, como son el desempleo y el aumento anual de los precios de los bienes y servicios de la economía (inflación).

En función de este índice de miseria, los estadounidenses están un poco peor que en 2008. El índice pasó de 9.6 a 9.7 en los últimos cuatro años. La principal razón del aumento del índice ha sido el aumento del desempleo, de 5.8% al 8.1% actual. La inflación, en cambio se ha mantenido estable entre 2% y 3%.

Sin embargo, hay que tener en cuenta la evolución de la cifra. A principios de 2008 el índice estaba en 9 y a principios de este año había llegado a más de 12. Luego, en los últimos meses, disminuyó al 9.7 actual.

Han pasado varias cosas en los últimos meses. Por un lado, el desempleo ha disminuido un poco y por otro la inflación está bastante controlada en un nivel de apenas 1.4%.

Que la inflación esté baja es bueno para nuestros bolsillos porque indica que nuestro dinero sigue comprando la misma cantidad de bienes y servicios. Sin embargo, los precios no suben porque la demanda es débil, lo que es una muestra de lo mal que está la economía.

Por otro lado, a pesar de lo dura que ha sido la crisis económica de los últimos años, el índice de miseria actual no está ni cerca a otros niveles en la historia reciente. Por ejemplo, en la década de 1980, el índice de miseria llegó a superar los 20 puntos en tiempos en que la inflación era de más de 14% y el desempleo de más de 7%.

En realidad el índice de miseria es demasiado limitado para determinar la salud de nuestras finanzas personales.

En los últimos cuatro años, por ejemplo, la crisis hipotecaria fue muy profunda y ha llevado a una enorme pérdida de riqueza por parte de las familias debido a la caída en los precios de las viviendas, así como la volatilidad de los mercados bursátiles.

De hecho, de acuerdo con el Centro de Investigación Pew de Washington, la riqueza o patrimonio neto (activos menos deudas) de los latinos cayó 66% entre 2005 y 2009. La caída para caso de la población blanca fue de 16%.

Según el mismo centro, la tasa de pobreza entre los hispanos pasó de 20.6% a 26.6% entre los años 2006 y 2010.

Estas son medidas muy claras de que las finanzas personales de los hispanos se han deteriorado en los últimos años. Y a esto se suma el hecho de que el desempleo es alto.

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