Reforma laboral, prueba para el PRI

El proyecto de Calderón incluye el saneamiento de los sindicatos, lo que ha generado resistencias; ahora los priistas deberán decidir si mantienen o no los privilegios de sus históricos aliados.
trabajo  (Foto: Notimex)
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

El proyecto de reforma laboral en México que busca restarle poder a los sindicatos enfrenta un escarpado camino en el Congreso, donde el nuevo Gobierno federal priista deberá decidir si mantiene los privilegios de sus históricos aliados o acepta que sean auditados para ventilar sus finanzas. La intensidad de las negociaciones que la iniciativa desate en el Poder Legislativo, donde ningún partido tiene mayoría, podría dejar expuestas las verdaderas intenciones del PRI para avanzar en las reformas que ha prometido el presidente electo Enrique Peña Nieto.

El proyecto de reforma, presentado por el presidente Felipe Calderón a semanas de dejar el poder, es una de las viejas aspiraciones del PAN tras 12 años en el Gobierno y busca que los sindicatos que no informen a los trabajadores el destino de sus aportes obligatorios pierdan esas contribuciones.

"Esta será la primera prueba real de las intenciones verdaderas que tiene el PRI para empezar a debilitar intereses creados y para modernizar el existente marco legal que gobierna al mercado laboral", dijo Credit Suisse en un reporte.

Decenas de millones de dólares pasan cada año por las manos de los jefes de grandes sindicatos, como el de maestros o el de trabajadores petroleros (que es dirigido por Carlos Romero, senador del PRI), sin que estén obligados a informar sobre el manejo de esos fondos.

La iniciativa propone además el voto libre, directo y secreto en la elección de las dirigencias sindicales y que las organizaciones de más de 150 integrantes estén sujetas a auditorías.

Antes de que inicien de lleno las discusiones, el proyecto ha sacado chispas entre sindicalistas.

Varios legisladores del PRI son líderes gremiales (al menos 10 en organizaciones de peso) que han puesto el grito en el cielo y advierten que la reforma no pasará, o por lo menos la parte que contempla afectar la autonomía de las agrupaciones.

"Hay temas irreductibles en los que no podemos ceder", dijo el diputado priista Carlos Aceves, presidente de la comisión de Trabajo, órgano que debe dictaminar el proyecto en la Cámara de Diputados.

Aceves es el número 2 de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), una de las centrales obreras que han sido pilares del PRI.

Trabajadores, amigos de Peña

El líder de la CTM, Joaquín Gamboa, pidió al presidente electo, quien prometió reformas laborales y fiscales para impulsar el crecimiento económico de México, que los apoye para frenar el plan de Calderón.

Gamboa fue más allá y advirtió: "(Peña) llegó a la presidencia con el apoyo de los trabajadores y éstos quieren seguir siendo sus amigos".

Otros sindicatos respaldados por un sector de la izquierda anunciaron protestas callejeras contra la reforma.

Según especialistas, la segunda economía de América Latina requiere de un millón de nuevos puestos de trabajo anualmente. Para este año, el banco central calcula la creación de entre 540,000 y 640,000 empleos.

El vicepresidente de la Cámara baja, José González Morfín, un diputado del PAN, resumió la base política de la iniciativa: "No pueden ser intocables los sindicatos, también hay que ver de qué está hecho Peña Nieto".

La propuesta de Calderón, quien le entregará la presidencia a Peña Nieto el 1 de diciembre, es una de las llamadas iniciativas preferentes, por lo que debe ser aprobada o rechazada por el Congreso a más tardar a fines de octubre, poniendo así presión a los legisladores que acaban de asumir.

Posible reforma "light"

En la iniciativa, el mandatario incluyó propuestas encaminadas a flexibilizar la contratación mediante modalidades que no están incluidas en la Ley Federal del Trabajo (que no se modifica sustancialmente desde hace 40 años), como los contratos de capacitación inicial y para el trabajo de temporada.

También contempla la subcontratación de personal, conocido como "outsourcing", con el propósito de evitar que el patrón evada beneficios para los trabajadores.

Estas medidas están bajo la lupa del Congreso.

Diputados del PRI consultados aseguran que tienen toda la intención de aprobar la reforma laboral, probablemente con cambios a la propuesta de Calderón, aunque sin especificarlos, pero también están atentos a otros proyectos sobre rendición de cuentas y combate a corrupción impulsados por Enrique Peña.

Por lo pronto, con la premura del tiempo y ante las polémicas propuestas, el PRD (que encabeza una alianza de izquierda para ser la segunda fuerza en la Cámara de baja), plantea que el proyecto sea dictaminado en sentido negativo.

Para el analista Fernando Dworak, especialista en temas legislativos, es posible la aprobación de una reforma laboral, pero sin los alcances que se propone, una historia que se ha repetido con otras normas diluidas en un dividido Congreso.

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"Yo creo que sí puede haber una reforma, no creo que sea un buen dictamen, va a ser una reforma light", agregó el analista.

Esto sin embargo podría beneficiar tanto a Calderón Hinojosa como a Peña Nieto. El primero dejaría la presidencia con su proyecto aprobado bajo el brazo, y el segundo lograría la reforma que prometió en su campaña.

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