Fiesta de los mercados, ¿cerca del fin?

Inversores han estado demasiado confiados en que la Fed seguirá impulsando el ‘rally’ accionario; sin embargo, EU se acerca a una etapa de inestabilidad política que podría afectar los precios.
mercados  (Foto: AP)
Paul R. La Monica*
NUEVA YORK -

La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) están haciendo todo lo que pueden para mantener la recuperación del mercado en curso. Pero ¿adivinen qué? Es hora de contactar a Doris Day y Judy Holliday: Se acabó la fiesta.

Si damos un paso atrás y observamos los desafíos que siguen enfrentando las acciones, es asombroso lo que han logrado y es asombroso que lo hayan logrado este año.

"En ausencia de una política monetaria acomodaticia, no hay razón para esperar que el mercado esté teniendo un buen desempeño este año... especialmente durante las últimas semanas", dijo John Norris, director gerente de Oakworth Capital Bank en Birmingham, Alabama

Otra advertencia sobre las ganancias provino del titán de los envíos FedEx y no es una buena noticia. Podría ser una señal de que varias empresas tendrán ganancias decepcionantes en el tercer trimestre debido a la débil economía global. Según los datos de FactSet Research, se espera que las ganancias de las empresas del S&P 500 disminuyan 2.6% en el tercer trimestre, respecto al año anterior.

La buena noticia (al menos por ahora) es que los analistas esperan un rebote en las ganancias en el cuarto trimestre y posteriormente. Los pronósticos son que las ganancias aumentarán 10% en el cuarto trimestre respecto al mismo periodo del año anterior, y que las ganancias serán 11% mayores en 2013 respecto a 2012.

Lo que es más, las valoraciones (a pesar de que los principales índices se ubican en sus máximos en varios años) no son completamente irracionales. El S&P 500 cotiza actualmente a 13 veces sus estimaciones de ganancias para los próximos 12 meses.

Aún así, ¿sería una sorpresa monumental si estas proyecciones de ganancias terminan siendo demasiado halagüeñas? Los analistas suelen ser demasiado optimistas. Y simplemente parece natural que las acciones tomen un respiro en este momento si consideramos todos los riesgos macroeconómicos.

Existe una creciente tensión en Medio Oriente y la posibilidad de precios del petróleo significativamente más altos si la violencia se intensifica en la región. La reciente caída del dólar, sin duda un desagradable efecto secundario de la QE3, podría elevar aún más el precio del petróleo y otras materias primas, lo que se sumaría a las tensiones que ya enfrentan muchos consumidores y empresas. Los problemas de Europa no han desaparecido. La economía de China se está desacelerando.

Y si todo esto no fuera suficiente, los inversores deberían preocuparse por que las políticas partidistas prevalezcan sobre el sentido común y arrojen a la economía estadounidense por el temido precipicio fiscal de recortes presupuestarios y mayores impuestos. ¿Qué hay de bueno en que otros además de Ben Bernanke y Mario Draghi sigan llenando la consabida ponchera con más dólares y euros baratos?

"El exceso de liquidez actual da a la gente una sensación de comodidad. No es la economía. No son las ganancias", dijo Norris, quien agregó que los inversores sólo pueden jugar ese juego durante un tiempo limitado. "La gente podría no estar en este mercado en el largo plazo".

Cuando observamos los mercados en este momento, queda claro que algunas empresas -especialmente las tecnológicas ricas en efectivo como Apple y Google- probablemente tienen los fundamentos para respaldar los precios de sus acciones.

Pero ¿están realmente justificadas las grandes escaladas de precios en las acciones de grandes bancos como Bank of America, Citigroup, Morgan Stanley, Goldman Sachs y JPMorgan Chase? ¿Deberían las acciones de otras empresas altamente sensibles a la economía como Caterpillar y Ford realmente estar subiendo tanto como lo han hecho en los últimos tres meses sin ninguna evidencia de que la recuperación mundial pronto llegará a nosotros?

A los políticos les gusta preguntar si estamos mejor ahora de lo que estábamos hace cuatro años. Los inversores deberían preguntarse si creen que la economía y el mercado están realmente mejor ahora que hace cinco años, justo antes de que la Gran Recesión comenzara. Es desconcertante que el mercado en general esté de nuevo cerca de los picos de 2007 y que las acciones tecnológicas se encuentren en sus niveles más altos en una docena de años.

Richard Ross, estratega técnico global de Auerbach Grayson, una firma de corretaje en Nueva York, dijo que teme que los inversores estén haciendo caso omiso de las evidentes sirenas de alerta. Ross señala que el flash crash o ‘desplome relámpago' del petróleo registrado el lunes es un signo preocupante. Todavía no está claro qué causó la ola de ventas. Pero queda claro que destaca la fragilidad de la confianza en los mercados en estos momentos.

"La reciente caída en el petróleo podría ser un duro despertar. Cualquier activo puede cambiar de precio rápidamente", dijo Ross.

Eso es especialmente cierto en momentos en que los inversores son tan complacientes. El  Fear and Greed Index de CNNMoney  ha estado firmemente enraizado en el territorio de la codicia extrema en las últimas semanas. Así que es posible que no se necesite mucho para asustar a los inversores. Demasiado dinero está yendo en la misma dirección.

Ross dijo que está más sorprendido por la falta de cualquier preocupación importante respecto a las elecciones y a lo que pueda ocurrir (o no ocurrir) en el Congreso antes de la fecha límite del precipicio fiscal.

"La gente definitivamente debería estar preocupada. Es casi elemental afirmar que estamos a punto de entrar en un período de mayor volatilidad desde el punto de vista político", dijo. "Algo no tiene sentido aquí".

Y cuando la lógica se va de vacaciones, usualmente es el momento justo para tener más miedo.

Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente de Paul R. La Monica. Además de Time Warner, matriz de CNNMoney, y Abbott Laboratories, La Monica no tiene posiciones propias en ninguna acción individual.

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