El mercado pide QE4, la Fed debe negarse

A tres semanas de la QE3, los mercados piden más ayuda a la Fed, dice Paul R. La Monica; otro estímulo de la Reserva podría mandar las tasas de interés a corto plazo a cifras negativas.
QE4  (Foto: Cortesía CNNMoney)

Cuando se trata de flexibilización cuantitativa, el mercado simplemente canta el estribillo de esa famosa canción de Depeche Mode: I just can't get enough! ¡Dame más!

Hace apenas dos semanas y media que la Reserva Federal estadounidense (Fed) anunció su tercera ronda de flexibilización cuantitativa, un plan indefinido para comprar cada mes 40,000 millones de dólares en valores respaldados por hipotecas.

Los economistas de Goldman Sachs estimaron que la QE3 podría durar hasta mediados de 2015, y alcanzar un monto final de 2 billones de dólares. Sin embargo, Wall Street quiere todavía más liquidez.

En un informe emitido la semana pasada, Adam Parker, principal estratega de valores de Morgan Stanley para Estados Unidos escribió que la "QE3 probablemente no será suficiente para impulsar significativamente los mercados de valores y no nos sorprendería en absoluto ver que la Fed aumente dramáticamente este programa (es decir, una QE4) antes de fin de año".

Parker sugirió que la Fed podría sencillamente aumentar el tamaño de las compras mensuales de títulos hipotecarios realizadas bajo la QE3 para agregar aún más estímulo al mercado.

Pero los estrategas de Pavilion Global Markets, una firma de corretaje en Montreal, llevaron el concepto de una QE4 un paso más allá. En un reporte publicado este martes, los estrategas de Pavilion argumentan que la Fed podría comenzar, de nuevo, a comprar más bonos del Tesoro de largo plazo.

En otras palabras, la QE4 (¿o deberíamos llamarla QE Quattro? ¿QE3 plus? ¿QE4Ever? ¿QE al infinito?) se parecería más a la primera y segunda ronda de QE y podría dar más apoyo a los bonos de largo plazo una vez que el programa ‘Operación Twist' que consiste en que el Banco Central vende bonos de corto plazo para comprar otros con fechas de vencimiento posteriores, expire a finales de este año.

Cierto, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha seguido predicando el evangelio del Banco Central sobre las bondades de todo este estímulo, a saber, que las bajas tasas no darán lugar a una inflación galopante.

Pero con suerte, incluso el propio Bernanke, a quien tal vez deberíamos calificar como un halcón de la deflación en vez de una paloma de la inflación, se dará cuenta de que la Fed no puede justificar otra inyección de dinero tan pronto... aunque el crecimiento del empleo en Estados Unidos siga tibio y la nación se aproxime al precipicio fiscal al término del año.

Adam Parker reconoció en su informe que el riesgo de nuevas subidas en los precios de los commodity preocupa algo, pero al final desestima las preocupaciones de que la QE3 provoque un alza mucho mayor en el precio del petróleo y el oro.

Los estrategas Pavilion estaban más preocupados por la sostenida presión sobre las tasas de interés de largo plazo, que ya están cerca de mínimos históricos, y expresaron su preocupación por lo que pueda pasar con los préstamos si una mayor flexibilización conduce a tasas de interés negativas para los bonos de corto plazo.

Ya casi estamos en ese punto: el rendimiento de una nota del Tesoro a tres meses es de sólo 0.08%. Y con el rendimiento de 1.6% de la nota a 10 años... ¿realmente necesitamos que las tasas sigan cayendo? ¿Hasta dónde? ¿Hasta los niveles de Japón por debajo de 1%? ¿Cómo les ha ido a ellos?

Como he dicho en esta columna otras veces, la falta de financiamiento barato para los préstamos no es el mayor problema que enfrenta la economía estadounidense.

"¿Es la economía tan fuerte como a todos nos gustaría en este momento?, la respuesta es obviamente no. Pero aun cuando la Fed ha hecho todo lo posible, no hay mucho más que pueda hacer", señala Kate Warne, estratega jefe de inversiones en la firma Edward Jones. "La Fed no es quien está frenando el crecimiento económico. Cualquiera que busque una QE4 olvida que la política monetaria no es restrictiva".

Si la Fed quiere justificar otra dosis de flexibilización cuantitativa o QE, no puede seguir esgrimiendo la carta de que se precisa para mantener bajas las tasas.

Vamos a llamar a las cosas por su nombre. Al parecer, lo que más preocupa a la Fed es la posibilidad de una nueva recesión si el Congreso no llega a un acuerdo para evitar el precipicio fiscal. Es por eso que Bernanke quizá tenga que intervenir de nuevo.

"Cuando la gente habla acerca de lo que hará la Fed a continuación, creo que la Fed tiene que seguir siendo flexible", indica Leslie Barbi, jefe de renta fija en la firma neoyorquina RS Investments. "Pero me pregunto por qué la Fed tuvo que sacar la artillería pesada ahora. Parece que no quiere que la gente se ponga nerviosa respecto a los riesgos".

Con todo, Barbi piensa que la Fed está enredada en una danza peligrosa en el mercado. Le preocupa que la Fed se quede constreñida en esa dinámica. Los inversionistas esperan que la Fed rescate al mercado todo el tiempo. A la larga, eso conducirá a la inflación, por mucho que Bernanke afirme lo contrario.

"La credibilidad de la Fed está empezando a deteriorarse alrededor de los bordes", advierte Barbi. "La Fed está tratando de hacerlo todo, estar en misa y también repicando. Parece como si quisieran decirle a la gente que mantendrá la flexibilización incluso después de que la economía mejore, pero también les dice que si tiene que luchar contra la inflación, lo hará. Eso es un conflicto".

Warne agrega que los inversionistas deben recordar que por lo general hay una demora de varios meses antes de que las acciones de la Fed tengan un impacto significativo en la economía. Si, por ejemplo, las cifras de empleo para el mes de septiembre divulgadas el viernes son terribles, ello no debe justificar ni servir de razón para que la Fed lance otra QE.

Sin embargo, Warne también apunta que las manos de la Fed están atadas. Si los datos económicos entre ahora y diciembre se deterioran aún más y el mercado accionario comienza una liquidación tras la noticia, Bernanke podría no tener otra opción más que apaciguar a los inversionistas.

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"La Fed no tiene que intervenir más a estas alturas. Es demasiado pronto para saber cuál será el impacto de la QE3. Pero, ¿existe alguna posibilidad de que la Fed haga algo más antes de que termine el año? Por supuesto", concluye Warne.

*La Monica es editor adjunto en CNNMoney. 

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