QE3, poco atractivo para los inversores

La medida de la Fed provocó un rally alcista que ya llegó a su fin, asegura James Mackintosh; los bancos centrales del mundo no tienen certeza de que los consumidores respondan a sus programas.
fed  (Foto: Archivo)

Si todo lo que tienes es un martillo, cualquier problema parece un clavo. Para los bancos centrales del mundo, el martillo es su capacidad de crear dinero para comprar activos, y están martillando sobre todas las dificultades que hay allá afuera.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) cambió su martillo por un mazo en su última reunión, convirtiendo su tercera ronda de flexibilización cuantitativa (quantitative easing) de una QE3 a una QE∞ (o infinito), en un intento por resolver el problema del desempleo. Planea comprar bonos hipotecarios en el mercado hasta que la economía comience a crear empleos; y dice que no va a endurecer la política monetaria inmediatamente, incluso cuando perciba una recuperación.

Desde hace mucho Suiza adoptó a una política monetaria ‘ilimitada', imprimiendo francos suizos como si crecieran en los árboles, con el fin de evitar el alza de la divisa frente al euro. El Banco Central Europeo (BCE) también ha prometido una intervención ilimitada para proteger los rendimientos de los bonos de los países de la eurozona en dificultades contra los temores de que pudieran abandonar el euro.

Ni el Banco de Inglaterra ni el Banco de Japón han adoptado una impresión infinita de dinero, sin embargo, ambos están presionando los límites de la política monetaria no convencional, con el Gobierno británico intentando una flexibilización del crédito y el Gobierno japonés comprando acciones y vehículos de inversión inmobiliaria.

Para los inversores, esta repentina paliza monetaria fue una gran noticia, ayudando a elevar el precio de las acciones y otros activos riesgosos. Las acciones globales protagonizaron un extraordinario repunte durante el verano, saltando 18% desde sus mínimos de principios de junio a un máximo en mediados de septiembre, con un mucho mejor desempeño de la periferia de la eurozona.

La pregunta ahora es si la liquidez de los bancos centrales ha dejado a los mercados financieros desconectados de la realidad. Si es así, el resultado probablemente sea una repetición de 2010, 2011 y del comienzo de este año, cuando los efectos del estímulo monetario se disiparon y los mercados se desplomaron, recuperándose sólo cuando los banqueros centrales prometieron más acción.

Desde que la escalada de precios accionarios se agotó a mediados de septiembre, las acciones han hecho muy poco en Estados Unidos o en países más seguros de Europa, aunque algunos países en dificultades, especialmente España e Italia, han visto grandes retrocesos.

Algunos inversores sostienen que el movimiento lateral de las acciones es una evidencia temprana de que el mercado está cada vez más cansado. Gran parte de los efectos tanto de la zona euro como de la acción de Estados Unidos repercutieron tempranamente en los precios antes de los anuncios oficiales, y no ha sucedido mucho desde entonces.

"No se está consiguiendo ningún flujo (de inversiones) a través del dinero real o minorista", señala un gestor de fondos de cobertura, lo que dificulta que el ascenso sea sostenido.

Pero la prueba real de los experimentos de política monetaria, será el efecto sobre el ciclo del crédito y la economía real. Los bancos centrales pueden crear dinero, pero no pueden obligar a la gente a gastar. Si es retenido, y los hogares lo usan para pagar sus deudas y las empresas se niegan a invertir, entonces la recuperación es poco probable.

Por otro lado, las acciones son un indicador adelantado de la economía, y además tienen una influencia sobre ella. El objetivo declarado del presidente de la Fed, Ben Bernanke, es hacer subir las acciones y los precios de las casas para que las personas se sientan más ricas y gasten.

Éste es la teoría económica del goteo a gran escala: Al hacer los que tienen riqueza estén aún mejor, se espera poder crear empleos para los pobres. El peligro que muchos inversores ven no es que la política funcione, sino que funcione demasiado bien.

"Hemos entrado en la era de atacar el precio de los activos en la política monetaria", dice Yves Bonzon, jefe de inversiones de Pictet, el banco privado suizo. "Las autoridades políticas han matado a los vendedores en corto".

Esta ronda de intervención de la Fed es diferente de otras intervenciones desde la crisis. La primera ronda se produjo cuando los mercados de bonos estaban esperando una deflación, y llevó a los inversores a esperar algo similar a una inflación normal en el futuro.

La QE2 se dio cuando los pronósticos de inflación se habían reducido considerablemente, aunque no hasta el punto de una deflación. La tercera, la Operación Twist de este otoño, había visto una caída menor en las expectativas de inflación, pero seguía habiendo una caída.

Pero esta vez, se esperaba que la inflación fuera perfectamente normal antes de que la Fed interviniera. Cada vez más inversores creen que la Reserva Federal ha pasado de preocuparse por la inflación a impulsar un crecimiento más rápido, y eso los hace temer una mayor inflación.

El oro ha subido más de 17% desde su mínimo de mayo como consecuencia de la QE3, y los mercados emergentes se preparan para una repetición de la inundación de dinero que salió de Estados Unidos después de la QE1 y la QE2.

Guido Mantega, ministro de Hacienda de Brasil, dijo el mes pasado que la Fed estaba actuando sólo debido a que un estancamiento político hacía imposibles las medidas fiscales. "El último recurso es buscar medidas de QE, que en mi opinión tienen muy poco efecto debido a que en Estados Unidos no hay falta de liquidez, a diferencia del mercado europeo", dijo.

Históricamente, los accionistas no se han preocupado por la inflación hasta que alcanza el 4%, el doble de los objetivos de la Fed, el BCE y el Banco de Inglaterra. Pero incluso aunque parece que al menos la Fed puso a un lado su meta de inflación para centrarse en el empleo, hay muchas fuerzas deflacionarias que podían perturbar una estrategia de inversión basada en la reactivación de la economía mundial.

Muy aparte de los riesgos de que una economía europea que tiende a la recesión añada la austeridad a sus problemas, los inversores enfrentan el peligro de que los políticos estadounidenses puedan sumir al país en una recesión en enero si no pueden acordar un compromiso para detener los aumentos automáticos de impuestos y recortes de gastos -el precipicio fiscal- y seguir adelante.

El cambio en el liderazgo chino, que comenzará en noviembre, se suma a la incertidumbre política en medio de la actual desaceleración de la economía y al estancado esfuerzo por pasar de la inversión al consumo.

La buena noticia es que los problemas que se avecinan dejan mucho espacio para escaladas de precios impulsadas por el alivio cuando se resuelvan, si es que se resuelven.

La mala noticia es que las acciones parecen caras bajo las medidas de valoración a largo plazo. Baratas o caras, con los rendimientos de los bonos mantenidos cerca de mínimos históricos por los bancos centrales, muchos inversores sienten que tienen que comprarlos de todos modos.

*El autor es editor de Inversiones en el Financial Times.

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